
"La autonomía es vital para los chicos"
El pedagogo italiano afirma que las ciudades se olvidaron de los niños y reclama espacios para ellos
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¿Por qué al cruzar una calle tenemos que descender al nivel de la calzada y caminar unos metros en "territorio enemigo" y no son los autos los que tienen que elevarse al nivel de la vereda, disminuyendo su velocidad?
El pedagogo italiano Francesco Tonucci tiene una respuesta: porque las ciudades están diseñadas para los automovilistas. Nadie piensa en los peatones y mucho menos en los niños.
"Los chicos transitan aferrados a la mano de sus padres, lo que los limita demasiado y posterga su crecimiento", advirtió el especialista en una entrevista con LA NACION, al referirse a los riesgos que los menores enfrentan diariamente en las grandes ciudades, y que influyen en su formación.
Así, concluye, surgen chicos dependientes, poco emprendedores, abúlicos, carentes de autonomía, la llave que Tonucci recomienda activar para formar ciudadanos con iniciativa, espíritu crítico y responsabilidad.
Impulsor de los Consejos de Niños, constituidos en 20 ciudades de Italia para acercar a los intendentes las inquietudes de los infantes, Tonucci llegó a Buenos Aires para presentar su último libro, "Cuando los niños dicen: ¡Basta!", editado por Losada.
Defendió la necesidad de estimular la autonomía del niño, tema del cual habló ante médicos de la Sociedad Argentina de Pediatría, y les recomendó al presidente Néstor Kirchner y al ministro de Educación, Daniel Filmus, "atender las necesidades de los chicos para cambiar la ciudad".
Insistió en formar a los niños en el ejercicio de sus derechos. Y ante la remanida frase "los niños son el futuro", habla del chantaje de los adultos: "Hoy los niños no valen por lo que son, sino por lo que van a ser. La sociedad debe escucharlos y cambiar".
-¿Por qué la sociedad no los tiene en cuenta?
-En estas últimas décadas, más que en toda la historia, las ciudades se olvidaron de los niños, han tenido otros intereses. Los autos son los verdaderos dueños de la ciudad. El único derecho de los peatones -y de los niños- es cruzar en las sendas peatonales. En algunos países del norte de Europa, cuando alguien empieza a cruzar los coches se paran. Pero eso no ocurre en la Argentina ni en Italia.
-¿Es viable una ciudad pensada para chicos?
-A eso aspiramos con los Consejos de Niños, que reúnen a chicos de cuarto y quinto grado, en unas 20 ciudades de Italia. Por ejemplo, la ciudad de Fano, a 300 kilómetros de Roma, modificó recorridos para responder a las inquietudes de los niños y darles más seguridad para ir solos a la escuela.
-¿Qué piden los chicos en esos consejos?
-Varias cosas. Que la vereda sea reconocida como un espacio para los peatones y sea mantenida, bien arreglada. Hoy los pocos recursos que hay se ponen para mejorar las calles, que son para los autos. La apropiación de los espacios y las suciedades de los perros son temas internacionales.
-¿Qué herramientas hay para combatir esa desaprensión?
-El año último hicimos la campaña "Antes los peatones", con 2300 niños de 19 escuelas, que se comprometieron a reeducar a sus padres. Los obligan a pararse cuando van en auto y ven gente en la senda peatonal. Además, impusieron una multa moral, colocando talonarios simbólicos en los coches mal estacionados.
-¿Hoy los chicos tienen todo lo que piden?
-Nosotros pensamos que los niños son afortunados con todo lo que tienen. Pero hoy hay un mercado impresionante detrás de ellos. Les ofrecemos cursos de inglés, de natación, de deportes, de guitarra. Podemos comprar para ellos todo lo que nosotros hemos tenido gratis, como dice Romano Prodi en el prólogo del libro.
-¿Son más independientes?
-En los años 70 se estimaba que el 90% de los chicos de seis a diez años iba solo a la escuela; hoy, en una investigación realizada en seis ciudades de Italia, el porcentaje es del 12 por ciento. El promedio baja en el Norte, que es más rico, al 8% y sube al 30% en el Sur, que es más pobre.
-¿A qué lo atribuye?
-Los niños que tienen padres con un título educativo más alto tienen menos autonomía. Y los que tienen padres que han estudiado menos tienen más autonomía. Los niños pagan el éxito de sus padres.
-¿Los padres de hoy son malos padres?
-No. Los padres de hoy son mejores que los de ayer. Cuidan a sus hijos mucho más que antes. Pero tienen un defecto fundamental: están siempre presentes. El desarrollo cognitivo es enfrentarse todos los días con riesgos nuevos. Si están continuamente con adultos, los chicos están inhibidos de correr riesgos. La autonomía es vital para ellos. Yo recomiendo a los padres que dejen un poco solos a sus hijos.
-¿Se los puede dejar solos cuando hay olas de inseguridad?
-Muchas veces nos dejamos llevar por lo que vemos en la TV y leemos en los periódicos, aunque los hechos ocurran muy lejos. Nosotros proponemos que los chicos vayan a la escuela solos, pero que vayan juntos. Si van cien niños caminando por la calle no habrá problemas.
-¿Insistiendo en los derechos no se descuidan las obligaciones?
-En una educación centrada en los deberes surge el deseo de transgresión. Trabajando en la defensa de sus derechos se construye un sentido de ciudadanía, una responsabilidad. Los niños que pasan por experiencias participativas, que se ocupan de su propia ciudad, crecen como ciudadanos.
-¿Cómo impacta la TV en la educación de los chicos?
-Negativamente. La TV construye estereotipos sociales que aseguran el consumo y una demanda generalizada. Produce una costumbre a lo rápido, a lo fácil. Puede ser un recurso muy importante, pero no debería ser obligatoria. Y hoy asume el papel de baby sitter, que permite a las familias bloquear al niño en casa por mucho tiempo. Eso es peligroso.


