
Evocaron a religiosos muertos en la masacre de San Patricio
Bergoglio presidió una misa; llamó a "despejar etiquetas y mirar el testimonio"
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El arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Bergoglio, exhortó a "despejar etiquetas y mirar el testimonio", al destacar el ejemplo de tres sacerdotes y dos seminaristas palotinos asesinados en la parroquia de San Patricio, en Belgrano R, el 4 de julio de 1976.
En un templo colmado, Bergoglio concelebró una misa con el nuncio, Santos Abril; otros doce obispos y 60 sacerdotes, a los 25 años del asesinato, con los lemas "Que todos sean uno para que el mundo crea" y "Juntos vivieron, juntos murieron".
El sacerdote argentino Sergio Schaub leyó un mensaje desde Roma del consejo general de los padres palotinos, que preside el padre James Freeman, que decía: "Oramos por la beatificación de nuestros hermanos para que toda la Iglesia los venere y podamos presentar el testimonio de sus vidas como signo del amor paterno y misericordioso de Dios".
Asistieron, entre otros, el jefe del Gobierno de la Ciudad, Aníbal Ibarra; la vicejefa, Cecilia Felgueras; el jefe de coordinación del gabinete, Raúl Fernández; el secretario de Educación, Daniel Filmus; el senador nacional Antonio Cafiero; los diputados porteños Mario O«Donnell y Alicia Pierini; el jefe de gabinete de la Secretaría de Culto, Juan Navarro Floria; Laura Bonaparte, de las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora; el rabino Daniel Goldman, de la cercana comunidad Bet El; el ex senador radical y ex embajador ante la Santa Sede Rubén Blanco y muchos miembros de la comunidad irlandesa, entre ellos, Luis Flynn, ex presidente de Cargill.
La oración por los difuntos, que dice "Acuérdate de nuestros hermanos", la rezó el obispo Guillermo Leaden, hermano de uno de los muertos, el padre Alfredo Leaden.
Bergoglio dijo que las baldosas de esa iglesia habían sido ungidas con sangre. Y recibió las ofrendas de la misa de manos de las madres de los seminaristas muertos. "Hay gente que sigue siendo testigo del Evangelio... -dijo-. Yo soy testigo -porque lo acompañé en la dirección espiritual y en la confesión hasta su muerte- de lo que era la vida de Alfie (Kelly). Sólo pensaba en Dios. Lo nombro a él porque soy testigo de su corazón, y en él, a todos los demás."





