
Martín Cullen
El sepelio
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Martín Cullen Paunero, muerto a los 85 años, fue un buen médico, destacado en la endocrinología, pero desplegó también su talento y humanidad como rugbier internacional, escultor, pintor, turfman y estanciero.
Nació en San Isidro en 1914, a los 13 años quedó huérfano de padre y fue enviado pupilo al Colegio Marín, donde recibió una sólida educación. Recitaba textos de literatura en italiano y francés que había aprendido en sus años de alumno secundario.
Se recibió de médico a los 21 años y se embarcó en una nave mercante inglesa donde, sin conocer el idioma y sin anestesia, tuvo que extirpar un apéndice durante un temporal.
Tenía un agudo ojo clínico e intuición para sentir con el enfermo, a quien daba un trato paternal y cariñoso. En 1948 empezó a trabajar en el Hospital de Niños, donde comenzó su carrera de endocrinólogo. En 1950 se inauguró allí, bajo su dirección, el primer servicio de endocrinología infantil de la Argetina.
Diez años más tarde, con su esposa, Mercedes Artayeta, creó la Fundación de Endocrinología Infantil, con la presidencia de Bernardo Houssay, para apoyar con fondos privados aquel servicio.
Era generoso en la comunicación de sus conocimientos. Publicó dos libros: "Endocrinología infantil" y "Crecimiento y desarrollo". Frecuentó el Círculo de Armas, que su suegro, Jorge Artayeta, presidió durante 40 años. Disfrutaba de la vida familiar en su quinta de Escobar. Rodeado por su esposa durante 60 años, sus hijos y nietos y los amigos de éstos, salía a caballo a recorrer el río Luján y se sentaba a pintar, mirando el campo.
El sepelio se efectuó en el cementerio de la Recoleta.
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