
Homenaje en la Feria del Libro
Su hijo Mario habló sobre la vida y el temperamento del gran escritor; entre el público estaban sus nietos
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No hubo minuto de silencio. No hubo funcionarios nacionales ni locales. El gobernador Daniel Scioli no se presentó, tal como se había rumoreado. No hubo sala colmada ni debate sobre su obra. Nada de eso.
Como si la muerte les hubiera hecho un tackle a todos, aunque la salud de Ernesto Sabato estaba resentida desde hacía años, los colegas, las personalidades, los funcionarios no se hicieron presentes en la Feria del Libro, donde su hijo Mario, como estaba previsto de antemano -iban a hacer un homenaje por sus 99 años- lo despidió con humor, palabras dulces y una película de su autoría de una hora.
Dicen (y nadie lo desmintió) que la presidenta Cristina Kirchner habló con la familia pocos minutos antes de que el féretro saliera de Santos Lugares. Las mismas fuentes aseguraron que cada vez que la primera mandataria se va de viaje, la Casa Rosada se queda vacía y nadie estaba "cerca" lo suficiente como para representar al Poder Ejecutivo en la Feria del Libro.

Pero no importó. Sabato tuvo su homenaje y a la sala Jorge Luis Borges, donde se realizó, llegaron Rudy Chernicoff, Marta Oyhanarte, María Rosa Lojo y los familiares del hombre de Santos Lugares, cuya casa de la calle Langeri 3135 será puesta en valor y se convertirá en museo.
El encargado de entrevistar a Mario Sabato fue Juan Carlos D'Amico, presidente del Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires, a quien la muerte del autor de Abaddón, el exterminador lo tomó por sorpresa: leyó las preguntas a Mario precedidas por reflexiones de Ernesto Sabato, que, de a ratos, no parecían muy comprensibles.
Pero Mario Sabato no hizo caso de la gaffe y siguió adelante con sus recuerdos y contó, por ejemplo, que la casa de Santos Lugares había sido comprada a un tal Federico Valle, que vivió con la familia en el sótano durante muchos años y que hacía las delicias de las tertulias de todos. "Por ejemplo -relató-, cuando venían visitas él golpeaba el piso, sacaba la mano por una puerta trampa y decía «teléfono» y todos se quedaban con la boca abierta."
Mario Sabato reconoce que todo esto que sucedía casi mágicamente está volcado en su película, film que Ernesto nunca vio: el día que la proyectaron, hace poco menos de tres años, la reproductora de CD se estropeó y el escritor no logró visualizar lo que su único hijo vivo había filmado sobre él. "En la película está el hombre, el padre, el abuelo, todo. Está el que se ponía esos anteojos grandes e impenetrables. Si pensamos en la frase: «Que el árbol no te impida ver el bosque», yo elegí el árbol; el bosque lo ponen ustedes".
Mario Sabato contó que desde hacía tres años su padre estaba "emocionalmente frágil", pero bromeó con ese aspecto de pesadumbre del escritor. "Era bastante hincha pelotas, porque no se puede estar de malhumor todo el tiempo, melancólico todo el tiempo. El vivió esa exageración para gracia de todos los de la familia. No se talaba un árbol, se lo arrancaba de cuajo y, evidentemente, tenía un sentido trágico de la vida."
Y tan trágico era su sentido de la vida que no escuchaba a Mozart porque decía que nada bueno salía de alguien que le ponía alegría a la música. De modo que su hijo se lo hizo escuchar igual, engañado, y le fascinó. "Mi padre tenía una vitalidad trágica; corregía fanáticamente, pero no es cierto que quemaba originales, los rompía y mi madre corría detrás de él para que no se perdieran", contó.
Mario Sabato se quedó pensando cuando se le preguntó quiénes eran los amigos de su padre. Y, luego de una pequeña pausa, habló de los vecinos de Santos Lugares, los que lo veían caminar, dando los buenos días secamente y narrando, sólo a unos pocos, que en esa casa había vivido años atrás el brasileño Jorge Amado, de quien fue muy amigo.
Para finalizar y antes de proyectar la película, Mario Sabato dijo que su padre no hubiera sido quien fue de no haber estado junto a él Matilde, su madre, que lo alentaba, lo apoyaba y corregía y quien "postergó un enorme talento literario" para estar cerca de su padre.
D'Amico le preguntó a qué se había referido cuando en el entierro dijo que se iba a hacer cargo. Y fue ahí, en ese momento, en el que el cineasta se quebró. Con lágrimas explicó que había sido una frase casi secreta, sólo para su padre y que tenía que ver con que ahora se iba a encargar de la familia. "Disculpen. Yo sé que este aplauso es para mi padre y así lo tomo", finalizó.
Antes de la charla, algunos stands le rindieron tributo a Sabato, exponiendo sus libros, con algunas gigantografías.
Sin embargo, los que sí asistieron a la charla se mostraban doloridos, más, cuando se escuchaba de fondo "Adiós Nonino", de Astor Piazzolla, y otros tangos que, aparentemente, le habían gustado mucho.
Un detalle que asombró fue que Mario Sabato no mencionó en su discurso ni en las respuestas que ofreció a su anfitrión a la compañera de su padre durante los últimos años, Elvira González Fraga, que no asistió al homenaje donde estuvieron casi todos los nietos del escritor.
Ni ellos ni el resto del público se perdió la película de Mario, que comienza con imágenes de un Sabato muy joven en su Rojas natal, fundido con el Sabato añoso que todos conocemos caminando por las calles de Santos Lugares.
SU VIDA
1968
Tres aproximaciones a la literatura de nuestro tiempo: Robbe-Grillet, Borges, Sartre (ensayo).
1974
Premio de Consagración Nacional de la Argentina.
1976
Premio al Mejor Libro Extranjero, en París, por Abaddón el Exterminador. Diálogos, textos de Borges y Sabato, compaginados por Orlando Barone. Publica Nuestro tiempo del desprecio en la obra colectiva Pensar la República.
1964
Muere su madre, Juana María Ferrari. Recibe el título de Chevalier des Arts et des Lettres, orden instituida por André Malraux. Al año siguiente aparece, en disco, Romance de la muerte de Juan Lavalle. Cantar de gesta, poema de Sabato y música de Eduardo Falú.
1975
Abaddón el Exterminador (novela). Gran Premio de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores.
1969
Publicación de Itinerario ?en la editorial Sur. Se trata de una selección de sus textos realizada ?a pedido de Victoria Ocampo.
1970
Segundo tomo de sus Obras ?Completas: Ensayos. Edición corregida y aumentada ?de El escritor y sus fantasmas.
1971
Claves Políticas, publicado por Rodolfo Alonso editor. Este libro recoge conversaciones mantenidas con el grupo de El escarabajo de oro, así como cartas entre Sabato y Ernesto "Che" Guevara.
1972
Prólogo de Sabato a la obra ?Ivonne, princesa de Borgoña, ?de su amigo Witold Gombrowicz.
1973
La cultura en la encrucijada nacional.
1977
Premio Medici en Italia.
1979
Apologías y rechazos. Francia lo nombra Caballero de la Legión de Honor. Se filma El poder de las tinieblas, de Mario Sabato, basado en el Informe sobre ciegos.
1981
La robotización del hombre y otras páginas de ficción y reflexión. Selección ?y prólogo de Graciela Maturo.
1983
Comendador de Artes y Letras de Francia. El gobierno argentino lo designa presidente de la Conadep.
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