
Exhaustivo retrato
ESTEBAN ECHEVERRIA, IDEOLOGO DE LA SEGUNDA REVOLUCION Por Félix Weinberg-(Taurus)-368 páginas-($ 39) LAS BRUJULAS DEL EXTRAVIADO Compilado por: Alejandra Laera y Martín Kohan-(Beatriz Viterbo)-336 páginas-($ 35)
1 minuto de lectura'
No es casual que, cumplidos hace poco los doscientos años del nacimiento de Esteban Echeverría (2 de setiembre de 1805), vean la luz, casi simultáneamente, dos libros consagrados a la revisión de su figura y de su obra, que comparten un objetivo básico: la "lectura integral", la pretensión de totalidad. Suele decirse que no hay autores peor conocidos, o más sujetos a mutilaciones y equívocos, que los clásicos. Echeverría, clásico situado en el origen mismo de nuestra literatura nacional, ha sido identificado escolarmente con dos de sus textos: "La Cautiva" y "El Matadero", mientras el resto de su vasta producción permanece en una relativa oscuridad, incluso para muchos especialistas.
Los dos volúmenes, lejos de ser reiterativos, resultan complementarios. El historiador y académico Félix Weinberg, uno de los más reconocidos estudiosos del romanticismo en el Río de la Plata, elige en Esteban Echeverría, ideólogo de la segunda revolución una mirada biográfica de vasto alcance que enmarca la obra completa en el contexto de la vida individual y social. Para dar sólo una idea de la amplitud de su enfoque, puede mencionarse que también dedica un sustancioso capítulo al Echeverría letrista de canciones (muy populares en su tiempo). Su aporte, de gran rigor erudito a la vez que finamente analítico, se enriquece de manera considerable con varios apéndices: uno de ellos acerca por primera vez al lector medio textos excluidos de las "Obras Completas", como la sátira sobre los periodistas argentinos, el poema a la muerte del joven patriota Francisco Muñoz, la respuesta a Juan Thompson, entre otros. Sumamente útil es el apéndice que recoge la recepción contemporánea de la obra de Echeverría en los medios de prensa. Otros dos incluyen cartas y documentos varios.
Las brújulas del extraviado. Para una lectura integral de Esteban Echeverría , la obra colectiva compilada y prologada por Laera y Kohan, profesores universitarios de Letras, reúne por su parte colaboraciones de historiadores y de críticos literarios en torno a dos ejes: "Perspectivas" (que aborda sobre todo la relación de vida y obra, y la construcción de una imagen de autor y una poética), y "Focalizaciones" (que trabaja sobre las problemáticas ideológicas y culturales nucleares en los textos de Echeverría con el afán de renovar lecturas canónicas).
Ambos libros proponen un largo recorrido de la obra echeverriana, el de Weinberg más completo y ordenado cronológicamente (año a año, libro a libro); más sesgado y en diagonal el de Laera y Kohan. Las firmes amarras biográficas, la compleja recreación de los lazos de amistades y enemistades, la apelación minuciosa al contexto histórico-político nacional e internacional y a todo tipo de archivos documentales, son procedimientos constantes del libro de Weinberg. Su eje pasa por una idea central: la casi olvidada importancia de Echeverría como ideólogo de la autodenominada "segunda revolución": esto es, la lucha contra Rosas que sus jóvenes opositores consideraron continuidad de la de Mayo, y no menos crucial que ésta.
En el prólogo y en varios artículos de Las brújulas del extraviado se hace referencia sobre todo a la figura del "puro escritor", del "poeta", como la elegida por Echeverría para sí mismo, y que él representaría como ningún otro miembro de su camada. Weinberg prefiere destacar otra imagen: la del "intelectual arquetípico". Verá ante todo en Echeverría al "lúcido y sacrificado obrero de la nacionalidad", uno de los más "tempranos e inteligentes propulsores de la Argentina moderna", cuyo original y denso pensamiento crítico aguarda aún el debido reconocimiento. En esto lo acompaña un colaborador de Las brújulas... : el historiador Jorge Myers. Tanto él como Weinberg recalcan lo que debió de ser para el autor del "Dogma socialista" una constatación dolorosa y frustrante: comprobar cómo sus ideas se iban volviendo de dominio público, cómo constituían el patrimonio común de una generación, pero sin que se recordase quién había sido el primero en exponerlas.
El artículo de Myers, uno de los más interesantes del volumen, en tanto se hace especialmente cargo de muchas tensiones y contradicciones internas de la obra echeverriana, pone sobre el tapete cuestiones polémicas: el desfasaje entre una teoría romántica (pasada por el tamiz francés) y una práctica poética aún atada en diversos aspectos al neoclasicismo; la continuidad con la tradición hispánica que Echeverría a pesar de todo sostiene, frente a la postura rupturista de su amigo y gran exégeta, Juan María Gutiérrez, la inadvertida impronta wertheriana de las "Cartas a un amigo", el providencialismo espiritualista que guía la filosofía de la Historia del autor, su "fracaso" como el gran poeta que no llegó a ser, para concluir que su "vocación más profunda" era en realidad la del intelectual y del político.
Si, como señalábamos, se elige leer estos dos libros en forma complementaria, el de Weinberg puede funcionar como punto de partida capaz de ofrecer una minuciosa agenda cronológico-temática que nada deja de lado (y que los artículos del otro volumen desarrollan en parte), y también como punto de llegada. Después de transitar la multiperspectiva de Las brújulas es bueno retomar la ruta de navegación de Weinberg, no sólo para cubrir y completar los textos y los períodos no trabajados particularmente por Las brújulas sino también para contrastar los abordajes de éste último libro con otra mirada compensatoria. El exhaustivo conocimiento archivístico de Weinberg y su cautela hermenéutica permiten a menudo matizar y/o ampliar algunas consideraciones, como, por ejemplo, lo tocante al relativo silencio que siguió a la reedición del "Dogma " en Montevideo y los motivos del mismo, o las causas por las que el "Manual de Enseñanza Moral" no fue utilizado finalmente en las escuelas orientales, o el valor argumentativo de la polémica con De Angelis en torno al "Dogma ".
Entre otros aspectos que se indagan en Las brújulas cabe señalar la relación de Echeverría con la gloria, la fama y el dinero (Laera, Batticuore); la recepción crítica de la obra echeverriana (Quereilhac); la gravitación del "Dogma" y de la "Primera Lectura" en la determinación de "lo nacional" (Wasserman); el "Manual de Enseñanza Moral" preparado por Echeverría para las escuelas de Montevideo, en tanto texto pedagógico fundante (Bentivegna); la tensión entre el desierto como construcción estética y espacio de producción poética, y la necesidad geopolítica de convertirlo en espacio "lleno" de producción material (Monteleone, Rodríguez); los límites imprecisos de un matadero que amenaza ocupar el espacio entero de la nación (Kohan); Echeverría polemista (Fontana y Román); Echeverría poeta del martirio heroico (Ansolabehere), y, last but not least , un sugestivo trabajo de Laura Malosetti Costa sobre la iconografía de Echeverría, focalizado en el retrato paradigmático de Charton.
A la pintura de otro retrato, cada vez más rico y no exento ciertamente de claroscuros, en lo personal y en lo ideológico, contribuyen sin duda estos dos libros, que plantean, en principio, una interrogación fundamental: ¿quién era y qué deseaba ser o parecer Esteban Echeverría: el poeta romántico por antonomasia, hundido en su tormentosa, solitaria sensibilidad, o el intelectual fundador del primer partido nacional orgánico, la mente capaz de echar las bases de la nación futura, sin haber ocupado nunca cargos públicos, ni desgastarse en la arena de la prensa, como lo hicieron tantos otros colegas?
La respuesta, seguramente, no está en uno u otro término de la alternativa. Cada momento histórico relee y reconstruye los clásicos de un modo peculiar: el que necesita. En instancias de crudo pragmatismo, el nuestro tal vez exija, sobre todo, revisar de qué manera un "intelectual puro" pudo sentar ciertos principios y fundamentos de una acción política quizá no tan separada como se pretende de la acción poética. Ambos textos incitan a redescubrir la complejidad y la renovada fascinación de un escritor fundacional, renuente, en definitiva, a todos los fáciles encasillamientos.



