
El Papa aceptó el nuevo rito de la Eucaristía
Desde el 15 de agosto: la Santa Sede autorizó al Episcopado argentino a modificar la comunión y permitir recibir la hostia en la mano.
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A partir del 15 de agosto festividad de la Virgen María la Iglesia modificará el rito de la comunión que permitirá a los fieles recibir la Eucaristía en la mano.
Así se hará en nuestro país tras conocerse la autorización de la Santa Sede que acogió favorablemente el pedido de los obispos argentinos para incorporar en la comunión una práctica ya extendida en la mayoría de los países del mundo.
La autorización para recibir la Eucaristía en la mano quebrará una tradición que lleva ya más de mil años en el cristianismo pero que a fines de la década del sesenta el papa Paulo VIcomenzó a flexibilizar.
La fecha del 15 de agosto para permitir la nueva modalidad en la comunión fue dispuesta por la Conferencia Episcopal Argentina "para que cada diócesis tenga el tiempo suficiente para instruir a sus fieles".
Cada parroquia recibirá así folletos explicativos con las normas directivas e indicaciones para la puesta en práctica de la nueva modalidad.
Una fórmula voluntaria
La autorización para poner en práctica esta nueva modalidad no impedirá comulgar como hasta ahora a quienes prefieran recibir el sacramento directamente en la boca como el antiguo rito.
Con la autorización pontificia el nuevo rito no será obligatorio sino voluntario para los fieles.
Fuentes eclesiásticas revelaron a La Nación que el cambio encuentra fundamentos litúrgicos teológicos e históricos. Admitieron también un sentido higiénico "para evitar el riesgo de que el sacerdote toque la saliva de quien ha comulgado y luego le transmita alguna enfermedad contagiosa a la persona siguiente".
Monseñor Gerardo Sueldo presidente de la Comisión Episcopal de Liturgia y obispo de Santiago del Estero confirmó que la nueva práctica se aplicará a partir del 15 de agosto.
En diálogo con el corresponsal de La Nación en Santiago del Estero Sueldo dijo que esta práctica catequística "no supone una innovación por cuanto se la ejercitó durante los primeros mil años de cristianismo y fue incorporada en las últimas décadas por otras naciones católicas del mundo".
Señaló el carácter optativo del nuevo rito y recordó la consulta que la Santa Sede realizó a fines de 1968 a obispos de todo el mundo que derivó un año después en la instrucción Memoriale Domini. El documento papal permitía a cada Conferencia Episcopal con el voto de los dos tercios de sus obispos dejar en libertad a los fieles para recibir la comunión en la mano.
Sueldo sostuvo que el pedido de autorización aprobado por los obispos en la última asamblea plenaria se sustentó también en la necesidad de mantener un sentido de comunión eclesial.
"Queremos evitar el desconcierto que suele producirse en muchas diócesis fronterizas o centros turísticos de nuestro país que reciben la visita de fieles extranjeros acostumbrados a tomar la Eucaristía en la propia mano según la costumbre ya expandida en sus países de origen" precisó.
Más papistas que el Papa
En su momento la decisión de pedir autorización a la Santa Sede para permitir esta nueva práctica suscitó la reacción de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X el núcleo de la comunidad lefebvrista que definió el cambio de rito como "una catástrofe espiritual".
En respuesta a la oposición de los seguidores del francés Marcel Lefebvre el temor a actitudes irreverentes y de profanación fue relativizado en las últimas horas por el arzobispo de Corrientes monseñor Domingo Castagna.
"Si no se promueve una pastoral eucarística adecuada el peligro coexiste con cualquiera de las formas de comulgar" explicó Castagna que aseguró que los católicos "no deben ser más dioses que Dios ni más papistas que el Papa".
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