Lo mejor de las obras de Borges y Bioy
LA NACION ofrecerá una valiosa colección, con diez libros de cada autor; los lectores pagarán $ 4,90 y la entrega de un cupón
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Los textos clásicos no son, se van haciendo en sucesivas relecturas de un hombre y de las generaciones de los hombres. La reflexión del presidente de la Academia Argentina de Letras, Pedro Luis Barcia, refuerza la presentación de la colección Biblioteca Esencial Borges-Bioy, que LA NACION lanzará el miércoles próximo y entregará cada semana, hasta completar 20 títulos fundamentales de la obra de dos narradores trascendentes: Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares.
Son diez obras de cada autor, significativas en la biblioteca de un buen lector, que saldrán a la venta intercalando títulos de uno y otro. Los lectores podrán adquirir cada libro a $ 4,90 y un cupón que recortarán de la tapa del diario los días miércoles y darán al canillita. Contra la entrega del importe y el cupón, recibirán el ejemplar correspondiente a esa semana. La compra es opcional, pero sólo se podrá realizar el día que el ejemplar del diario lleva cupón en la portada.
Los nombres, por orden de lanzamiento, son: "Aleph", "El sueño de los héroes", "Historia universal de la infamia", "La aventura de un fotógrafo en La Plata", "Ficciones", "Dormir al sol", "El libro de arena", "La invención de Morel", "Historia de la eternidad", "Historias de amor", "El informe de Brodie", "Diario de la guerra del cerdo", "El oro de los tigres", "Historias fantásticas", "Los conjurados", "El héroe de las mujeres", "Otras inquisiciones", "Diccionario del argentino exquisito", "El hacedor" e "Historias desaforadas".
¿Por qué Borges y Bioy Casares? El filósofo Santiago Kovadloff lo expresa de manera elocuente: "En primer lugar, se los debe releer por una cuestión de honestidad. Nadie que los considere como lo que son, es decir, verdaderos clásicos, puede admitir que ha terminado de leerlos. Releer a Borges y a Bioy es admitir que son interminablemente significativos. Y, además, es volver a convivir con un enigma cautivante que nos retrata, nos interroga y nos desconcierta".
Para Barcia, la lectura de estos autores es imprescindible "porque ambos demostraron una libertad asimilativa frente al legado cultural del mundo, al cual se enfrentaron sin prejuicios ni complejos de inferioridad".
En tanto, el crítico Ernesto Schoo aporta otra atractiva mirada a la hora de reflexionar sobre el placer de releer a Borges y a Bioy. "Borges nos acecha, a la vuelta de cada sendero bifurcado en su jardín de palabras, con lo inesperado. El lector de Borges asiste, deslumbrado, a una incesante revelación, nunca igual a sí misma, en cada lectura. Y el escritor ensancha nuestra percepción del mundo, infiltrando en nuestra modesta esfera de país periférico, la perduración de los grandes mitos fundadores de la humanidad".
Bioy Casares, dice Schoo, "es un maestro del estilo llano, despojado, esencial. De su frecuente colaboración con Borges, con el seudónimo común de H. Bustos Domecq, nació un corpus de relatos que son satíricas historias de porteños esenciales".
Escritores de la lengua
Para el editor Alberto Díaz, del Grupo Planeta, que coordinará la publicación de la colección, "Borges y Bioy trascendieron la literatura argentina y son escritores de la lengua. Borges destiló el español, le quitó los ripios, convirtiéndolo en una lengua precisa y casi perfecta. Y Bioy creó mundos fantásticos. Pocos libros de literatura fantástica pueden superar ese mundo de la isla en La invención de Morel".
De la nueva generación de narradores argentinos, Guillermo Martínez y Pablo De Santis son dos serios lectores de Borges y de Bioy Casares. Ambos reconocen a uno y otro como dos de "las compañías literarias más largas" de su vida. La proximidad de "algunos de los mejores títulos de estos autores -dice De Santis- significa conocer el ejercicio más profundo de la inteligencia, la imaginación y el humor". El autor de "El calígrafo de Voltaire" comenzó a leer a Borges en su adolescencia, por los libros que sus padres compraban y que editaba Emecé. Recuerda menos su primera lectura de Bioy, aunque señala: "Me acuerdo de que Plan de evasión sólo se conseguía en una edición escolar de Kapelusz".
Para Martínez, "Borges se magnifica con la relectura. Su obra es un mapa incesante hacia otras lecturas. De mi primer descubrimiento en la adolescencia me quedó la predilección por los mundos literarios autónomos, y después de leer sus ensayos, encontré a alguien que podía hablar de literatura sin subterfugios. Borges ha influido en mí con una serie de predilecciones estéticas". El autor de "Crímenes imperceptibles" señala que "la sombra de Borges sigue demostrando algo incómodo para muchos: que el genio literario existe y pudo escribir en argentino".
El lanzamiento de la Biblioteca Esencial Borges-Bioy permitirá también a los nuevos lectores asomarse a la obra de estos dos escritores deslumbrantes. Dice Schoo que "Stendhal envidiaba a quienes no habían leído aún Las mil y una noches por el placer que los aguardaba" porque, sin dudas, la primera lectura tiene siempre un latido irrepetible.
Kovadloff dice que, de cara al mundo de hoy, "signado por la uniformidad, el consumo veloz y la masificación, leer a Borges y a Bioy Casares es descubrir la incanjeable potencia de la singularidad, lo que hay de inconfundible en la personalidad cuando se alcanza la altura de la expresión".
No todos los escritores ni todos los textos de los grandes escritores merecen una relectura, comenta Barcia. Por ello sitúa los méritos de ambos narradores de este modo: "Borges desarrolla aptitudes y estrategias lecturales que otros no estimulan. En tanto, Bioy despierta estos estímulos en grado menor que su amigo, pero habla al lector con una familiaridad y una cercanía ausente en Borges".



