
Huellas en la Argentina
1 minuto de lectura'
EN la Argentina, hacia 1930-1940, algunos de los más significativos artistas jóvenes de la época recibieron con acierto las contribuciones de la Scuola Metafisica. En los umbrales de la década del treinta, Antonio Berni pintó sus mejores cuadros surrealistas con notorias referencias a De Chirico.
Luego, otros creadores adoptaron modos representativos que debían mucho a la codificación a posteriori del fenómeno metafísico, en parte debida a las publicaciones de Carlo Carrá. En esta línea, con otras referencias, muy diversas, trabajaron Lino E. Splimbergo, Aquiles Badi, Víctor Cúnsolo, Onofrio Pacenza y Horacio March. Los paisajes industriales de Guttero, cuadros como El lápiz del maestro , de Pettoruti y El Muñeco , de Gómez Cornet, son otros ejemplos, muy notables, del influjo de la pintura metafísica en el arte argentino.
Todavía en los años sesenta, Roberto Aizenberg, el representante más notorio del surrealismo tardío, creó una iconografía turbadora e inquietante de paisajes, edificios y personajes, con una clara componente metafísica.
1
2A 75 años de “La Colmena”: censurado por inmoral y pornográfico, se filtró “gota a gota” y consagró al polémico Nobel Camilo José Cela
- 3
La mayor antología en español de Ray Bradbury: cohetes rutilantes, marcianos melancólicos y relatos estremecedores
4Los padres terribles: historias reales sobre vínculos rotos

