
El mundo de la cultura le rindió homenaje a Borges
Hubo un festejo informal en la fundación que lleva su nombre
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Por partida doble, se festejaron ayer los 110 años del nacimiento de Jorge Luis Borges.
Por un lado, la fecha fue elegida para presentar en la Biblioteca Nacional el libro Borges infinito. Borges virtual , del académico Alfonso de Toro, investigador chileno de la Universidad de Leipzig.
Y, además, como cada 24 de agosto, la Fundación Internacional Jorge Luis Borges, que preside María Kodama, recibió a un centenar de amigos y gente de la cultura identificados con la obra borgiana para celebrar con una torta especial el cumpleaños del más universal de los escritores argentinos.
Kodama encabezó la celebración en la Fundación Borges, en un ambiente cálido e informal, donde se soplaron velitas en homenaje al escritor, en una torta de 40 x 120 cm, con el número 100 destacado en azul.
Entre los presentes se veía a Abel Posse, Juan Eduardo Fleming, Alina Diaconú, Cristina Piña, Rosa María Ravera, Magdalena Faillace, Josefina Delgado, Juan Archibaldo Lanús, Rolando Costa Picazo, Rosendo Fraga, Jorge Naveiro, María del Mar Estrella, María Victoria Suárez, que compartieron el recuerdo con anécdotas y comentarios, con el tema "The Wall", de Pink Floyd, como música de fondo.
El tango también se sumó al homenaje con tres piezas que bailó Betty Wolf, una vecina de la fundación y amiga de Kodama. En su casa, reveló, Borges escribió Ficciones .
Un autor infinito
El ensayo Borges infinito. Borges virtual , presentado por Toro en la Biblioteca Nacional, fue publicado en español en Alemania. Y el libro es la introducción de su autor en Buenos Aires. Especializado en la obra del autor argentino, prepara para el año próximo un seminario internacional sobre "Borges poeta".
Acompañaron a Toro en la presentación del libro el director de la Biblioteca Nacional, Horacio González; la licenciada Magdalena Faillace, que encabeza el comité de la presencia argentina en la Feria del Libro de Fráncfort 2010, el crítico literario Noé Jitrik y Kodama.
A través del análisis de la obra de Borges, Toro pasó revista al pensamiento de los siglos XX y XXI. Tras señalar que el escritor argentino supo absorber la tradición no expresada de posmodernidad que existía en la Argentina, cruzó fragmentos de la obra borgiana con la de filósofos reconocidos, como Deleuze, Derrida y Foucault, entre otros, para ejemplificar la extraordinaria diversidad de aportes que Borges había hecho al pensamiento y a la literatura, y como precursor del mundo virtual.
Kodama rescató "la disciplina, el amor y el rigor" de los trabajos del académico chileno, que tuvo "la apertura de tomar a Borges desde la filosofía. Borges no se consideraba un filósofo, pero era un excelente lector y más de la mitad de los libros de su biblioteca eran de filosofía, sobre todo alemana".
González puso de relieve que Borges fue responsable de "asombrosas alquimias que todo lector de sus libros sabe reconocer. Al escribir sus ficciones, se refería al mundo de los procedimientos, de la retórica literaria que juega consigo misma". Y recordó: "La Biblioteca Nacional sigue siendo la de Borges".
Para Jitrik, la lectura de Borges a sus jóvenes 19 años, "le permitió el descubrimiento de un universo" y lo definió "uno de los mejores escritores de todo el mundo, y la discusión sobre su obra es algo permanente".
Y la embajadora Faillace anunció: "Todos iremos con Borges el año que viene a Alemania. Hemos elegido su figura áulica y patriarcal para que proteja todo el programa cultural y a los escritores que viajarán a la Feria de Fráncfort el año próximo. Por eso, una de las principales exposiciones de nuestros autores en Alemania se llamará "El idioma de los argentinos", y coorganizaremos el seminario internacional en la Universidad de Leipzig para 2010".
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