Martirio y enseñanzas que llegan hasta el cine
El cine acaba de rescatar del olvido la trágica historia de los mártires de Argelia, los siete monjes trapenses que hace 14 años fueron degollados por fundamentalistas islámicos en el Monasterio de Nuestra Señora del Atlas, en Tibhirine, a 85 kilómetros de Argel. La película De hombres y dioses , filmada por el director francés Xavier Beauvois, recibió el Gran Premio del Festival de Cannes. Y como ocurre con aquellos relatos que encierran enseñanzas para las distintas comunidades y generaciones, los valores y misterios que transmite el terrible secuestro y matanza de los religiosos franceses podrán llegar y enriquecer al público.
El film narra los últimos tres años de la vida comunitaria de los monjes que en la noche del 26 al 27 de marzo de 1996 fueron sorprendidos y secuestrados en su monasterio por 20 terroristas de los Grupos Islámicos Armados (GIA), al negarse Francia a acordar un intercambio de prisioneros. "Les hemos cortado las gargantas a los monjes", anunciaba dos meses después un frío comunicado del grupo terrorista, que dejó sin vida a los monjes el 21 de mayo de ese año. Sus cuerpos fueron hallados nueve días después y le tocó al monje argentino Bernardo Olivera, superior en ese momento de la orden general de los cistercienses, conducir a la comunidad trapense en el doloroso proceso de recuperación por la muerte de los mártires.
"Sólo una palabra y una actitud de perdón y amor a los enemigos puede abrir un porvenir y romper la cadena de odio y violencia", dijo en ese momento el padre Olivera. Hoy los monjes están en proceso de beatificación, junto con otros mártires cristianos de Argelia.
El testamento del prior Christian de Chergé, que comenzó a escribir tras recibir las primeras amenazas de muerte, es un vivo testimonio de fe, al pedir a Dios "tener en el último momento un momento de lucidez para perdonar" a quien luego sería su asesino. Junto a él murieron los padres Christophe, Bruno y Célestin y los hermanos Luc, Michel y Paul.







