
El mundo unido por el arte, una sociedad que ideó Batuz
El pintor húngaro creó un movimiento
1 minuto de lectura'

El valor universal del arte permite superar no sólo las fronteras culturales y geográficas, sino también las distancias que en un mismo país, comunidad o empresa puede haber entre personas de distintas jerarquías.
Esa es la premisa del pintor húngaro Batuz, que vivió 23 años en la Argentina y que en 1984 ideó la Société Imaginaire, un movimiento integrado por personalidades culturales de todo el mundo que adhirieron al compromiso de acercar a los pueblos a través del arte.
Octavio Paz -que sugirió el nombre del movimiento-, Julio María Sanguinetti, Arthur Miller, Alvaro Mutis, Marcos Aguinis, Michel Butor y los poetas argentinos ya fallecidos Enrique Molina y Olga Orozco, entre otros escritores, artistas, científicos y hombres de Estado, sumaron su aporte a lo largo del tiempo para la consolidación de esta "sociedad imaginaria" que desde hace 18 años ofrece a los artistas un ámbito de convivencia y creación en el castillo de Schaumberg, un antiguo monasterio cisterciense levantado en Altzella en 1167.
Prominentes escritores pusieron sus manuscritos en manos de Batuz, que los hizo ilustrar en carpetas con artistas de otro continente. Así, textos de Alvaro Mutis, Julio Sanguinetti y Arthur Miller fueron ilustrados por artistas polacos y eslavos.
El movimiento avanza al paso del entusiasmo de Batuz, que recorre un mundo sin fronteras para consolidar su proyecto. Por su fundación han pasado más de 1000 artistas de renombre en los últimos años. Esta semana Batuz llegó a Buenos Aires para seleccionar a un artista argentino que pasará dos meses de estudio en los talleres de Altzella.
Para realizar la selección recurrió a cinco maestros de la pintura argentina -Raúl Lozza, Eduardo Mac Entyre, Rogelio Polesello, Alejandro Puente y Miguel Angel Vidal- para que cada uno presentara a un artista invitado. Los postulados fueron Carlos Enrique Malvestiti, Andrés Matínez, Andrés Bancalari, Emiliano Daniel López y Leo Chiachia, y de ellos surgirá el elegido finalmente por Batuz. Obras de los artistas consagrados y de sus discípulos se exhibirán al público a partir del jueves, a las 19, en el Centro Cultural Borges (Viamonte esquina San Martín), que dirige Roger J. Haloua.
Médicos artistas
En esa misma exposición se mostrarán los trabajos del concurso de médicos artistas, que reunió obras de 260 profesionales de la medicina, organizado por Batuz y por la Fundación Schering Argentina. Es la continuidad de otras iniciativas similares desarrolladas en distintos lugares, como los concursos de arte realizados entre 8000 empleados de la Anses, entre operarios de Volkswagen y entre los miembros del Ejército alemán, por citar algunos.
"El arte logra lo que no pueden ni la política ni la religión. En la creación artística, el ser humano está solo, sin intermediarios, pero compartiendo su obra con el prójimo. Ni siquiera hace falta el idioma, porque el acercamiento es visual", dijo Batuz a a LA NACION al explicar el significado de sus convocatorias.
Así surgieron otros emprendimientos, como la exposición conjunta de artistas de las islas Malvinas y de la provincia de Tucumán, realizada en abril último, y los encuentros de artistas palestinos y judíos, que llegaron de Haifa y trabajaron juntos en la fundación de Altzella. "Quisimos acercar dos regiones, no dos países amenazados por conflictos", resumió el artista húngaro.
Como todos los proyectos de la Société Imaginaire, la muestra siguió tres etapas: el encuentro personal de gente de regiones y culturas distintas, el logro de que participaran en proyectos comunes y el establecimiento de una relación de largo plazo entre los participantes.
Un mundo comunicado
"Lo que Goethe soñó hoy es realizable. En su tiempo no había fax, ni teléfonos, ni computadoras. Hoy lo permiten las comunicaciones, aunque a veces los aparatos e instrumentos de la tecnología aíslen a los individuos", advirtió el artista.
¿Cómo pueden estar aislados los hombres en un mundo intercomunicado? Batuz lo explica sin inhibiciones: "Con la PC el hombre está informado e inundado de datos, pero está solo. Antes, la gente se reunía en los salones, compartía su mundo y la información llegaba a todos, a través del telegrafista. Muchos se habrán enterado al mismo tiempo y en el mismo lugar, por ejemplo, de la muerte de Lincoln. Seguramente habrán compartido sus reacciones", graficó.
Batuz llegó en 1949 a Buenos Aires y vivió con su familia en el Hotel de los Inmigrantes. Se radicó en Villa Gesell y desarrolló su vocación artística, en la que reconoce el apoyo de Rafael Squirru y Leopoldo Presas.
A pesar de que nunca pudo vender un cuadro en la Argentina, sus obras se vendieron muy bien en los Estados Unidos. Muchas de ellas cuelgan en las salas de exposiciones más importantes del mundo, como los museos de arte moderno de Viena, Río de Janeiro, Zurich, San Pablo, Buenos Aires, el Metropolitan de Miami, y el Museo de Arte Contemporáneo de Madrid, entre muchos otros.
El aporte alemán
- El martes 26 de este mes, a las 18, Batuz presentará, en la embajada de Alemania, la carpeta alemana de la Société Imaginaire, que reúne manuscritos cedidos especialmente por intelectuales de distintas partes del mundo, entre los que se encuentran Hans Magnus Enxensberger, Czeslaw Milosz, Alvaro Mutis, Enrique Molina y Olga Orozco. Presentará el material el embajador de Alemania, Hans Ulrich Spohn.
1
2A 75 años de “La Colmena”: censurado por inmoral y pornográfico, se filtró “gota a gota” y consagró al polémico Nobel Camilo José Cela
3Helado Piedra Movediza: se inaugura una exposición sobre el exclusivo gusto tandilense y cucharitas gigantes
- 4
La mayor antología en español de Ray Bradbury: cohetes rutilantes, marcianos melancólicos y relatos estremecedores

