La arquitectura erótica
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EN su libro Sensous Architecture: The Art of Erotic Building , Christian W. Thomsen afirma que todos los edificios tienen una cualidad erótica en la medida en que responden a las necesidades y a los estímulos del cuerpo humano. Los arquitectos, sostiene, siempre han jugado con las superficies, con las texturas, con los colores, con los símbolos valiéndose de los mismos mecanismos de atracción que funcionan entre los cuerpos humanos. En la mayoría de las construcciones, dice, hay una cualidad inquietante. Por cierto, hay estilos que son más perturbadores que otros. El barroco, por su dinamismo, por el juego de luces y sombras, estimula la fantasía y las sensaciones táctiles mucho más que el clasicismo.
Thomsem subraya que también las grandes obras religiosas participan de esa cualidad sensual, sobre todo las iglesias católicas, ya que el catolicismo siempre ha exaltado el valor de la naturaleza y de lo corporal en la medida en que proviene de Dios; en cambio, piensa que el estilo high-tech tiene una veta sádica por su inclinación al desmembramiento.





