Gauchos bajo la lupa: entre el mito y la mirada contemporánea
En la Fundación Cervieri Monsuárez, en José Ignacio, la obra de Ana Segovia revisa una identidad en construcción; arte, estereotipos y territorio
5 minutos de lectura'
José Ignacio.- En el comienzo de la temporada en Uruguay, vuelve a consolidarse José Ignacio como un enclave donde el arte contemporáneo dialoga con el paisaje. La Fundación Cervieri Monsuárez, un espacio de 900 m² que abrió sus puertas en 2024 y que fue diseñado por el reconocido arquitecto Rafael Viñoly, inauguró ayer su programa de exposiciones anual con The Office of Inter-American Affairs Presents: Uruguay, un proyecto de Ana Segovia (México, 1991), que pone el foco en cómo se construyen las identidades.
Con curaduría de Magalí Arriola, y concebida especialmente para este espacio, la muestra incluye pintura y performance, y se centra en la figura arquetípica del gaucho para explorar y cuestionar la manera en que se forja la mirada. En la inauguración estuvieron presentes Liliana Porter, Ana Tiscornia, Diego Bianchi, Julián Terán, Sigismond de Vajay, Gachi Hasper, entre muchos otros artistas. También visitaron la muestra galeristas y coleccionistas. El público entusiasta aplaudió de pie la performance, para la que hubo varios turnos.
“Siempre me fascinaron las películas mexicanas de cine de oro y el western, en específico cómo se retrata esta figura heroica, masculina, que muchas veces forma parte de mitos fundacionales. Al venir a Uruguay me llamó mucho la atención la figura del gaucho, toda esta zona rioplatense, un poco como el mito fundacional. Entendí que había como un equivalente al charro o al vaquero. A partir de eso encontré una serie de videos documentales donde saqué los fotogramas para pintar los cuadros”, señala Segovia en diálogo con LA NACION. Y agrega: “Creo que estamos en un punto de mucha reflexión acerca de cómo se construyen nociones identitarias en torno a lo masculino, alrededor de estructuras patriarcales que tratamos de desmantelar, la pregunta de cómo hacerlo, qué es necesario implementar cuando pensamos que la violencia entre hombres se despliega al resto de la sociedad, es una pregunta que me hago constantemente”.
En sus creaciones, Segovia analiza las figuras del charro mexicano, del vaquero estadounidense y del gaucho rioplatense: personajes clave de la historia cultural de estas latitudes. Los rostros aparecen poco definidos, acompañados por paletas de colores estridentes. La exposición integra una serie de pinturas recientes realizadas a partir del análisis de dos cortometrajes documentales producidos en Estados Unidos durante las décadas de 1940 y 1950, en el contexto de la denominada “política del buen vecino”, una iniciativa impulsada por la administración de Franklin D. Roosevelt. La curadora define esta política como “una estrategia diplomática coercitiva que, si bien pretendía mejorar las relaciones en el hemisferio occidental, no dejaba de perpetuar la lógica expansionista norteamericana”.
Respecto del título, la Oficina del Coordinador de Asuntos Interamericanos fue una agencia de Estados Unidos que promovía la cooperación interamericana durante los años 1940, especialmente en áreas comerciales y económicas (panamericanismo). “La política del buen vecino era una estrategia coercitiva: si tú te portas bien en mis términos, entonces te voy a dar cierto tipo de apoyo económico; te voy a dar cierto tipo de respecto político, los puntos de partida siempre los ponía EE.UU.”, señala la curadora.
Los materiales fílmicos que usó Segovia ofrecían una visión simplificada y estereotipada de América Latina, equiparando geografías y figuras emblemáticas con imaginarios propios del cine estadounidense. A modo de ejemplo, la figura del gaucho aparece representada según el modelo del cowboy del Oeste, diluyendo vínculos históricos, sociales y territoriales específicos.
Con formación en artes, pintura y dibujo en la School of the Art Institute de Chicago, Segovia examina cómo ciertas representaciones contribuyeron a moldear imaginarios colectivos en torno a las nociones de identidad, tanto individual como social. Las paletas cromáticas son intensas y las escenas tienen tintes humorísticos que juegan con lo solemne. En obras de gran formato, aparecen escenas de la época de oro del cine mexicano con figuras tradicionalmente masculinas como el ranchero, el hombre a caballo del campo que trabajaba en haciendas y zonas rurales del altiplano, boxeadores y futbolistas.
Algunas de estas escenas, producidas por la Columbia Pictures Corporation, son reinterpretadas en relación con el paisaje local y con la tradición pictórica del planismo uruguayo, en particular con la sensibilidad cromática y la economía formal de Petrona Viera (Montevideo, 1895–1960). También Segovia estudió la figura de Juan Manuel Blanes.
Al apropiarse de lenguajes cinematográficos, archivos históricos y tradiciones pictóricas locales, el proyecto no solo desmonta los dispositivos que dieron forma a estos imaginarios, sino que también se inscribe en ellos, reconociendo las tensiones que atraviesan a los personajes representados. La figura del gaucho, como la del vaquero o el charro, aparece menos como un símbolo fijo que como un territorio en disputa, atravesado por deseo, representación y performatividad. La exhibición propone una mirada crítica que interpela al espectador e invita a repensar, desde el presente, cómo se construyen las identidades.
Para agendar
The Office of Inter-American Affairs Presents: Uruguay, de Ana Segovia. Hasta el 5 de abril, en la Fundación Cervieri Monsuárez, Eugenio Sainz Martínez esq. Los Cisnes, José Ignacio. Hoy y mañana se presentará la performance. La Fundación abre en enero todos los días, de 16 a 21, con entrada gratuita.
1J. K. Rowling empezó 2026 discutiendo en redes sobre su tema favorito
- 2
¿Hamnet es Hamlet?: un juego de paralelismos que va del libro al cine y promete impactar en la temporada de premios
3Christian Rainone: “Ya tenemos confirmado un Premio Nobel y un Premio Cervantes”
- 4
Gauchos bajo la lupa: entre el mito y la mirada contemporánea



