
Evocaron a un universitario asesinado
Aarón Salmún Feijóo murió en 1945, cuando llevaba comida a jóvenes en huelga
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El martes último, en una carta de lectores publicada en La Nación , Emilio Gibaja, que fue director de Prensa de Illia y secretario de Información Pública de Alfonsín, invitaba a recordar a Aarón Salmún Feijóo, estudiante asesinado el 4 de octubre de 1945, como "el primer mártir del movimiento universitario".
"Yo estaba al lado de él y lo levanté cuando lo mató un tipo de la patota que Perón tenía en la Secretaría de Trabajo y Previsión", dijo a La Nación David "Tito" Salmún Feijóo el día en que se cumplían 55 años del asesinato de su hermano, que cursaba el ingreso a Química en la UBA.
El episodio ocurrió en la calle Perú, a pocos metros de la Avenida de Mayo. Aarón José, de 19 años, y su hermano Tito, de 18, iban a llevar alimentos a los estudiantes que habían tomado la Facultad de Ciencias Exactas, en una huelga estudiantil contra el gobierno de facto que encabezaba el general Edelmiro Farrell.
Era el 4 de octubre de 1945, a las ocho y cuarto de la noche. Según Tito, "una patota de diez o quince tipos salió de la Secretaría de Trabajo y Previsión" (que funcionaba donde hoy está la Legislatura porteña) y cargó contra los estudiantes. Hubo una refriega y uno de los atacantes le disparó en la boca a su hermano, que murió enseguida. El fue a hacer la denuncia a la comisaría 2a. "El comisario, Sánchez Toranzo, por poco me pone preso", recordó.
El sepelio ocasionó disturbios. La caballería arrebató el féretro a los estudiantes, que lo habían tomado como bandera.
El hecho fue rememorado en un acto realizado en la Manzana de las Luces, donde antes funcionaba Ciencias Exactas. Allí se descubrió una placa y habló Néstor Grancelli Chá, que medio siglo antes había despedido los restos de Salmún Feijóo en la Recoleta, como presidente de la Federación Universitaria Argentina (FUA). Entonces era un alumno de Ciencias Políticas en la Universidad del Litoral, una de las cinco casas de altos estudios que había en el país. Luego sería secretario de Relaciones Económicas y Sociales en el gobierno de Arturo Frondizi, en 1958.
Alusión a Perón
"Despedí a Salmún Feijóo en nombre de todos los jóvenes que seguían la lucha, llenos de indignación", dijo Grancelli Chá. "No titubéabamos en calificar de fascista a ese personaje siniestro que combatíamos", dijo, aludiendo a Perón, que poco después, el 17 de octubre, saldría fortalecido (ese día moriría baleado un estudiante de signo ideológico contrario, nacionalista, Darwin Passaponti). En aquel mes convulso, el 12, balas atribuidas a la policía mataron al médico Eugenio Ottolenghi, de 39 años, y en su sepelio el rector de la UBA, Horacio Rivarola, dijo que la Universidad era "ofendida y ultrajada".
Tras evocar los sueños de los estudiantes reformistas y lamentar la actual crisis moral, Grancelli Chá concluyó: "Seguimos pensando que hay otra Argentina posible".
En el homenaje había ex diputados radicales, como Eduardo Rosenkrantz y Pedro Tula del Moral; periodistas, como Rodolfo Pandolfi, Oscar Serrat y Julia Constenla; ex funcionarios de Alfonsín, como Alfredo Concepción y Carlos Lacerca.
"Somos todos compañeros de cárcel", comentó Rómulo Zemborain, abogado, evocando los seis meses que, en Villa Devoto, compartieron en 1954 y 1955 muchos de los presentes, como Mario Sekiguchi, que nunca terminó ingeniería y dirigió la revista Mercado; Jorge Velasco Suárez, Manuel Corchón y Guillermo Giaroli, entre otros, que se abrazaban, pasados los años.
Emilio Gibaja, abogado, que presidió la Federación Universitaria de Buenos Aires (FUBA) en 1954, dijo que él no conoció a Salmún Feijóo, "pero su nombre fue un símbolo y nos empujaba a continuar la lucha". Murió defendiendo la autonomía universitaria y la República, dijo, cuando el nazifascismo derrotado en Europa se expandía en la Argentina. Con tono vibrante, Gibaja afirmó que "la dictadura que pisoteó la educación, la cultura, la libertad, cayó diez años después, sumida en el repudio de toda una nación".
Asistieron al acto tres hermanos de Salmún Feijóo. Hablaron también el ex legislador radical porteño Agustín Zbar, de una generación más joven, y Juan Ovidio Zavala, dirigente estudiantil en los años 40 y secretario de Transportes de Arturo Frondizi en los 60, quien se refirió a la misa que se había celebrado momentos antes en el convento de Santo Domingo. El deterioro de ese templo -incendiado en 1955 y ahora afectado por la humedad- le hizo pensar en el deterioro del país.
"Eramos estudiantes y jóvenes, con afán de aprender, y nos rebelamos porque se quiso imponer un sistema represivo sin medida, de corte demagógico", dijo. Zavala lamentó la concentración de la riqueza y su contrapartida de pobreza, el peso enorme de una sola superpotencia, y pidió una reafirmación de objetivos nacionales para honrar a "ese muchacho muy valiente que fue Aarón Salmún Feijóo".



