
¿Nada nuevo bajo el sol?
Al menos hasta que la IA muestre su verdadero potencial -y no solo la capacidad de hacer lo mismo que hacemos los seres humanos, pero más rápido y a mayor escala- pareciera que la fuerza de lo nuevo, ésa que, para bien o para mal, marcó lo arrollador de la modernidad, no estaría resultando ser tan decisiva en el siglo XXI. Algo de eso asoma en esta imagen: en una ciudad de Nueva Zelanda, un niño mira la escultura que representa una abeja -el viejo y querido gesto pop-, en el marco de un recorrido llamado Abeja en la ciudad. Nada nuevo bajo el sol: una acción cultural engarzada en la tradición -en sus orígenes, disruptiva- del arte público y la consigna bienintencionada que termina en sí misma. En este caso, se trata de “cuidemos a las abejas”, pese a la alarmante disminución, alertada desde hace años, de la población de estos y otros polinizadores.




