
El turismo religioso tiene su primer festival mundial
Una muestra con 300 expositores; la Argentina está representada
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Elizabetta Pique
Corresponsal en Roma
ROMA.- Su motor es la fe y su dimensión, espiritual. Pero el turismo religioso también es un negocio que mueve millones. No por nada se inauguró aquí hace unos días el primer Festival Internacional de Itinerarios del Espíritu, curiosamente llamado en inglés Journeys of the Spirit Festival (Josp Fest), organizado por la Opera Romana Pellegrinaggi (ORP), la más influyente oficina turística del Vaticano.
Aunque el turismo nació con espíritu religioso -ya en la Edad Media la gente hacía peregrinaciones y hasta se hacían guerras por las reliquias-, es la primera vez que se hace un festival de este tipo. Con 300 expositores de cuatro continentes, entre los cuales hay 40 países, agencias de viaje, cadenas de hoteles y demás vendedores de servicios y objetos religiosos, el encuentro tuvo lugar en la flamante nueva Feria de Roma, cerca del aeropuerto de Fiumicino.
De dimensión gigantesca, en la feria podían verse las distintas y variopintas actividades económicas vinculadas con el turismo religioso: stands de gente que vende crucecitas y rosarios, así como líneas aéreas que ofrecen paquetes especiales y cadenas hoteleras.
La tecnología y el diseño caracterizaban el inmenso pabellón de Italia, el anfitrión. En este espacio expositivo se reproducía un gran mapa geográfico del país interactivo (con forma de bota, por supuesto), en el cual cada región promovía sus ofertas religiosas y culturales.
Las metas de la fe
Otro pabellón deslumbrante era el dedicado a las tres metas históricas de la fe: Roma, Santiago de Compostela y Jerusalén. Montados por los famosos estudios cinematográficos de Cinecittá como verdaderos recorridos, los visitantes podían vivir virtualmente el viaje hacia esos destinos.
En el área expositiva dedicada al resto del mundo sorprendía ver bajo el mismo techo a Irán, Israel, Palestina y Siria. "El festival quiere demostrar que puede haber diálogo entre las grandes religiones", explicó a LA NACION Rosamaria Mancini, del Josp Fest.
En el stand argentino, muy bien ubicado y levantado gracias a la Embajada argentina ante la Santa Sede, invitaban a con folletos a Luján, San Nicolás, la Virgen de Itatí, en Corrientes; las ruinas jesuíticas de San Ignacio, pero también a visitar Salta y la Patagonia, lo que más le encanta al público italiano.
Rubén Enrique Campos, intendente de Junín de los Andes, viajó especialmente a Italia para promocionar el "Vía Christi", "unión entre el Vía Crucis y el Vía Lucis, que es la resurrección, con 21 estaciones", atracción de su ciudad.
"Lo que atrae es la marca Argentina", dijo a LA NACION Claudia Boente, coordinadora de turismo religioso de la Secretaría de Turismo de la Nación. "Tratamos de ver cómo otros países trabajan la temática religiosa para aprender y poder mostrar en el futuro que no sólo tenemos la Patagonia en el país, sino también, manifestaciones religiosas", dijo Boente.


