Neo figuración, de regreso
Una selección de pinturas de Noé, Macció, De la Vega y Deira, los intrépidos de los años sesenta que escribieron una página de nuestra historia del arte, se exhibe en el Museo de Bellas Artes
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Antonio Berni, el Instituto Di Tella y la Neofiguración son los casos más estudiados en el arte argentino. El revisionismo histórico no es una (sana) costumbre local sino internacional; como una necesidad apocalíptica de balance, desde antes del año 2000 y hasta hoy hubo una especie de recurrencia al pasado para evaluar la historia del arte. A la par, fueron mermando las propuestas curatoriales que ensayaban tesis sobre el devenir del arte y la humanidad. En 2010, en la Argentina, así como en otras naciones latinoamericanas, se acentuó aún más esta revisión y toda programación de museos oficiales invocó el Bicentenario de la Revolución de Mayo. En este contexto, el Museo Nacional de Bellas Artes reforzó el homenaje al anunciar los venideros festejos del cincuentenario de la primera muestra de la Nueva Figuración.
La propuesta curatorial de Mercedes Casanegra se llama Nueva Figuración 1961-1965, Deira-Macció-Noé-De la Vega , y comprende los cuatro años que duró el grupo. De ellos, dos ya han muerto, mientras que Rómulo Macció y Luis Felipe Noé siguen activos, el segundo con una fuerte presencia en la escena local como artista, prologuista, ensayista, docente, conferencista, curador y referente muy considerado por las nuevas generaciones.
¿Qué fue la Nueva Figuración? Una propuesta innovadora que tuvo su acta de nacimiento en 1961 en la Galería Peuser de Buenos Aires; la primera muestra se llamó Otra figuración y se embarcó en la tarea de innovar la representación tradicional sin ignorar la ruptura que había iniciadoel expresionismo abstracto tanto en Estados Unidos como en Europa. El grupo iba en sintonía con la estética del grupo CoBrA (1948-1951), que aglutinó artistas como Karen Appel, Pierre Alechinsky, Asger Jorn y otros. ¿Cuál es el aporte de esta nueva visita a los neofigurativos? Según la curadora, "esta exposición pretende poner en escena dos cuestiones: los desarrollos artísticos de cada uno de los artistas marcados en su singularidad, que al ritmo del estímulo grupal se aceleraban año a año, y el aporte interdiscursivo concatenado que entre los cuatro marcó sucesivamente momentos clave en la historia del arte argentino [...], más allá de lo que podría parecer anecdótico, la lectura de la exposición está atravesada por el registro de los lenguajes artísticos [...]. Por último, la perspectiva de los años confirma que las ideas de Noé, quien teorizó desde el comienzo sobre su propia obra, fue también -sin habérselo propuesto- quien formuló la poética del grupo. Un tono general de sus escritos se expandió hacia la producción de los cuatro".
La calidad de la obra elegida es más que impecable; constituyen esos ejemplos incuestionables de arte mayor donde no vale el vapuleado "me gusta o no me gusta". En la jerga íntima de los curadores, se dice que son piezas tan buenas que uno las tira al piso y "ya armaste una muestra".
Los aportes del grupo son múltiples; por un lado, un fuerte cuestionamiento al soporte pictórico: el cuadro pasa a ser objeto en sí mismo, desaparece el ilusionismo de la representación (a medias), se muestra el bastidor, el esqueleto de madera del cuadro. En un caso -Noé, Autorretrato , 1963- hasta le adicionan una puerta con picaporte para "ingresar" a la obra, y en otro, el cuadro deviene en lo que hoy llamamos instalación. Otro tema central es el espejo: una y otra vez aparecen imágenes duplicadas y deformadas. No es casual que sucediera esto en aquel momento, poco antes de las revueltas de Mayo del 68; en épocas de crisis o cambio de paradigma el inconsciente colectivo de los artistas ha respondido de forma análoga, dejando aflorar los temores, vergüenzas y negruras del alma. Cuando el sistema construido por la razón cae, surge eso que permanece escondido en lo profundo del alma.
Nadie lo ilustró mejor que Goya con El sueño de la razón produce monstruos , 1799, diez años después de la Revolución Francesa, cuando se derrumbó una pirámide social sustentada por siglos; algo similar había sucedido en 1348 con la mortífera peste negra que abrió camino al humanismo.
El derrotero de la muerte colectiva volvió a pasmar con los dos grandes holocaustos de la Segunda Guerra Mundial, el judío y el japonés. Los artistas respondieron con el caos visual de la abstracción expresionista; cuadros que no tenían arriba ni abajo, izquierda ni derecha, y cuando hubo que recuperar la figuración se lo hizo con violencia y desgarro.
"Quiero que mi obra choque con el espectador con la misma intensidad con que chocan todas sus partes entre sí, por pequeñas que sean. Una ficha de nácar sobre una mancha. El número junto a una piedra. Una bestia de oropel. Una quimera de humo. Seres midiéndose con el vacío y un espejo para que se miren", decía Jorge de la Vega en 1963. Dos años más tarde, Noé escribía en su Antiestética : "¿Para qué poner orden en el caos como quieren los estetas? ¿No sería colocarle un orden que no tiene sin divisar el potencial de un orden llamado caos?"
El cuarteto de neofigurativos podría haber sido quinteto con Alberto Greco, que "en 1959 se había convertido en el espíritu conductor del naciente informalismo local, al cual trascendía con una actitud muy propia de él, que yo denomino antiformalista, que tuvo un gran poder de seducción en varios jóvenes artistas de entonces, incluido yo. Compartir taller con él, en pleno estado creativo de todos nosotros, fue muy importante, aunque luego no integrase nuestro grupo", Noé dixit .
Intimidad de un tímido , Music Hall y Vacío son algunos de los títulos que agigantan con la distancia del tiempo la talla de Jorge de la Vega; las obras del resto del grupo resisten el paso del tiempo con dignidad y aplomo.
Ficha. Nueva Figuración 1961-1965 , en el Museo Nacional de Bellas Artes (Av. del libertador 1473), hasta el 16 de enero. Entrada libre y gratuita. Visitas guiadas: de martes a domingos a las 18. Actividades para chicos de 5 a 12 años: consultar al 5288-9900
ADN NUEVA FIGURACION
Movimiento artístico con amplia difusión en Europa y América latina, que abordó la figuración de una manera informal y expresionista como reacción al arte abstracto tras la Segunda Guerra Mundial. La primera muestra de artistas neofigurativos en la Argentina se realizó en 1961 en la Galería Peuser, con obras de Ernesto Deira, Rómulo Macció, Luis Felipe Noé y Jorge de la Vega. Durante cuatro años, ellos formaron un grupo que priorizó la libertad expresiva y de la figura, y que sirvió de inspiración a otros artistas.


