El bosque quieto
Nadie diría que el trasfondo de esta imagen es la catástrofe. Quizás sea por lo estilizado del encuadre, pero cuesta recordar que lo que aquí estamos viendo es el registro de una inundación, con todo lo que implica: evacuaciones, desastre ambiental, pérdidas de todo tipo y medida. Sin embargo, de la imagen, lejos de los servicios de emergencias, las alertas naranjas, la desesperación y los operativos de rescate, emerge una belleza delicada, apenas melancólica, algo a su pesar sombría. Las aguas desbordadas del río Sarthe, en las afueras de Briollay, al oeste de Francia, avanzaron sobre un bosque y se convirtieron en espejo de unos árboles simétricos, despojados, extrañamente quietos. Por un lado, simetría; por el otro, una luz cristalina y un cielo opaco, apenas visible y secretamente ominoso.
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