
Lacan versus Lacan
LA REPETICION EN LA EXPERIENCIA ANALITICA Por Colette Soler-(Manantial)-180 páginas-($ 23)
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¿En qué modifica el psicoanálisis la cuestión de la repetición? ¿Cuál es la eficacia del dispositivo analítico sobre aquello que "vuelve" una y otra vez en la vida de un sujeto y que, eventualmente, lo lleva a una consulta? ¿Qué se repite? ¿Se deja de repetir? Estas preguntas, que se hacen tanto analistas como pacientes, intenta responder Colette Soler a lo largo de este libro, que reproduce un curso dictado en la Universidad de París VIII entre 1991 y 1992.
La autora confronta tres grandes tesis de Lacan sobre la repetición, correspondientes a diferentes momentos de su enseñanza. La primera de ellas, postulada en los años cincuenta, tiene como eje un comentario de "La carta robada" de Poe, donde Lacan equipara la repetición con la insistencia misma del inconsciente. La segunda (1964) plantea una separación entre estos conceptos y deja a la repetición del lado de un encuentro -fallido- con lo real, a la luz de un memorable y angustioso sueño freudiano. La tercera tesis (hacia 1970) pone el acento en una llamada "conmemoración de goce"; se trata de la repetición de la marca de una experiencia de satisfacción.
En medio del camino, y más allá de las épocas de la obra lacaniana, van apareciendo algunas referencias insoslayables de un tema inagotable: la célebre formulación de Freud acerca de la existencia de una "compulsión de repetición" en el ser humano, la reminiscencia platónica, la figura de Kierkegaard ("La repetición es una esposa amada que jamás nos cansa ni nos fastidia", escribió el pensador danés).
Los problemas también se multiplican. Uno de los más recurrentes es el del destino, el del destino inexorable. La repetición queda asociada así a la modalidad lógica de lo "necesario" -la fatalidad, lo que "estaba escrito"- aunque el análisis se encargará de revelar su vínculo estrecho y secreto con lo "contingente". En rigor, se trata de una contingencia convertida en necesidad, algo que cabalga "entre la contingencia del accidente y la necesidad de la repetición", como señala Soler. En ese punto estaría llamada a intervenir la eficacia del análisis.
Después de un comienzo algo denso y disperso, el curso va entrando en calor, toma ritmo y alcanza sus mejores momentos en la parte final. Allí se explora la relación entre transferencia y repetición, una relación siempre controvertida, problemática, que la autora de La maldición sobre el sexo desarrolla en relación con el final del análisis. La repetición se ha instalado en el seno mismo de la relación con el analista y algo se resiste a ser desarticulado, una "trama de satisfacciones" que, paradójicamente, el propio dispositivo ha engendrado a su pesar.
Como se sabe, Lacan no era un autor muy propenso a las retractaciones, a diferencia de Freud que llegaba hasta a abusar de su tono autocrítico. De ahí el mérito del ejercicio de Colette Soler, que desmenuza y contrapone distintas formulaciones y teorías del maestro francés, las lleva al límite y desnuda sus impasses, lo que da como resultado un Lacan versus Lacan -o varios- que ayudan notablemente a leer y a pensar. No obstante, se advierte un especial cuidado de la autora por evitar el término "contradicciones". ¿Por qué?





