
“Es traumático dejar de ser cardenal y no poder elegir al papa”
A los 80 años recién cumplidos, no podrá ser parte del cónclave
1 minuto de lectura'
ROMA.– Aunque no los aparenta en lo más mínimo, el cardenal argentino Jorge Mejía, archivista y bibliotecario de la Santa Iglesia Romana, acaba de cumplir 80 años. Para cualquier purpurado, se trata de una fecha clave: según las reglas impuestas por Pablo VI, significa básicamente dejar de ser elector y no participar en el cónclave para elegir a un nuevo pontífice.
En otras palabras, “la muerte civil” de un príncipe de la Iglesia. De efectuarse hoy una elección papal, sólo otro argentino participaría en el cónclave: el cardenal Jorge Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires.
Ante una fecha tan crucial, y dada la experiencia acumulada en la Curia, LA NACION mantuvo una entrevista con Mejía, en la cual, entre otros temas, contó que Juan Pablo II, que fue su compañero de estudios, más allá de su precario estado de salud sigue tomando decisiones como antes, y sigue “siendo el único punto de referencia” en el Vaticano.
–Además de perder la condición de elector del próximo papa, ¿qué significa técnicamente para un cardenal cumplir 80 años?
–Además de no ser más elector, cesan los cargos que uno tiene como miembro de tal o cual dicasterio, automáticamente. Otras cosas no es claro si cesan o no: la biblioteca y el archivo, por ejemplo, no cesan automáticamente. Pero en realidad, lo único importante que cambia es la elección del papa. Se trata de un tema muy discutido, y hay estudios canónicos que desvirtúan eso. Pero una decisión distinta hasta ahora el Papa no la ha tomado.
–¿Hay cardenales “ultraottantenni” (mayores de 80 años) que querrían un cambio de reglas?
–La posición de quien ha estudiado esto subraya que los cardenales fueron creados como tales, con un singular estatuto, porque elegían al papa. El argumento es que si no pueden elegir más el papa tienen que dejar de ser cardenales, porque las dos cosas son inseparables. Y en eso hay un buen argumento.
–¿Usted estaría de acuerdo con algo así?
–Es traumático dejar de ser cardenal, y es traumático no poder elegir al papa si a uno le toca en su período de vida...
–Si le dicen que tiene que dejar la dirección de la biblioteca y del archivo, ¿qué haría?
–Hay que estar preparado para eso, y tengo cientos de cosas que hacer.
–¿Por ejemplo?
–Quiero profundizar algunas lenguas, como el griego clásico y el ruso; quiero escribir recuerdos, quiero leer una cantidad de cosas que ahora no puedo leer, quiero estudiar más música... Hay mucho que hacer, que pensar...
–Después de tanta experiencia, de tantos cargos en el Vaticano, sin contar su relación especial con el Papa, ¿cómo juzga este pontificado?
–Este pontificado es excepcional, histórico, que marca el futuro de la Iglesia. Hay una cosa en la persona de Juan Pablo II, en su modo de ser y de ejercer el pontificado, que marca una época. Su capacidad de comunicación extraordinaria, y también su capacidad de decisión: también ahora, estando como está, sus decisiones son igual que antes. Pobre, no se puede mover, pero esto mismo es muy notable... Que él, en este estado, no ceda, y siga haciendo las cosas, incluso arrastrando. El único punto de referencia sigue siendo él.
–¿Cuáles cree que son los desafíos que deberá enfrentar el próximo papa?
–Algo que no se pudo cumplir por una cantidad de circunstancias es la cuestión ecuménica, es decir, tratar de llegar a la unión entre los católicos y otras iglesias cristianas. Otro desafío es China, que es un continente enorme, que ahora es una extraña mezcla de capitalismo y comunismo, la misión de la Iglesia Católica allí, y las relaciones diplomáticas.
–¿Qué otros desafíos tendrá?
–Como Iglesia, otro gran desafío que tiene que ver con lo ecuménico, pero que lo rebalsa, es Rusia. Otro tema son los desafíos morales: el ámbito moral de este mundo se degrada con el tiempo, y en eso nosotros tenemos posiciones firmes: las posiciones se mantienen, y no van a cambiar ni en la bioética, ni en el divorcio, ni en la homosexualidad. La cuestión es que eso tenga una incidencia en lo que es la realidad cotidiana de este mundo. Y si le parecen pocos los desafíos, queda otro, que es el de la paz, porque si sucede ahora que en el pontificado de Juan Pablo II en su ocaso hay una guerra, sería un horror. Otro gran desafío es el terrorismo, que es una guerra por otros medios, pero una guerra, que afecta la vida de la gente, y nuestra pastoral.
–Hablando de candidaturas y de sucesión del Papa, ¿qué le parece la posibilidad de un candidato no italiano?
–Es perfectamente posible. La cuestión no es “italiano o no italiano”, sino si tiene capacidad para ser papa, sobre todo después de éste.
–¿Latinoamericano?
–Sí, también puede ser... Puede ser cualquier cosa.
–¿Argentino?
–También... En fin, no hay más que dos posibilidades porque yo puedo ser elegido (la otra posibilidad es el cardenal argentino Jorge Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires)... La edad no es un límite, aunque es preferible uno joven... Pero la condición de ciudadanía es absolutamente secundaria.



