
El relato más difícil
Con una mezcla de crónica y novela, Sebastián Hacher emprende la compleja tarea de reconstruir un duelo ajeno
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En el Parque de la Memoria de Buenos Aires hay una intervención que se destaca sobre las demás. Se trata de Carteles de la Memoria del Grupo de Arte Callejero (GAC). Allí, este colectivo de artistas fundado en 1997, elige marcar el camino del ingreso al horror a partir de un simulacro de señalización: los clásicos carteles viales, en vez de indicar distancias a lugares próximos o curvas más o menos peligrosas, exhiben leyendas como Doctrina de Seguridad Nacional, Trelew 22 de agosto, AAA, Plan Cóndor, Falcon verde. Colaborador de H.I.J.O.S. desde 1998, el GAC se caracterizó siempre por pensar la representación del pasado en términos de la presentación de sus causas y efectos. No llama entonces la atención que sea este libro el encargado de introducir una perspectiva del duelo que a la vez funde y distinga pasado y presente.
Desde hace poco más de una década los modos de representación de los crímenes de lesa humanidad cometidos por la última dictadura argentina se han encontrado con un nuevo desafío: el de hacer ingresar al debate las representaciones que los propios hijos de desaparecidos despliegan sobre la tragedia. En 1995 se funda H.I.J.O.S., y unos años después comienzan a circular trabajos artísticos -no necesariamente coincidentes con la perspectiva del organismo- que testimonian, no sólo lo sucedido, sino también los modos de representación elegidos por la generación de sus padres. Así, películas como Los rubios de Albertina Carri, Papá Iván de María Inés Roqué o M de Nicolás Prividera hicieron foco en experiencias inmediatas por lo personales, pero distantes desde un punto de vista temporal. Definidas por la norteamericana Marianne Hirsch como pertenecientes a las estrategias de la posmemoria, se trata de representaciones que suelen desafiar las convenciones. Dentro de la literatura, textos como Diario de una princesa montonera de María Eva Pérez, Los topos de Félix Bruzzone y la reciente ¿Quién te creés que sos? de Ángela Urondo Raboy expresan distintas versiones de este modo de reconstruir el llamado pasado traumatico. En Cómo enterrar a un padre desaparecido , Sebastián Hacher afronta una operación compleja: reconstruir la experiencia de ese duelo, pero no la propia sino la de Mariana Corral, miembro del GAC. No es ya entonces un relato en primera persona, sino en una tercera que cruza fatalmente la subjetividad más profunda. Mezcla de crónica, novela y confesión oblicua, el texto desanda el camino encarado con Mariana para saber quién fue Manolo Corral antes de poder realizar su entierro simbólico. A partir de la recuperación de una carta que su padre le escribió un año antes de ser detenido y que su familia ocultó durante décadas, emprende una búsqueda que la lleva a intentar desanudar los motivos de su militancia, el momento del secuestro, sus amores, sus gustos, su barba. Pero Mariana logra encarar el duelo que le asegura la meta del entierro sin tener respuestas definitivas. Tal vez uno de los méritos del relato -que mantiene en tono austero a pesar de esa tercera persona que se funde con la voz de la protagonista- sea justamente que no da respuestas finales a esas preguntas.Hacher -periodista y uno de los fundadores de Indymedia Argentina- construye una Mariana -como protagonista y como fuente a la vez- que viaja a Misiones, Río Negro, Santa Fe y se cita con un maestro del tarot para llegar al pasado a partir de las cartas del padre con la certeza de que lo que necesita es, más del contacto con él -aunque sea mediado- que dé respuestas. Preguntas que se abren con la realización del entierro del título: una performance en el Cementerio de Flores, el arte mismo de Mariana como resultado de su búsqueda y generación de duelo. Menos desafiante que el texto de Mariana Eva Pérez y sin la nostalgia de la película de María Inés Roqué, Cómo enterrar... -que se complementa con un blog: http://comoenterrar.wordpress.com- logra, como la intervención del Parque de la Memoria, afrontar un viaje pero no por ello revivirlo.
Cómo enterrar a un padre desaparecido
Sebastián Hacher
Marea
158 páginas
$ 90
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