
La infancia en China del Premio Nobel Mo Yan, que esta semana visita la Feria del Libro
El autor de “Cambios”, novela que esta semana llega a las librerías argentinas, narra en clave autobiográfica su paso de estudiante a obrero y militar; para conocer cómo escribe, a continuación, el primer capítulo
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Se supone que debería escribir sobre lo acontecido a partir de 1979, pero mis pensamientos franquean ese límite y vuelan hasta esa tarde otoñal de 1969 en que resplandecía el sol, brillaban los crisantemos amarillos y los gansos salvajes iban hacia el sur. En ese punto, mis recuerdos se fusionan conmigo, y mi memoria deviene mi yo de entonces: un niño solo que había sido expulsado de la escuela pero que, atraído por el bullicio del patio, temeroso y encogido, se deslizaba por la entrada sin portero, recorría un largo pasillo oscuro y desembocaba en el centro mismo de la escuela, un patio rodeado de edificios por los cuatro costados. A la izquierda había un poste de roble con un travesaño sujeto con alambre del que pendía una campana de hierro oxidada. A la derecha, una sencilla mesa de ping-pong hecha de cemento y ladrillos; alrededor, un grupo miraba jugar a dos contrincantes. De allí venía el bullicio.


