
"El poder siempre intenta eliminar por completo la sátira"
Para el premio Nobel Dario Fo, la ironía y el grotesco son armas poderosas del arte
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ROMA.– Provocador nato, Dario Fo, premio Nobel de Literatura en 1997 y figura siempre vigente en el mundo del teatro, dice que la sátira fue permanentemente la “bestia negra” del poder. “El poder intenta eliminar por completo la sátira, pues la encuentra extremadamente peligrosa”, sostiene el autor teatral.
Fo guarda un recuerdo muy cálido de la Argentina, lo cual no le impide tener una mirada crítica. “Es un país al que amo mucho, pero allí se siguen privilegiando los intereses y los negocios, en lugar de prestarle atención a la gente. La comunidad argentina está abandonada. El dinero, los intereses y las ganancias son más importantes que la comunidad. Lo mismo pasa en Italia”, dispara en una conversación con LA NACION. Fo vive en una casa en Milán.
Dramaturgo, escritor, director, actor, escenógrafo y también excelente pintor y reconocido crítico de arte –de joven quería estudiar arquitectura o Bellas Artes, y cuando estalló la Segunda Guerra Mundial eligió dejar todo para unirse a la resistencia contra Mussolini–, Darío Fo, un gran anticonformista, nunca dejó de participar en política, e hizo del teatro un arma de denuncia social. Hoy, con 81 años magníficamente llevados, Fo, que escribió su primera obra de teatro en 1944, sigue dando batalla. Sigue atentamente todo lo que pasa en el mundo político italiano, en el cual su mujer de toda la vida, Franca Rame (también actriz y escritora), es senadora por un pequeño partido de izquierda. Junto con ella, Fo fue uno de los críticos más acérrimos del ex premier Silvio Berlusconi, al que interpretó y ridiculizó en la comedia El anómalo bicéfalo .
Bufonesco, anticlerical y partidario de la izquierda dura, Fo tiene tal pasión por la política que el año último se presentó en las elecciones primarias de la centroizquierda como aspirante a la alcaldía de Milán. Perdió. Ahora, por supuesto, apoya al gobierno de Romano Prodi, aunque no esconde su decepción por la falta de coraje y arrojo de su frágil coalición, que comete el "gravísimo error" de no escuchar a la gente.
Dario Fo no olvida la única vez que estuvo en la Argentina, en 1984. Entonces, el 8 de mayo, en el Teatro Municipal General San Martín, estrenó e interpretó Misterio bufo , una de sus obras más famosas, llena de ataques a la Iglesia, que hizo que grupos derechistas lanzaran amenazas para que se suspendieran las funciones. Un día hasta llegó a estallar una granada de gas lacrimógeno en la sala, a lo que le siguió una imparable trifulca de insultos, trompadas y palos. Dos días después, esto se extendió de la sala a la calle, con una veintena de lesionados y más de un centenar de detenidos.
-Además de este episodio desagradable, ¿qué recuerda del público argentino?
-Tengo un recuerdo lindísimo, porque, justamente, en esa ocasión el público argentino demostró tener mucho coraje y coherencia. En otras ciudades de Europa hubieran tenido miedo de ir al teatro después de algo así. En cambio, en Buenos Aires el público aumentó. La gente demostró que no quería, absolutamente, ceder frente a este tipo de provocaciones, frente a este terrorismo... Yo amo mucho la Argentina. He visto una nación con cualidades extraordinarias, aunque existe una derecha infame que ha hundido al país y le ha quitado vitalidad... Pero la creatividad, la inteligencia y la carga expresiva que demuestran los argentinos, hombres y mujeres, son inmensas.
-La coalición de centroizquierda de Romano Prodi es muy débil. Nadie sabe cuánto durará. Hay sondeos que indican que si hubiera elecciones hoy podría volver a ganar Silvio Berlusconi. ¿Cómo ve la situación?
-Puedo repetir lo que dice mi mujer, Franca: el problema es que hay que tener más coraje, más arrojo... Los términos de la transformación están ahí, pero hay que tener coraje para "ponerlos en escena", como se dice en teatro, para que se conviertan en realidad.
-Como le pasa a muchos italianos de izquierda, ¿usted también está decepcionado con Prodi?
-No se trata de Prodi en particular... Me decepciona esta tendencia de la coalición a sobrevivir, esta falta de coraje, falta de claridad y falta de voluntad para resolver cosas. Sólo se intenta postergar los problemas... Sí, hay algo positivo, pero debería ser una explosión general de novedades. Por ejemplo, el caso de la TAV [la construcción del tren de alta velocidad que une Turín con Lyon]: el gobierno tuvo que soportar una acción popular grandísima en su contra hasta entender, finalmente, que la población tenía razón. Tendría que haberla escuchado antes. Es un error gravísimo no escuchar la voz de la población.
-¿No es una enfermedad mundial?
-Sí, pero se trata de la población que llevó a la izquierda al gobierno. Y ésta es la gran paradoja. ¿Cómo? ¿Tú te haces elegir y después no escuchas a la gente que te ha elegido?
-¿Percibe un clima de decadencia política en Italia?
-Si la izquierda no escucha, es terrible. Se trata de un mal que también hubo en la Argentina: la Argentina se derrumbó porque allí sólo se ha escuchado a los poderes fuertes y se han pasado por alto las necesidades de la gente simple y sometida.
-Ahora las cosas han cambiado bastante. Hay un gobierno de centroizquierda, liderado por Néstor Kirchner...
-Sí, pero tampoco ahí hay coraje. También en la Argentina se siguen olvidando de la gente. Se siguen privilegiando los intereses, los negocios, en lugar de prestarle atención a la comunidad, a la gente. La comunidad argentina ha sido abandonada. El dinero, los intereses, las ganancias son más importantes que la comunidad. Y esto también pasa en Italia.
-Hablando del mundo en general, con Medio Oriente en llamas, Irak, terrorismo, matanzas, hambre... ¿Puede decirse que estamos frente a una involución?
-Yo tengo la impresión de que las cosas se repiten continuamente. Está el Vietnam que vuelve, que se repite. Pero esta situación la crearon los norteamericanos y también los europeos que han comenzado a elegir gobiernos infames y que se lanzaron a una guerra de religión racista, en lugar de entender que esta gente tenía también razón.
-¿Cuál es el papel de la sátira? ¿Es posible que la sátira transe con el poder?
-La sátira no puede transar. La sátira siempre fue la bestia negra del poder, siempre estuvo en oposición al poder, desde los grandes poetas y escritores griegos, como Aristófanes y Luciano di Samosata, hasta Molière e, incluso, Shakespeare, que cuando sacó a relucir el grotesco y la ironía tuvo que pagar peajes muy pesados al poder. Porque el poder intenta eliminar por completo la sátira.
-El poder, normalmente, dice que acepta la sátira, pero que detrás del humor debe haber una actitud constructiva. ¿Tiene sentido una sátira constructiva?
-La sátira es constructiva, porque propone otro modo de ver el mundo y porque construye otra opinión, que no es la del poder.
-Usted es famoso por su anticlericalismo. ¿Cómo juzga este período de fuerte choque entre el Vaticano y el gobierno de Prodi por la ley que intenta legalizar las parejas de hecho, tanto heterosexuales como homosexuales?
-Yo no hago anticlericalismo como un fin en sí mismo, sino que estoy en contra del despotismo del clero.
-¿Qué piensa de Benedicto XVI?
-Pienso que llegó con el pie izquierdo, que se apoya en un grupo de obispos y cardenales que son unos reaccionarios y unos conservadores y que esto, naturalmente, no le hará bien.
-¿Cuál es su próximo proyecto?
-Mi próximo proyecto es un libro sobre Jesús. Se llamará Jesús y las mujeres . Saldrá dentro de un par de meses y es la lectura del Evangelio en relación con lo que Jesús trató de ser y de expresar frente a las mujeres.
-No le va a gustar a Benedicto XVI, ¿no?
-No lo creo...



