
Murió la educadora Gilda L. de Romero Brest
Fue académica e investigadora
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Una fecunda trayectoria dedicada a la educación, con un permanente afán por la investigación y el análisis de los problemas y desafíos del mundo de la enseñanza, caracterizó la vida de la profesora Gilda Lamarque de Romero Brest, miembro de número y vicepresidenta primera de la Academia Nacional de Educación, fallecida ayer en esta ciudad.
Profunda conocedora de la realidad educativa, se destacaba por la solidez y convicción en la argumentación de su pensamiento. A ello sumaba una personalidad muy vigorosa en la defensa de sus ideas, que en el campo educativo seguían la línea del educador Juan Mantovani, cuyo sitial instituido en su honor ocupaba en la academia.
Se la consideraba representante de la corriente liberal y progresista en el campo educativo. Coherente en su pensamiento y en su acción, mantenía una enorme capacidad de trabajo y apertura intelectual, lo que enriqueció la convivencia y los debates de los exponentes de las distintas vertientes pedagógicas que confluyen en la Academia de Educación.
Casada con el profesor Enrique Romero Brest (h.) -que al igual que su padre contribuyó al desarrollo de la educación física en el país-, compartió con él la grave preocupación por los problemas de la enseñanza.
Directora del Centro de Investigaciones en Ciencias de la Educación del Instituto Di Tella, desde 1966, fue vicedecana de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y una de las fundadoras de la carrera de Ciencias de la Educación. En dos períodos -1961/1966 y 1984/1988- dirigió el departamento de esa especialidad en la UBA, que la designó profesora emérita.
Desarrolló, además, una importante actuación en organismos de la Unesco e instituciones internacionales dedicadas a la educación.
La necesidad de encontrar mecanismos de educación permanente, los desafíos de la enseñanza superior y distintas estrategias para "repensar la educación" fueron algunas de las investigaciones que la profesora Romero Brest publicó a lo largo de su trayectoria.
Investigadora del Conicet, fue miembro de la Academia de Educación de los Estados Unidos y de la World Association for the Advancement of Educational Research, con sede en Gante, Bélgica, entre otros organismos internacionales.
En 1984 recibió el Premio Interamericano de Educación Andrés Bello, otorgado por la Organización de Estados Americanos (OEA), y en 1996 obtuvo el Premio Konex de Platino en el área de educación.
Sus restos serán sepultados hoy, a las 10.30, en el cementerio de la Recoleta.
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