
Murió el escritor Augusto Monterroso
El narrador guatemalteco, de 81 años y residente en México, ganó el premio Príncipe de Asturias en 2000
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MEXICO DF.- El escritor guatemalteco Augusto Monterroso, galardonado en 2000 con el premio Príncipe de Asturias, murió anteayer, a los 81 años, en la ciudad de México, víctima de una enfermedad cardíaca.
Perfeccionista del idioma, Monterroso fue uno de los más originales narradores latinoamericanos: cultivó el relato breve con un personal estilo que unía la prosa lacónica y exacta con un humor sutil.
Los restos del escritor, que residía en México desde 1956, serán cremados y sus cenizas trasladadas a su casa, donde vivía con su mujer, Bárbara Jacobs, también escritora, quien ayer recibió el pésame de García Márquez.
Monterroso, conocido como Tito, había nacido en 1921 en Tegucigalpa, Honduras, pero desde pequeño vivió en Guatemala. "Soy, me siento y he sido siempre guatemalteco", escribió en su autobiografía "Los buscadores de oro", en la que atribuyó al azar su llegada al mundo en Honduras.
Autodidacto, la literatura fue un interés temprano en su vida y los clásicos latinos y españoles se convirtieron en su referencia constante. A las obras de Horacio, Garcilaso de la Vega y Miguel de Cervantes, entre otros, se acercó, ya adolescente, en la Biblioteca Nacional de Guatemala.
Bien dicho
De esas lecturas aprendió el laconismo y la brevedad: "Me aficioné a esa forma de decir lo que hay que decir, sin añadir cosas cuando algo ya está dicho bien", dijo en una entrevista al diario español El Mundo, en 2001.
Un ejemplo es su cuento "El dinosaurio", de siete palabras, considerado el más corto de la historia de la literatura: "Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí".
Activista político en su país, durante su juventud elaboró un periódico en contra del régimen gobernante junto con un grupo de amigos. El presidente, general Federico Ponce Vaides, intensificó la persecución contra los opositores y ordenó la detención de Monterroso, que escapó a México en 1944.
Fue cónsul en Bolivia nombrado por el gobierno democrático de Jacobo Arbenz hasta su derrocamiento, en 1954. Entre ese año y 1956 fue secretario de Pablo Neruda en "La Gaceta de Chile" y en 1956 se radicó en México.
Escritor de producción pausada -"no publico todo lo que escribo ni tampoco lo publico inmediatamente", se excusó alguna vez-, entre sus obras se destacan "El concierto y el eclipse" (1952), "Obras completas y otros cuentos" (1959), "La oveja negra y demás fábulas" (1969), "Movimiento perpetuo" (1972), "Lo demás es silencio" (1978), "La palabra mágica" (1985), "La letra E" (1987) y "Antología del cuento triste" (1997), en colaboración con su esposa. Su última obra fue "Pájaros de Hispanoamérica" (2002).
En 1996, tras 52 años de exilio, volvió a Guatemala para recibir un doctorado honoris causa y la Orden Miguel Angel Asturias. En 2000 recibió el premio Príncipe de Asturias "por la extraordinaria riqueza ética y estética de su obra".



