
Homenaje a Bartolomé Mitre en el corazón de la selva colombiana
Una escuela lleva el nombre del prócer
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CHINCHINA, Colombia.- Es un escenario único el que montó la naturaleza. Una amalgama irrepetible de frutos y flores de vivos colores teñidos por el aroma del café, que brota a 1500 metros de altura, en la zona andina. Allí está enclavada esta ciudad, rodeada de sinuosos caminos que suben y bajan por cerros alfombrados de mil tonos de verde.
Situada a 22 km de Manizales, capital del departamento Caldas, y a 330 km al sudoeste de Bogotá, gran parte de los 78.000 habitantes de Chinchiná se dedica a la agroindustria, pero el sector primario de su economía es el café. Sin embargo, esta gente ha sembrado y cosechado, desde hace décadas, una de sus mejores riquezas: la educación. Ejemplo de ello es el Colegio Bartolomé Mitre, fundado en 1949 por la argentina Ana Berruezo de Pontis Videla y el sacerdote colombiano Santiago Martín Vargas, quien, desde ese entonces y por una década, se convirtió en docente y rector de esa casa de estudios primarios y secundarios.
El 25 de septiembre último, al cumplirse 55 años de la fundación del establecimiento, sus autoridades invitaron al embajador argentino en Colombia, teniente general (R) Martín Balza, y a la Dirección de LA NACION a participar de los festejos del Colegio Bartolomé Mitre, al que se han anexado en los últimos años las secciones de la escuelas chinchinense Juan José Rondón, Francisco José Caldas y Santa Juana de Arco.
Por esta comunidad educativa, integrada hoy por 2800 estudiantes, 91 docentes y cinco coordinadores, han desfilado generaciones de chinchinenses, muchos de los cuales se han convertido en importantes personalidades. Su constante superación y perseverancia para mejorar la enseñanza llevaron al colegio, en 1998, a ser galardonado como uno de los más sobresalientes a nivel departamental y nacional.
Según comentó el rector del establecimiento, licenciado Jairo Gonzales Salazar, el ritmo del aprendizaje creció en el colegio en los últimos tiempos, donde se agregaron programas como electrónica análoga, etapa de potencia, electrónica digital, mantenimiento de PC, entre otros.
El embajador Balza, a su turno, recordó los lazos históricos que unen a ambos pueblos y elogió a los fundadores del colegio chinchinense al colocarle el nombre de Bartolomé Mitre.
"No nos podemos quejar, pues tenemos una juventud extraordinaria a la que, con nuestro humilde aporte, tratamos de abrirle el camino de un futuro que hoy se presenta difícil, pero creo que no es imposible mejorar", dijo el rector a este enviado, sin ocultar una preocupación de muchos en esta ciudad: hay dos profesionales secuestrados desde hace meses y, todavía, no se tiene noticias de ellos.





