
La última entrevista a Neustadt: "Dejo un estilo y una ética"
Habló con una estudiante de periodismo
1 minuto de lectura'
Tamar Terzakyan, de 19 años y estudiante de comunicación social de la Universidad Austral, le realizó la última entrevista a Bernardo Neustadt, dos días antes de la muerte del recordado periodista.
"Yo he recibido muchas críticas de mis colegas. No solamente críticas, sino silencios. Hace un tiempo me he vuelto fundamentalista. Porque yo vivo de acuerdo con mis fundamentos." Con frases que pintan de cuerpo entero las ideas que lo acompañaron durante toda su vida, Bernardo Neustadt recibió a esta cronista el jueves 5 de junio pasado, dos días antes de su muerte, en su casa de Martínez.
Recordó la responsabilidad que sentía cada vez que escuchaba los compases de Fuga y misterio , el tema de Astor Piazzolla de su programa Tiempo Nuevo , que seguían cuatro millones de personas, según sus cálculos. "Era una enorme responsabilidad tratar de transmitir una idea y grabarla en la cabeza de los argentinos", reflexionó. Y explicó que cuando dejó de emitirse el programa, cambió su vida más que su profesión.
"Yo creo en el periodismo con compromiso, porque cuando era chico era monaguillo y leí que Dios iba a vomitar a los tibios. A mí no me gusta ser tibio", precisó.
Neustadt dejó en claro que siempre defendió situaciones ya establecidas. "No quiero llevarme por delante lo viejo. Porque lo viejo me permite ver la Catedral, el Vaticano, la torre Eiffel, que son viejos. Lo viejo tiene éxitos y fracasos. Al viejo hay que preguntarle qué hay que hacer para no fracasar. Fui educado de una forma y no me fue mal, como a mis padres. Entonces, ¿por qué voy a cambiar mi educación para adecuarme a la última modernidad?", reflexionó.
Neustadt admitió que para ser un periodista reconocido y exitoso tuvo que resignar aspectos de su vida personal. "Con 83 años, estoy casi sin familia. Primero, porque no tuve hijos. Después, porque la misión me absorbió más, mucho más que la creación de mi familia. No estoy arrepentido. Me interesa más la sociedad que mi situación personal."
En ese sentido, explicó: "Muchos consideran que soy un éxito, y posiblemente es así. Pero yo considero que soy un fracasado. Un maestro que no puede formar apóstoles, alumnos, no es un éxito. El hecho de que la gente me conozca no es un éxito. El hecho de que mi palabra no haya penetrado en la gente es un fracaso".
Recordó, así, que les explicó hace 30 años a los jóvenes que debían seguir una carrera, tener una familia y vivir bien. "Pero también les expliqué que fueran ciudadanos y no habitantes; que no fueran súbditos. Cuando votamos un presidente, elegimos un empleado, no un patrón. Yo les pago; los elijo a ellos, no ellos a mí", explicó.
Un negocio o una misión
"Tengo la sensación de que me voy a ir de este mundo sin haber logrado un país en serio. Quiero ver sonrisas en la gente al caminar por la calle. Tomá una cámara y sacá fotos en la calle Florida. Vas a ver los adultos con miedo. En ninguna parte del mundo se vive así", dijo el veterano periodista, que consideraba la constancia como su máxima fortaleza. "No he abandonado nunca un propósito. Hay una fórmula para mí: insistir, persistir, resistir".
A las nuevas generaciones de periodistas les dejó un mensaje: "Que decidan si esto para ellos es un negocio o una misión. Si es una misión, que no se asusten, que también te da plata".
Neustadt definió con sus palabras el legado que deja: "Fui el primer periodista que hizo radio en la Argentina y que abrió la televisión al periodismo. La primera vez que hubo un programa periodístico en televisión fue un monólogo mío en 1961. Dejo un estilo y una ética, y la sensación de que inventé un nuevo modo de decir las cosas".
Y agregó: "Me considero un buen apóstol. En la Ultima Cena había un Judas y doce apóstoles. Si hoy Jesús hiciese la misma cena, habría doce Judas y un apóstol. La traición marca un tiempo muy feo. A mí me gustan mucho los apóstoles, porque van de casa en casa diciendo su verdad, ayudando a pensar. He sido un buen apóstol en la vida de la sociedad. Creo ser coherente. En 1960 escribí en un libro las ideas que hoy todavía defiendo y las sigo defendiendo porque no se cumplieron. Me faltan todavía muchos proyectos. Pero yo estoy vivo...".




