
Las mil y una formas del idioma inglés
Una cuarta parte de la población mundial hace uso de la lengua de Shakespeare, que hoy es la más difundida del mundo
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LONDRES (Corriere della Sera).- ¿El inglés "lingua franca" global en el siglo XXI? ¡Pero claro que sí! O mejor dicho, para expresarlo en la lengua de Shakespeare (o, si se prefiere, de las decenas, por no decir centenas, de millones de indios, africanos, suecos, árabes o mexicanos que hablan inglés) of course. Y por otra parte, si alguien dudara aún de la globalidad del inglés, que termina por relegar tantos nobilísimos idiomas de gloriosa tradición al status no precisamente halagüeño de cuasi dialectos, ¿no es quizás axiomático que la difusión mundial de esta lengua "vehicular" por excelencia esté ya irreversiblemente sancionada por Internet?
No nos fiemos demasiado de las apariencias. Los italianos, que quieren dárselas de cosmopolitas, es verdad, si van a la farmacia a pedir un remedio contra el resfrío preguntan (alentados cual papagayos por los políticos, que, cuando quieren imponer nuevos impuestos, tienen mucho interés en enturbiar las aguas) si esa medicina está sujeta al ticket. Pero ticket en lengua inglesa significa billete. Misterios de la semántica.
¿Qué manera global de comunicarse hablando todos la misma lengua ha sido nunca ésta? Siempre en Italia (donde, según una encuesta citada por Richard Parker, autor del libro "Mixed Signals", las personas con excelente dominio del inglés son menos del 3%), por citar un ejemplo entre muchos, el que va a correr se obstina en decir "hago footing", frase incomprensible para el nativo porque significa "hago lugar".
Pero el fenómeno de la incomprensión entre el que cree hablar la misma lengua de ningún modo es solamente italiano. En los EE.UU., en Gran Bretaña y en Australia, por ejemplo, es furor ahora la moda del frappuccino y del latte (con acento prosódico en la "e"), bebidas desconocidas en la presunta tierra de origen que son respectivamente una especie de cappuccino aromatizado y frutado, y un vulgar café con leche con el precio multiplicado por cuatro.
En Nueva York, hace años, en el Progresso Italo-Americano, importante diario de los italianos en EE.UU., hoy desaparecido, se leían frases surrealistas, como
Vendesi casa senza genitore con stima".
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En vano el malaventurado director Piero Longo, recién llegado de Italia, se esforzaba por convencer a los ítalo-brooklynenses de que genitore no es el equivalente de janitor, que sería como decir el portero, y que stima no tiene nada que ver con steam, el vapor de la instalación de calefacción central y agua caliente. En el Progresso, los tipógrafos y los viejos cronistas que creían hablar italiano lo miraban incrédulos. Pero lo más famoso fue, con ocasión de la visita oficial del presidente Leone, el título de la primera plana del mismo diario: "Llega el presidente italiano. Soportémoslo", del verbo to support, sostener, apoyar.
Pero, no obstante los errores garrafales y los equívocos, la difusión del inglés como lengua internacional tiene toda la apariencia de una marcha triunfal. Aparte de los 375 millones de personas, entre norteamericanos, británicos, irlandeses, sudafricanos, australianos y neozelandeses anglófonos de lengua materna, usan el inglés como segunda lengua, o lengua no oficial, Nigeria (donde se encuentra la tercera comunidad de lengua inglesa del mundo después de los EE.UU. y Gran Bretaña), la India con el resto del Commonwealth, muchos países del norte de Europa, de Medio Oriente, Africa, Asia y del mundo árabe.
Aún más neta es, por otra parte, la preponderancia del inglés en las finanzas, en el campo científico y en la tecnología. Ninguna otra lengua, según un estudio de David Crystal, autor del libro "English as a Global Language" (El inglés como lenguaje global) y profesor en la Universidad de Gales, en la historia de la humanidad ha tenido una difusión que pueda compararse con la del inglés, hoy conocido y usado por una cuarta parte de la población del planeta.
Además, en la correspondencia escrita convencional el nivel de difusión de la lengua inglesa, según Crystal, llega al 75% y rondará el 80% en el correo electrónico.
¿Todo claro y todo definitivo, entonces? En realidad, como lo señala el propio estudioso, el predominio lingüístico del inglés no significa que la situación actual sea irreversible y tampoco garantiza siempre, entre los que se consideran anglófonos, un adecuado nivel de comprensión. En la India, por ejemplo, con una población de cerca de mil millones de personas y no obstante el hecho de que en la administración civil y en las escuelas el inglés esté reconocido como idioma oficial, el porcentaje de los que hablan inglés corrientemente está muy por debajo del 5 por ciento.
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Ya ahora, como lo hace notar el estudio conducido por David Graddol, un investigador británico de la Open University que ha elaborado un modelo estadístico sobre la previsible evolución de las lenguas en el mundo durante los próximos cincuenta años, cuando se habla de "hegemonía lingüística" del inglés conviene tener presente la enorme brecha que separa ya el inglés, hablado como lengua madre por 375 millones de personas, respecto de los más de 1100 millones que lo hacen en lengua china.
En el año 2050, según Graddol, mientras la población de lengua materna china habrá alcanzado aproximadamente los 1400 millones, seguida del hindi y del urdu con 556 millones, el inglés habrá retrocedido al cuarto lugar entre los idiomas mundiales, después del árabe y casi al mismo nivel del español, con poco menos de 500 millones para cada una de las lenguas.
Incluso en Internet, considerado el lenguaje anglófono sin fronteras por excelencia, contrariamente a lo que se cree, la tendencia no va hacia el monolingüismo, sino hacia la mutación semántica, donde un inglés esquemático constituye sólo la base de un especie de bosquejo lingüístico.
Sin ir tan lejos, por otra parte, también con las lenguas europeas, como el italiano, la contaminación respecto del inglés, en particular pero no exclusivamente en el lenguaje informático, es ya una cuestión de tiempo.
Según los optimistas, el fenómeno es un indicio de enriquecimiento recíproco de las diversas culturas que, gracias a la superior flexibilidad del inglés como lengua vehicular, son puestas en contacto y pueden interactuar con mutuo beneficio.
Pero no todos están de acuerdo. Mientras que alguno cita el precedente bíblico de Babilonia, que seguramente no favorece la comprensión recíproca, otros advierten que una de las consecuencias de la globalización lingüística, en la que el inglés parece ser (por ahora) el punto central, será quizás, dentro de poco, una transformación clave de esta lengua.
Por más que en las comunicaciones, como en todos los sucesos humanos, nada sea definitivo.
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En cifras. Una cuarta parte de la población mundial hace uso de la lengua inglesa. El British Council calcula que más de mil millones de personas en todo el mundo están estudiando inglés. Tres cuartas partes del correo mundial están escritas en inglés y cerca del 80% de la información almacenada electrónicamente está en este idioma. En el mundo, las personas que tienen el inglés como lengua materna son solamente 375 millones.
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Tres grupos. Los lingüistas dividen a las personas que hacen uso del inglés en tres grupos. En el primer grupo están aquellas para quienes el inglés es la primera lengua. En el segundo están los que hablan inglés como segunda lengua y viven en países donde ese idioma tiene un status especial porque fueron colonias británicas o tienen fuerte influencia norteamericana. El tercer grupo está constituido por el creciente número de personas que aprenden inglés como lengua extranjera.
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Cambios. Son cada vez más frecuentes los casos de locuciones inglesas formalmente incorrectas, pero ya aceptadas debido al uso corriente por parte de los anglohablantes no "nativos". Un ejemplo es "Welcome in Egypt", en lugar de "Welcome to Egypt". Otro ejemplo es una señalización vial que se podría leer en Sudáfrica, como "Turn right at the next robot" (doblar a la derecha en el próximo semáforo), donde "robot" está en lugar de "traffic light".
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Los más hablados. Después del chino, hablado por más de 1100 millones de personas, el inglés es la lengua más difundida entre los cerca de 10.000 millones que hay en el mundo. Siguen en el orden de los primeros puestos el hindi, con casi 500 millones; el español, con cerca de 400 millones entre España y América latina; el ruso, con 280 millones en la ex Unión Soviética; el árabe, hablado en el norte de Africa y en Medio Oriente por cerca de 230 millones de personas; el bengalí, también en el subcontinente indio, con 200 millones, y el portugués, que con el Brasil llega a los 190 millones.




