"Escribo con la esperanza de conmover a los otros"
El autor de la novela Forastero rescata la emoción como inspiradora de su literatura
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La frase de Jorge Accame al recibir el Premio LA NACION-Sudamericana de novela fue una definición poética de la literatura: "Escribir es como navegar en la tormenta". Este porteño de 51 años, de hablar cansino y reflexiones medidas, no prodiga en palabras y tampoco cuenta anécdotas rutilantes. Pero no es porque no las tenga.
Vaya este ejemplo: cuando su archifamosa obra teatral Venecia se estrenó en Broadway, con la dirección de Arthur Laurents, con el protagónico de la célebre Chita Rivera en el papel de la Gringa -la prostituta jujeña que soñaba con viajar a Venecia para encontrarse con su ex amante-, la estrella besó la mano de Accame y le dijo: "Gracias por escribir esta obra". Hay más: a los pocos minutos de estar viendo Venecia en el Teatro Payró, Laurents le dijo al productor teatral Federico González del Pino: "Le creo a esta mujer. Comprendo su sueño".
Porteño radicado en Jujuy hace 26 años, Accame es un buscador de historias, un contador de sueños, un escritor que bucea también en sus propios miedos para hallar respuestas que convertirá en nuevas preguntas que iluminarán novelas, cuentos, piezas teatrales.
Eso hizo con Forastero , la novela ganadora. Una historia con escenas que como lector uno intuye que, verosímilmente, pueden ser reales en cualquier pueblo o provincia de aquí o de allá, donde la gente esconde secretos. Lo dice el narrador cuando comienza a tejerse la novela: "La historia de este hombre es una promesa que se ha hecho. Lo que relata entonces no es una historia".
-¿Cuál es su expectativa cuando escribe?
-Escribo sin expectativas lo que tengo ganas de escribir, para emocionarme, y con la esperanza de conmover a otros. Con Forastero quería escribir una historia de miedo.
-¿Por qué?
-Porque este libro era un homenaje al cuento. Son pequeñas historias que van tratando de conformar una historia mayor. Y a mí siempre me gustó el género fantástico, lo que perturba. Lo que perturba me ayuda. Me gusta intentar escribir cosas fuertes y también leerlas. Me gustan desde la emoción.
-Y, además, el cuento parece ser un género poco apreciado por los editores.
-El cuento y la novela son géneros muy probados a lo largo de la historia de la literatura. En la Argentina, el cuento se escribió durante mucho tiempo. Hay una larga tradición de cuentistas. Esta postura de las editoriales por la novela ha quedado forzada. No parece que haya sido un proceso natural. Uno no debería olvidar ese origen tan fuerte que tenemos con el cuento. Si miramos hacia atrás en la literatura, los que sobresalen son cuentistas.
-¿Vivimos en un país de ficción?
-Supongo que en todo el mundo existen lugares de contrapunto. La ficción alimenta la realidad, y viceversa. La civilización es como una ficción que se aleja de lo natural.
-¿Y a usted cómo le influye Jujuy en el ritmo del pensamiento y de la escritura?
-Me influye y hasta cierto punto es una influencia buscada. Cuando me fui de Buenos Aires, tenía la idea de que me iba buscando otro tiempo. Con los años, me di cuenta de que no es un tiempo cronológico. No tengo más tiempo para escribir en Jujuy que en Buenos Aires. Es más bien como una sintonía interna entre mi tiempo y el de Jujuy. Cuando transita, cuando se muda o cuando se queda, uno busca una perspectiva desde donde contar las cosas.
-¿Qué preguntas le permite ese interior que no existe para Buenos Aires?
-Desde Jujuy, el país se ve más completo, distinto. Pero además se ve como un mundo lleno de posibilidades, donde se puede hacer cualquier cosa y puede pasar cualquier cosa.
-Tantos escritores eligen el exilio interior. ¿Está pasando algo con la ciudad?
-No, creo que son circunstancias personales. No creo que pueda analizarse como un fenómeno. Sobre todo en una actividad tan personal como la del artista.
-Pero ¿se cuenta mejor Buenos Aires desde el país interior?
-No sé si se puede contar mejor. Lo que sí advertí, con el tiempo, es que he estado en la búsqueda de un lenguaje intermedio, entre Jujuy y Buenos Aires. Me gusta pensar esto como un puente. Me fui enojado de Buenos Aires y en Jujuy la reencontré, y aprendí a quererla desde allá.
-Además de escribir, a los escritores se les pide que expliquen el mundo. ¿Cómo lo vive?
-Esa presión la sentimos todos. Se crea una especie de show, en el que los escritores tienen que decir frases ingeniosas y entretener.
-¿Cómo definiría el lugar de la literatura en su vida?
-Tiene calidad de infinita. Pero me gusta porque se trata de una forma de libertad.
JORGE ACCAME
Con mirada interior
Profesión: Escritor
Edad: 51 años
Origen: Porteño radicado en Jujuy
Nació en Palermo, pero desde hace 26 años reside en Jujuy, dedicado a la docencia universitaria. Publicó libros de poemas, de cuentos, novelas y obras de teatro. Su pieza Venecia, estrenada en 1998, se presentó en escenarios de distintos países de América y de Europa.





