
El mural que pintó Siqueiros tiene los días contados
Así lo afirmaron expertos en arte
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El mural de Siqueiros tiene los días contados. Esa fue la sensación que quedó en el aire, anteanoche, al término de una mesa redonda organizada por ExpoTrastiendas, en el Centro Cultural Borges.
Un litigio y la falta de decisión de las autoridades de cultura mantienen encarcelada entre las paredes de chapa de cuatro contenedores, en San Justo, una de las obras maestras del arte del siglo XX.
David Alfaro Siqueiros, figura central del muralismo mexicano, pintó "Ejercicio plástico" -en 1933- para un sótano ubicado en la quinta Los Granados, de Don Torcuato. El sótano no existe más y el mural corre serios riesgos de ser nada más que el recuerdo de la obra genial firmada por Siqueiros, con la colaboración de Berni, Castagnino y Spilimbergo. Ese encuentro, que dio lugar a "Ejercicio plástico", fue también el punto de partida del muralismo en la Argentina.
Lo que está en peligro es parte de nuestra historia del arte. Las imágenes alarmantes proyectadas por la periodista Ana Martínez Quijano y el testimonio de los ingenieros Tomás del Carril y Jorge Fontán Balestra terminaron de pintar el panorama tétrico que se ciñe sobre el mural.
"Necesita ser atendido ya -dijo de manera tajante Tomás del Carril, uno de los responsables de haber desmontado la obra de la capilla original, que luego fue cortada en pedazos e "instalada" en una estructura metálica-. Nunca pensamos que la pieza podría estar diez años dentro de un contenedor. Es obvio que las variaciones climáticas y la humedad la afectan, la estructura puede oxidarse -en las fotos hay señales de que esto ya ha ocurrido- y comer la pintura."
Juicio interminable
Un juicio interminable mantiene atrapada esta obra en los contenedores, sin la aislación ni la protección debidas. Lamentablemente, estuvieron ausentes con aviso en la mesa redonda, presidida por Rosa María Ravera, de la Academia Nacional de Bellas Artes; Liliana Barela, presidenta de la Comisión de Museos y Monumentos, y Teresa Anchorena, a cargo de la Dirección de Asuntos Culturales de la Cancillería. Ambas funcionarias aún no han sido autorizadas a visitar los contenedores.
Fue clave el testimonio del especialista Américo Sánchez, director del Museo Mural Diego Rivera, de México D.F.: "No puedo entender que una obra de arte haya sido cortada en pedazos -aseguró ante un público atónito-, ni que alguien capaz de empuñar la herramienta para cortarla se llame restaurador o amante del arte". Así se refirió al operativo dirigido por Manuel Serrano y autorizado por el coleccionista Mendizábal y sus socios, quienes decidieron desmontar el mural, cortarlo y colocarlo en un contenedor para iniciar con él una serie de muestras itinerantes.
Créase o no, la Justicia tiene maniatadas a las autoridades de la cultura. Según pudo saber LA NACION, estaba prevista para hoy una visita al mural, que fue suspendida a último momento, "por una factura impaga del playón de San Justo". Definitivamente, kafkiano.



