
Gesto musical, gesto dramático
Por Pablo Fessel Para LA NACION
1 minuto de lectura'
Los géneros que resultaron de alguna forma de relación entre la música y la escena se muestran históricamente reacios a establecer sus denominaciones en el tiempo: la tragedia, la ópera, el teatro musical contemporáneo se suceden y se solapan en una historia de equívocas restauraciones y refundaciones. Richard Wagner acuñó la expresión drama musical para diferenciar sus obras de la ópera tradicional, en la que veía una relación servil de la música respecto de la palabra.
El planteo wagneriano no perdió del todo su actualidad. El transitorio abandono de lo escénico en la música contemporánea de postguerra estuvo motivado por la idea de que la adecuación a la escena y la palabra no hacía justicia a la potencialidad de la música de darse una forma por sí misma. Un argumento adicional para mantener a la música alejada de la escena era el recuerdo todavía vivo de su estrecho vínculo con el ritual (de una asociación con el culto en contradicción con la moderna autonomía artística). Pero lo gestual, concentrado en la figura del director, o reducido a la circunspección de los instrumentistas, demostró su papel por omisión, por la inquietud que produce su ausencia en la música electroacústica, en la que los parlantes desplazaron de la escena a los intérpretes.
La idea con la que György Ligeti y Mauricio Kagel reinstalaron lo escénico (y en cierta forma inventaron un género nuevo) no fue la restauración de la tradición operística con otro lenguaje, ni tampoco la de diferenciarse del antiguo género lírico con requerimientos escénicos más modestos (en una tradición que tiene sus antecedentes en la opereta, pero también en el Combatimento de Monteverdi o en el Pierrot Lunaire de Schönberg, entre otras obras mayores). Tal vez la idea más interesante del teatro musical contemporáneo sea, en lugar de adecuar una vez más la música a la palabra o a la acción escénica, la de extender la música fuera de sí misma, transformar los gestos y tensiones musicales en gestos y tensiones dramáticos; dicho de otro modo, la de configurar lo escénico sobre la base de principios y categorías musicales. Como ocurre también en otros ámbitos artísticos, lo contemporáneo del teatro musical no pasa por su pertenencia a nuestra época sino por el hecho de que su idea no termina de realizarse enteramente.
El autor es musicólogo



