Fue entregado el premio LA NACION

El ingeniero Carlos Sánchez Granel recibió ayer la distinción, que obtuvo por "Un viaje a Estambul"
Jorge Rouillon
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19 de diciembre de 2001  

En un acto realizado ayer en el Museo Mitre, Carlos Sánchez Granel recibió el Premio LA NACION por su obra "Un viaje a Estambul".

El presidente de la S.A. LA NACION, doctor Julio Saguier, le entregó una estatuilla representativa del premio, que consiste en $10.000 y la edición del libro por la editorial Planeta.

Nacido en Rosario hace 52 años, el autor trabaja como ingeniero civil y vive en San Isidro. Su novela fue seleccionada entre obras presentadas en el certamen.

"En tiempos difíciles como los que estamos viviendo -dijo el doctor Saguier-, la celebración del talento literario es mucho más que un consuelo o una compensación por los sinsabores que a menudo nos impone la vida. Es la seguridad de estar descubriendo en qué lugar o en qué espacio de la aventura humana residen los verdaderos y reales valores, aquellos por los que vale la pena luchar."

En el mismo acto, los padres de Fabián Prol, que está fuera del país, recibieron la estatuilla de la obra ganadora en la categoría novela-revelación, "El agua de los arroyos". Juan Carlos Prol y Mireya Soldano de Prol retiraron esa distinción en nombre de su hijo.

Asistieron al acto, entre otros, Isidoro Blaisten -que integró el jurado con Mempo Giardinelli y Alicia Dujovne Ortiz-, Mario Pacho O´Donnell, Cristina Piña, Odile Baron Supervielle, Orlando Barone, Pablo Ingberg, Andrew Graham-Yooll, Silvia Miguens, Delfina Mitre y dos premiados en años anteriores: Patricia de Sagastizábal y Jorge Castelli. El ganador fue acompañado por su esposa, Socorro Castro Zinny, y sus hijos: Fernando, Diego, María Alicia y Jessica.

En el mismo concurso recibió una mención especial Claudia Minoliti, por su novela "Diario de una prostituta argentina", pero no pudo asistir al acto porque reside en Alemania.

Al abrir el acto, el doctor Saguier expresó: "El domingo último, hace apenas dos días, pudimos leer, en la primera página del suplemento cultural de LA NACION, un fragmento de la novela que obtuvo el primer premio en el concurso que hoy nos convoca". Y señaló que los concursos literarios de LA NACION fueron y son la extensión natural de la permanente proyección del diario al mundo de la cultura.

Ricardo Sabanes, de la editorial Planeta, indicó que un colega español, que viajaba por América conociendo escritores de distintos países, le señaló con asombro el tipo de ficciones de los autores argentinos: ubicadas en otras geografías, en todo el mundo, y en diversas épocas históricas, lejos de regiones y paisajes predecibles.

Se mostró seguro de que "Un viaje a Estambul" va a gustar al exigente lector argentino y se comprometió a "su mayor difusión, aquí y en otras geografías".

"Como un río que fluye"

Hugo Beccacece, jefe del suplemento Cultura de LA NACION, dijo: "Algo que me llamó la atención cuando leí Un viaje a Estambul fue su lenguaje literario. Es evidente que Sánchez Granel goza con las palabras, con los giros, con la sintaxis que utiliza".

Destacó su sentido musical y precisó: "Como un río que fluye, el ritmo que tiene la novela lentamente va envolviendo al lector".

A diferencia de muchos narradores empeñados en reflejar la realidad de modo fotográfico o fonográfico - agregó-, Sánchez Granel utiliza "un lenguaje llano pero jamás vulgar, un lenguaje elegante y de gran precisión, no hay nada que suene a rebuscado".

El autor premiado destacó su interés por la Edad Media, su vocación por interrogarse por lo desconocido, e imaginar la vida de Bizancio, Constantinopla, la actual Estambul. Una vez vio en la televisión un documental sobre una restauradora de frescos que trabajaba durante años en una tarea minuciosa, con un pequeño cepillo. "Quizá se pusiera a pensar historias del pasado", dijo, y eso disparó su imaginación, la hizo su personaje.

"El premio no deja de sorprenderme", confesó. Contó que cuando era chico, pero ya empezaba a descubrir a los grandes autores, esperaba el domingo el suplemento cultural de LA NACION, en las sierras de Córdoba, donde vivía. "Era una visión de un mundo inalcanzable. Cuando el domingo pasado encontré mi propio nombre en el suplemento, fui ese chico que entraba en ese mundo", concluyó.

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