La fuerza de la identidad
La pareja no sólo artística conformada por Manuela Rasjido (Santa María, Catamarca) y Enrique Salvatierra (San Miguel de Tucumán) ofrece en el Museo Enrique Sívori una muestra conjunta que amalgama diseño, moda, pintura, escultura y un fino sentido de la puesta en escena, que trasciende el concepto algo estático de "curación". El vuelo de las raíces reúne varias prendas, vestidos y ponchos diseñados y realizados por Manuela Rasjido, especialista en las técnicas ancestrales del hilado, teñido y tejido en telar. Sus trabajos, verdaderos objetos artísticos, conjugan el paisaje andino y la cultura de la región con un diálogo con la moda internacional (por ejemplo, en la serie Mundo Paracas) y las artes visuales. Hojas, flores, cortezas y otros elementos de la naturaleza conviven en sus prendas con una renovada lectura del movimiento De Stijl que, en los últimos tiempos, ha sido reivindicado por artistas tan dispares como los White Stripes, Álvaro Siza y Gerrit Rietveld. La artista catamarqueña retoma rasgos icónicos y semánticos de la cultura wari: distorsiones geométricas, sustituciones y armonía de colores, a los que aplica una estilización formal que presta a los vestidos, iluminados de modo cenital, el aspecto de trajes ceremoniales de alta costura. Un recorrido por su producción permite entrever también elementos teatrales, un teatro de atemperado telurismo y modernidad.
Tapices, esculturas, cerámicas, muebles, pinturas y esculturas, y las posibles combinaciones de estas formas entre sí, dan testimonio de la paciente y silenciosa labor de Enrique Salvatierra, artista tucumano residente en Santa María, provincia de Catamarca. Sus obras, de carácter monumental (170 x 185 cm, en promedio), representan el fondo adecuado para las siluetas severas de Rasjido, como valles y montañas plasmados en planos. Códigos de la civilización inca, como los kipus peruanos, se mezclan con menhires, o con petroglifos y pictografías del Noroeste argentino, entre lenguajes cifrados, arqueológicos, textiles y alfabéticos. El relieve en sus pinturas, la sutileza de las líneas en sus esculturas y el recurso "tipográfico" de los objetos incrustados en las obras mixtas (como Luna azul) transforman el paisaje, que incluye varios cielos enmarcados, en relato, historia, enunciado. Salvatierra asume en sus obras la dignidad despojada que en general se atribuye a las comunidades indígenas, así como el sueño de una identidad supranacional a la que aspiran los pueblos de América latina.
© LA NACION
<b> FICHA. <i> El vuelo de las raíces </i></b>
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