"Islandia es un país excitante para la novela negra"
Con cinco millones de ejemplares vendidos, el autor islandés irrumpió como una de las últimas revelaciones del policial. Aquí habla de La voz, novela que acaba de llegar al país, y del solitario inspector Sveinsson
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Una noche helada, cerca de Navidad, el portero de uno de los hoteles más importantes de la ciudad aparece asesinado a puñaladas en su habitación miserable, pequeña, sucia y fría del sótano. Ha caído sentado con la cabeza de lado, está vestido con un traje de Papá Noel, lleva los pantalones bajos y tiene puesto un preservativo. Buen comienzo para un policial: misterio, morbo, un escenario caracterizado por la ajenidad (la vida en un hotel) y una violencia sobrecogedora. Pero hay algo que vuelve a este relato más intenso y extraño: la acción transcurre en Reykjavik, la capital de Islandia, una isla al borde del mundo, en la que los asesinatos son muy poco frecuentes, sólo tres o cuatro al año como máximo, y en la que viven menos de 400.000 habitantes.
Allí nació, el 28 de enero de 1961, Arnaldur Indridason, licenciado en Historia, escritor, guionista, crítico de cine y lector empedernido de Jorge Luis Borges. Allí transcurre también su tercer libro traducido al español, La voz (RBA), en el que Papá Noel muere apuñalado, y que llegó a la Argentina después de La mujer de verde y Las marismas .
Indridason, con más de diez novelas escritas y cinco millones de libros vendidos en todo el mundo, es el creador del inspector Erlendur Sveinsson, un hombre desoladamente solitario, padre de dos hijos, uno de los cuales, Eva Lind, es drogadicta y alcohólica. Tiene una ex mujer que lo odia y vive atormentado por la culpa que le produjo la muerte de su hermano menor. Por eso, pasa gran parte del día sentado en un sillón leyendo libros sobre gente perdida en la estepa durante las tormentas de nieve en la isla, y otra parte, descubriendo el pasado de personas involucradas en terribles casos de violencia, quienes no siempre quieren enterarse de lo que el inspector averigua.
Esta revista le envió al escritor una serie de preguntas a través del e-mail y recibió las respuestas pocas horas después: un lujo islandés, el de la puntualidad.
-¿Le resulta difícil escribir policiales ambientados en un país con un índice de criminalidad tan bajo?
-Islandia es un país de lo más excitante para situar una novela negra. En los últimos veinte años han surgido negocios de lo más variados y el turismo ha crecido mucho. Además, tenemos nuestra propia historia. Hemos pasado de ser una sociedad pobre y campestre a una altamente modernizada. Muchos han quedado en el camino y no están contentos en lo más mínimo con esta nueva situación. No puedes andar a los tiros por aquí, no es Los Ángeles. Pero hay mucho material sobre el cual escribir, porque las novelas policiales involucran más que un mero delito. El realismo lo es todo. En especial cuando escribes para un lector de Islandia. Aquí son muy escépticos y no te creerán ni una palabra si no has analizado absolutamente todo y si la historia no resulta convincente. Esto te educa como escritor y creo que ayuda a la calidad del libro.
-Sus novelas transcurren en Reykjavik, una ciudad que parece a punto de derrumbarse, según sus relatos. ¿Cómo es? ¿Qué hace un islandés promedio durante el día, la noche y en el invierno?
-Reykjavik tiene unos 110.000 habitantes, así que para ustedes se asemejaría más a un pueblo que a una ciudad. Además, obviamente, es mucho más tranquila que sus ciudades. Sin embargo, es también la capital de Islandia, por lo que puedes encontrar aquí todo lo que debe tener la capital de cualquier otro país, sólo que en una escala menor. Ian Rankin [autor escocés, nacido en 1960 y creador del inspector Rebus] dijo que antes de conocer una ciudad lo mejor es leer un policial ambientado allí. De ese modo sabrás lo que ocurre en esa ciudad. Hay mucho sobre la sociedad islandesa y sobre Reykjavik en mis libros.
-¿Cree que las condiciones climáticas de Islandia han afectado su personalidad de algún modo? Para nosotros, es impensable vivir seis meses sin la luz del sol y otros seis a plena luz. ¿La depresión es un problema en su país?
-La oscuridad y el frío deprime a la gente durante el invierno, pero el sol en verano lo compensa todo. Estas condiciones extremas han influenciado el carácter nacional y muchos islandeses tienden a los extremos también. Como en la mayoría de los países del norte de Europa, la gente se deprime más en la Navidad, y no se debe necesariamente al clima.
-Su personaje, el inspector Erlendur, tiene una hija adicta, un hijo alcohólico y una vida sin mujeres. Es un hombre que no puede demostrar sus sentimientos. Sólo parece afectarle el recuerdo de su hermano menor, de cuya muerte se siente culpable. ¿Cómo describiría usted al inspector? ¿Tiene cosas en común con él?
-Estoy seguro de que tengo muchas cosas en común con Erlendur. Puedo ser tan malhumorado como él y realmente me preocupa el idioma islandés como a él, especialmente porque algunos dicen que desaparecerá en cien años. ...l vive mucho en el pasado y yo soy historiador, a él le gusta estar solo y, como bien sabrás, el del escritor es uno de los trabajos más solitarios del mundo. Lo que más me gusta de él es su integridad. Es una persona muy honesta y realmente se preocupa por las víctimas del crimen y hará todo lo que esté a su alcance para resolver los casos que se le presenten. Esto se debe, en gran parte, al hecho de que su caso más importante, la desaparición de su hermano, sigue sin resolverse.
-En las tres novelas publicadas en español es notoria la referencia a la violencia doméstica y a la de género. ¿Qué ocurre con ese tipo de violencia en Islandia?
-Para mí, aunque esto parezca anticuado, la familia es el pilar de la sociedad [N. de la R.: Indridason está casado y vive en la capital de Islandia con su mujer y sus tres hijos]. Todos provenimos de una familia y somos parte de una, buena o mala. Y las familias se construyen, entre otras cosas, sobre la base de la confianza y, cuando esa confianza se quiebra, muchas otras cosas se destruyen con ella. Y pareciera que la gente hoy en día es más propensa a romper esa confianza. Lo que trato de hacer es enfocar esto desde la responsabilidad y el respeto. Los policiales aman este tipo de cosas y los míos no representan la excepción. También me interesa escribir sobre la violencia doméstica, porque es uno de los delitos más terribles y un crimen oculto que es muy difícil de investigar. Sucede en el seno del hogar y por lo general las víctimas se rehúsan a testificar.
-A diferencia de otras vertientes de la novela negra, en sus libros no aparecen personajes extranjeros, la mafia internacional o la inmigración ilegal. Todo se construye alrededor de la idiosincrasia islandesa.
-Tal vez tenga que ver con este realismo que mencioné y en particular con el realismo social. Muchos de los libros contemporáneos tratan sobre gente de lo más normal en situaciones completamente anormales y hablan de los problemas cotidianos y los de la sociedad. ...sos son mis favoritos y trato de escribir libros de este tipo. Como mis novelas ocurren en Islandia, donde hay pocos extranjeros y la mafia internacional es prácticamente inexistente, no encontrarán esta clase de elementos. Pero sí hablo acerca de la inmigración en alguno de mis libros. Con el estallido económico que ocurrió unos años atrás, realmente hubo un gran aumento del flujo inmigratorio de países europeos y asiáticos.
-Los secretos familiares son un elemento recurrente en sus libros, ¿cuáles son los suyos? ¿Acaso alguien le ha robado su infancia, como les sucedió a algunos de sus personajes?
-No, de hecho, he tenido una infancia muy feliz.
-Declaró a un periódico español que no sabe escribir sobre la felicidad, ¿por qué?
-Porque no hay diversión en la felicidad. Es lo que siempre digo cuando me preguntan acerca de los personajes sombríos sobre los que escribo. Y creo, de todo corazón, que lo vivo así porque los escritores no se sienten atraídos por las vidas plenas sino por aquellas que se hacen añicos.
-¿Alguna vez imaginó que iba a vender más de cinco millones de libros?
-Siempre me gustó el suspenso en una historia y los sucesos oscuros y misteriosos. No sé bien por qué, pero cuando empecé a escribir mi primer libro, la historia contenía algunos elementos de lo más criminalísticos y quise ver hasta dónde llegaba, si podía escribir unas 300 páginas y disfrutar del trabajo. Y lo logré, escribo para el público islandés, desde una perspectiva islandesa también. No escribo para nadie más, por lo que realmente me sorprende que el hecho de que sea de nacionalidad islandesa haya interesado a lectores de todo el mundo. Es muy emocionante que podamos difundir esta lengua. La mejor forma de seguir tras un gran éxito es mantenerse firme con las razones iniciales que te llevaron a escribir, y recordar por qué y para quién escribes.
-¿Qué le preguntan los lectores acerca de sus personajes principales?
-Por lo general, me piden que haga la vida de Erlendur un poquito más feliz, y que mande a Eva a rehabilitación para que Erlendur pueda conseguir una novia.
-¿No cree que es muy cruel con Eva Lind?
-Eva Lind es el producto de su crianza, pero también de sus propias elecciones. Quería que reflejara a una parte de la sociedad.
-¿Qué hay sobre el inspector Erlendur? ¿Es posible que alguien viva en semejante soledad?
-Erlendur vive una vida de lo más problemática e investiga muy a menudo la vida de gente invadida por la tristeza. Sin embargo, hay una gran belleza en su tristeza y esto es lo que trato de sacar a la luz. La gente se identifica con Erlendur tal vez por su soledad y fracaso. Como padre de familia es un desastre, pero es un policía intachable.
-¿Cuál es la diferencia entre alguien que vive en una isla y alguien que vive en el continente?
-Es una pregunta muy difícil de responder porque nunca he vivido fuera de Islandia. Supongo que la principal diferencia es que Islandia es una isla alejada del resto del mundo y que nos hemos mantenido bastante aislados durante siglos.
-La migración de las áreas rurales a las urbanas fue un legado de la Segunda Guerra Mundial. ¿Se ha repetido este hecho luego de la crisis de 2008?
-Todavía estamos en plena crisis y aunque muchas cosas van a cambiar, seguimos igual. Ahora, con la crisis económica, creo que la gente va a dejar de tener estas ansias por más, por autos, dinero y casas, y espero que regresemos a lo realmente necesario.
-¿Qué sabe sobre la Argentina?
-Sé que pasaron por una crisis económica, como Islandia. Y que tienen un gran afán por la literatura y la cultura y que les interesa mucho el fútbol.
-¿Leyó a algún un escritor argentino?
-Sí, claro, he leído muchos libros de Jorge Luis Borges que han sido traducidos al islandés.
-La voz parece un homenaje a Agatha Christie, ¿Es así? ¿Qué es lo que más le gusta de ella?
-En La voz quise probar esa clase de misterio donde todos los personajes están reunidos en un único lugar, como hace Agatha Christie en sus novelas. Leí muchos de sus libros cuando era chico y me encantaban sus tramas en general. Claro que yo no podía situar la novela en una mansión o en un tren, pero bien podía hacerlo en un hotel. Es una especie de homenaje a sus novelas.
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