Hace 100 años, el futurismo iniciaba su arte renovador
Europa celebra al controvertido movimiento de vanguardia italiana
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La mañana del 20 de febrero de 1909, hace exactamente 100 años, los lectores franceses de Le Figaro fueron testigos de los primeros pasos del futurismo. "Nosotros queremos exaltar el movimiento agresivo, el insomnio febril, el paso de corrida, el salto mortal, el cachetazo y el puñetazo", decía el Manifiesto Futurista, escrito por Filippo Tommaso Marinetti, el poeta que dio origen a una vanguardia artística que, al buscar romper con la tradición y el pasado, exaltó las máquinas, el movimiento, la rapidez, la energía y hasta la deshumanización.
No hay que vivir en el pasado, sino mirar hacia el futuro, era el mensaje del movimiento vanguardista, que fue literario y plástico, pero tuvo expresiones en arquitectura y música. Una visión del mundo a toda velocidad, en la cual "un automóvil de carrera que ruge es más bello que la Victoria de Samotracia". Al año siguiente, los artistas italianos Giacomo Balla, Umberto Boccioni, Carlo Carrà, Luigi Russolo y Gino Severini firmaron el manifiesto.
Este año, al celebrar el centenario del futurismo, una filosofía renegada durante algún tiempo por su fraternidad con el fascismo, la política se hace a un lado para privilegiar el valor artístico.
Italia ya empezó los festejos de su movimiento nacional. En el Palacio Real de Milán, ciudad inspiradora para Marinetti, donde creó la mítica revista Poesía, ya se puede recorrer "Futurismo 1909-2009. Velocidad, arte y acción", que reúne más de 400 obras. En Trento, centro neurálgico del movimiento, abrió "Futurismo 100", un proyecto del Museo de Arte Moderno y Contemporáneo (MART) de esa ciudad, y en el Guggenheim de Venecia se inauguró hace dos días "Obras maestras del futurismo".
Por otra parte, Roma abre hoy la muestra clave de la celebración, una colaboración con el Centro Pompidou de París y la Tate Modern de Londres, adonde la muestra viajará durante el año. Ubicada en las Escuderías del Quirinal, se completa con obras de teatro como Mujer-velocidad-peligro y música del concertista futurista Brian Eno.
Marinetti, en LA NACION
En 1926, Marinetti empezó una gira por América latina para brindar conferencias en ciudades como San Pablo, Buenos Aires, Córdoba y Montevideo. El poeta fue inmediatamente acusado de propagandista fascista y el viaje se hizo rápidamente controvertido. A su llegada a Buenos Aires, tras una polémica en San Pablo, los diarios denunciaron el futurista y sus aspiraciones políticas, mientras la revista vanguardista Martín Fierro lo homenajeaba.
En una carta a La Nacion, fechada el 19 de junio de 1926, Marinetti respondió a las críticas. "Lo que hago es tomarme el trabajo de convertir el agua turbia y estancada de sus cerebros en un alegre y transparente vino futurista, semejante al vino lleno de rosada fantasía que mana del potente trapiche de vida nocturna de la calle Corrientes", escribió el poeta.
En noviembre, el futurismo volverá a la Argentina –donde su principal representante fue Emilio Petorutti–, cuando se inaugure en la Fundación Proa una muestra panorámica del movimiento, centrada en el artista italiano Fortunato Depero y preparada en colaboración con el Museo MART. Según contó la directora de Proa, Adriana Rosenberg, incluirá diseño y arquitectura, afiches publicitarios y obras literarias, y se completará con un coloquio internacional sobre las influencias del futurismo en el mundo.




