
Emilie Schindler rescata los recuerdos del pasado
La frágil y menuda figura contrasta con el hecho por el cual cobró notoriedad en todo el mundo: el haber evitado junto con su esposo Oskar Schindler que 1300 judíos pasaran a engrosar el estremecedor número de víctimas del genocidio nazi.
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El libro de memorias de Emilie Schindler (nacida Pelzl en Art Moletein Checoslovaquia) escrito con la colaboración de Erika Rosenberg y editado por Planeta aparecerá hoy en Buenos Aires y será presentado al público durante la próxima Feria del Libro.
En octubre Emilie cumplirá 89 años. Se apoya en un bastón consecuencia -explica- "de este dolor de espaldas que ya lleva demasiado tiempo". Pero su sentido del humor que viene siempre acompañado de una sonrisa casi adolescente y el brillo de sus ojos azules están presentes en varios tramos del diálogo.
El pasado es el tema. La lista de Schindler el traslado a nuestro país los años de soledad. En tiempos más recientes el film de Steven Spielberg los viajes y sus encuentros con diversas personalidades. El libro finalmente.
-¿Por qué?
-Empecé a pensarlo al ver cómo la película basada sobre la obra de Thomas Keneally pintaba a Oskar como un héroe. Ni él ni yo fuimos héroes sino sólo dos personas que tuvimos la suerte de poder ayudar a quienes sufrían un hecho terriblemente cruel.
-Empezó a pensarlo dice. ¿Se agregó otro hecho después?
-Sí mi reencuentro con mi sobrina Traude con quien compartimos la desesperada huida a través de Europa. Cuando volvimos a vernos muchos años después ella me mostró unas viejas fotos de familia que había logrado conservar con riesgo para su vida. Están incluidas en el libro porque forman parte de mi historia.
-Hay párrafos en los que critica momentos de la película por inexactos. ¿Cuáles concretamente?
-En particular las escenas de las fiestas. Oskar se emborrachaba con frecuencia es cierto. Pero yo no recuerdo ninguna fiesta de las que muestra Spielberg.
-A propósito de su esposo el recuerdo de él en el libro es constante pero no de modo muy agradable.
-Creo que él murió para mí cuando en 1939 falleció mi madre y poco después también mi padre. El estaba en Turquía. Sólo recibí una comunicación en la que me decía: "Ya te vas a acostumbrar a estas cosas".
-¿Por qué debimos esperar hasta "La lista de Schindler" para saber de usted?
-Hubo un intento previo de la Metro Goldwin Mayer. Pero se pensó que iba a haber un gran manejo político del tema. Después intervinieron intereses económicos. Entre unos y otros está la razón de que se evitara la noticia de que había alguien directamente relacionado con ese episodio. Cuando le hablaron de mí a Spielberg él creyó que yo era una de las personas que figuraban en la lista.
Hacia el final de la charla Frau Emilie recuerda algunos hechos de su infancia a la que califica como el "mejor" momento de una vida que ahora "está escrita en las arrugas de mi cara".
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