La pantalla grande del psicoanálisis
Las alusiones de Lacan al cine se vieron reflejadas en un original ciclo, en el que no faltaron el Landru de Chaplin ni la mejor paranoia buñuelesca
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Sigmund Freud colaboró con centenares, quizás miles de guiones cinematográficos de un modo involuntario. El diván terapéutico inspiró desde los comienzos del cine a guionistas y directores. En cambio, no resulta tan evidente hasta qué punto el cine marcó las teorías sobre el inconsciente. Por eso, no resultaba extraño que la biblioteca de la Alianza Francesa, convertida en auditorio, estuviera colmada de psicoanalistas en la presentación de Las películas que Lacan vio y aplicó al psicoanálisis , de Carlos Gustavo Motta, en la que intervino Osvaldo Delgado. Una pantalla en un extremo de la sala se utilizó para proyectar un cortometraje documental, realizado en 2004 por el mismo Motta, sobre el tema del libro. En esa sucesión de imágenes de films, las que más se destacaban eran las de Él, de Buñuel, con Delia Garcés y Arturo de Córdoba como protagonistas. Motta comentó que la difusión alcanzada por la nueva práctica a comienzos del siglo XX hizo que, en 1925, el productor Samuel Goldwin le ofreciera cien mil dólares a Freud para que fuera el asesor en la filmación de las cien historias de amor más importantes de la historia del mundo. Freud rechazó la oferta. Temía que se banalizara su discurso. En sus obras recurrió a la literatura, a la pintura y a la escultura para sus exposiciones, pero no a la cinematografía. En cambio, Jacques Lacan menciona veinte films en sus escritos y seminarios. No se aplica a "psicoanalizarlos", por el contrario, se vale de ellos para asociar o para tomarlos como ejemplos que ilustran su pensamiento.
Monsieur Verdoux, la película de Charles Chaplin basada en los asesinatos cometidos por Henri Désiré Landru, le sirvió a Lacan para reflexionar sobre el perfil de un criminal. De Rififi entre los hombres , de Jules Dassin, le interesó la secuencia silenciosa del robo, que dura veinticinco minutos. Sobre ese film se explayó en "El seminario sobre ´La carta robada'". Luis Buñuel es el director que Lacan cita con más frecuencia, sobre todo la película Él , que considera un documento sobre la paranoia, pero también El perro andaluz y Viridiana (la escena de la comida de los mendigos que posan como en La última cena de Leonardo). Federico Fellini era otro de sus preferidos. La escena final de La dolce vita , cuando los personajes que participaron de la orgía frustrada caminan entre los pinos de un bosque, era considerada una de las claves de su propio pensamiento por Lacan. Algunos de los cineastas de la lista son Jean Renoir ( La regla del juego ), Akira Kurosawa ( Rash ô mon ), Hitchcock ( La ventana indiscreta ) y Louis Malle ( Calcuta ).
Sentado en la última fila de la biblioteca de la Alianza, estaba Rudy, el conocido humorista que hace la tapa de Página/12. Rudy es médico y psicoanalista, pero no ejerce como tal. Dejó la trinchera del diván y lo reemplazó por el humor. Podría decirse que se especializó en el humor de tema psicoanalítico. Creó un movimiento imaginario, Buffet Freud, integrado por psicoanalistas de distintas tendencias que discuten y se pelean. Cada uno de ellos tiene una personalidad perfectamente reconocible, así como también su posición teórica. El grupo se amplió con el tiempo y la aparición de varios libros. Rudy comentaba antes de que empezara el acto: "Este año apareció Buffet Freud responde . Les pedí a cien personalidades (Carlos Ulanovsky, Eduardo Berti, Ana María Shua, Mauricio Kartun, entre otros) que le plantearan preguntas al equipo de Buffet Freud. Y ellos preguntaron sobre la existencia de Dios, sobre la muerte, pero también temas menos generales como ´¿Jesús tenía complejo de Edipo?'. Dos de los personajes, Martín Freud y Estanislao del Campo Freudiano, hablan en versos como en el Martín Fierro y en el Fausto . El lunes 8, me presento en Clásica y Moderna con el monólogo Todo sobre mi diván . Tengo rutinas que digo en teatros, en convenciones de psicoanalistas y, si me llaman, en cumpleaños."
Imágenes de la semana. En el Centro Cultural Borges, los fotógrafos Diego Alexandre y Estafanía D'Esperies exponen Reflectados , una serie de retratos fotográficos individuales o en parejas, intervenidos con varas de espejos dispuestas en sentido vertical, lo que produce un extraño efecto de interrupción y continuidad, de proximidad y alejamiento. Los modelos son figuras muy conocidas: Marta Minujín, envuelta en una tormenta de pinceladas multicolores; Fito Páez; Mike Amigorena, con el torso desnudo y una gargantilla dorada, fuma un habano; Darío Loperfido y Esmeralda Mitre posan junto a un busto tradicional del general Bartolomé Mitre al que le han puesto anteojos negros, mientras una trenza de perlas adorna la base de la escultura. Otra de las parejas es la del director Luis Ortega y la actriz brasileña Ailín Salas. El resto de los retratados son el diseñador Manuel Lamarca, el fotógrafo Marcos López, Sofía Gala, Julieta Cardinali y Juana Schindler.
Nada del amor me produce envidia, el monólogo de Santiago Loza que Soledad Silveyra interpreta en el Maipo, se cierra con una imagen de gran espectáculo (lo que es raro en un unipersonal) y, a la vez, de una belleza dramática poco comunes. La costurera, convertida en una especie de trágica reina, está cautiva de su vestido rojo fuego. Los tules no sólo cubren el cuerpo de la protagonista, además invaden el pequeño y humilde cuarto donde transcurre la acción y se trepan a las paredes hasta alcanzar el techo. El contraste entre el glamour de esa marejada roja y el resto de la habitación gris y despojada, casi una cárcel, es el mismo que hay entre la modista de barrio y sus célebres clientas, Libertad Lamarque y Eva Duarte.
Vienen a la memoria otros famosos vestidos de gran gala en el mundo del espectáculo: el de Michèle Morgan, metros y metros de ¿tul o muselina? en el episodio "La soberbia", del film Los siete pecados capitales y, naturalmente, el de Claudia Cardinale en el baile de El gatopardo , de Visconti; sin olvidarse de un ejemplo hispánico, el de Simone Valère que interpreta a Eugenia de Montijo en Violetas imperiales : un taller entero de costura crea el atuendo con que conquistará al emperador Napoleón III mientras las modistillas cantan.
- El teórico francés se valió de una veintena de films en sus escritos y seminarios para ilustrar su pensamiento
Jacques Lacan
Psicoanalista
- Posó para una muestra fotográfica, a la par de Darío Lopérfido, junto a una tradicional estatua intervenida
Esmeralda Mitre
Actriz




