La poesía de la ganadora del Cervantes, según María Teresa Andruetto: “Joven y despiadada”
La autora cordobesa escribe sobre la obra de la uruguaya Cristina Peri Rossi, reconocida hoy con el máximo galardón a las letras en español
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Enganchada a una lengua como a una madre, es tremenda Peri Rossi, feroz como una loba a la que han dejado sola (aunque podríamos encontrarle una hermana en Thénon). Sarcástica, impiadosa, descarnada, trató a la poesía como la hembra de otra hembra y escribió con desparpajo el desgarro del exilio y el deseo lésbico. Lo suyo no es la ternura ni el lamento, lo suyo es el aullido, líneas que resumen lo que siento al leerla, esa ferocidad con la que trata todos los asuntos, desde el erotismo a la vida política, desde la búsqueda de identidad a las cuestiones más pedestres de la vida cotidiana.
Desde hace tiempo, ella es para muchas de nosotras una poeta y narradora canónica pero secreta, siempre presente pero leída a mordiscos en ediciones españolas o rastreada en la web, porque hasta este año no había ediciones argentinas de sus libros. Su voz, tremendamente actual, da letra anticipada a nuestros descubrimientos y nuestras luchas. Este premio mayor nos la devuelve en la potencia de su radicalidad, joven, despiadada y descarada. Obscena cuando quiere y cuando quiere y no quiere, irónica, incisiva, inteligente. Antes y hoy, con el Cervantes en el bolsillo, es una de las claves para entender por qué nosotras escribimos lo que escribimos, como dice Sofia de la Vega en la contratapa de Detente instante, eres tan bello, que la editorial cordobesa Caballo negro, publicó este año, con magnífica intuición.
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