
Gaudí, el arquitecto que puede ser santo
Una abogada argentina postula al catalán en el proceso de beatificación que se sigue en Roma y que registra gracias recibidas
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Era un artista con fama de cascarrabias, pero podría ser declarado santo. Si la Iglesia le concede a Antoni Gaudí esta condición, los argentinos podrán sentirse orgullosos: la abogada que lleva adelante en el Vaticano la causa por la beatificación del autor de siete obras del patrimonio de la humanidad, Silvia Coreale, es argentina. Y está convencida: "Gaudí se santificó en su profesión de arquitecto", dice.
Según las declaraciones testimoniales registradas en la Santa Sede, Gaudí era un hombre de oración -se arrodillaba a rezar en medio del trabajo delante de sus colaboradores cuando se enfrentaban con una dificultad que no sabían cómo resolver-, humilde y casto.
"No se casó y, según dijeron quienes lo conocieron, vivió un amor esponsal con su gran obra: la Sagrada Familia", contó Coreale, postuladora en la Santa Sede del proceso de beatificación abierto oficialmente en 2003 y que a partir de este año podría dejar al arquitecto a las puertas de los altares.
Rosarina, egresada de la UCA y miembro de la Acción Católica, Coreale vive en Roma desde hace 19 años y es la única mujer entre los 150 postuladores con responsabilidad sobre procesos internacionales que trabajan para la Congregación para las Causas de los Santos en la Santa Sede. De visita en la Argentina, Coreale coincidió con la presencia en el país del titular de la Comisión Pro Beatificación de Gaudí, el arquitecto Manuel Almuzara.
En diálogo con LA NACION, ambos dijeron estar conmovidos por los casos de personas que se convirtieron al cristianismo al conocer el templo Sagrada Familia, una obra en la que Gaudí trabajó durante 42 años y no llegó a concluir y es hoy uno de los edificios más visitados de toda España.
Como ejemplo, está el caso del escultor que hoy trabaja para la finalización de las torres que Gaudí ideó, el japonés Etsuro Sotoo, que dejó el budismo para bautizarse como católico.
Además de las conversiones, llegan al Vaticano relatos de "gracias recibidas por intercesión de Gaudí de todo tipo y de todas partes del mundo", contó Coreale. Hay quienes dicen haber conseguido trabajo, resuelto algún problema moral o haberse curado de alguna dolencia. Ninguno de esos hechos es hasta ahora tan importante como para considerarse un milagro con todas las letras.
Según la abogada el proceso está avanzado. En los próximos meses se presentará la positio -una síntesis de las declaraciones testimoniales, la biografía documentada e información sobre la forma en que vivió las virtudes teologales- y quedarán "a la espera del milagro que avale la beatificación" del candidato a los altares.
Resistencias superadas
La idea de canonizar a Gaudí sorprendió tanto a católicos como a agnósticos que lo consideran un genio de la arquitectura pero no más que eso.
Almuzara contó que en los comienzos la causa tuvo en Barcelona fervientes opositores: la consideraban "una locura". Pero con el tiempo, esos mismos opositores pidieron perdón públicamente por lo que consideraron una equivocación y son ahora promotores de las virtudes cristianas del artista.
La misma Coreale se resistió a aceptar la causa de Gaudí. "No quería ser su postuladora porque lo imaginaba como alguien muy particular, del tipo de Salvador Dalí", contó la experta en derecho canónico.
Cambió de idea cuando leyó las declaraciones de los hijos de los colaboradores del arquitecto. "Ellos decían que el maestro , como lo llamaban, estaba tocado por el dedo de Dios. Cuentan, por ejemplo, que en una oportunidad no sabían cómo resolver un problema de construcción que se les presentó y Gaudí se puso de rodillas a rezar. Después de un rato les dijo que Dios le había indicado qué hacer y solucionó la cuestión de forma genial", contó.
En su opinión, Gaudí era un buen cristiano cuando comenzó a trabajar en la Sagrada Familia. "Con el tiempo rechazó los pedidos para construcciones civiles, se compenetró con el espíritu penitencial de este templo y entró en un clima de oración y austeridad. Una vez estaba esperando el tranvía y una persona lo confundió con un mendigo y le dio limosna."
Gaudí murió en el hospital del los pobres de Barcelona. "Cuando fue atropellado por un tranvía -relató Coreale- estaba vestido tan sencillamente que quienes lo asistieron no lo reconocieron y lo llevaron a ese establecimiento."
Muestra en el país
- En 2008 la ciudad de Buenos Aires podría ser la sede de una muestra sobre la vida y las obras de Antoni Gaudí, y del segundo congreso internacional sobre los santos de las bellas artes (el primero se hará este año, en Valencia). Así lo adelantaron a LA NACION Silvia Coreale y José Manuel Almuzara, promotores de su beatificación en Roma, que durante su visita a Buenos Aires se contactaron con entidades interesadas en la organización y la promoción de esta iniciativa.
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