
Oscar Muñoz y el poder de las imágenes
Un colombiano universal. Protografías, primera retrospectiva del artista en Latinoamérica, se exhibe en Malba con la organización del Banco de la República de Colombia y la curaduría de José Roca; inquietantes y sutiles, sus figuras semejan estatuas congeladas por la lava de Pompeya; toda su obra es una reflexión sobre la condición esquiva y efímera de la mirada
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Mirar el mundo es enfrentarse con un caleidoscopio incesante de imágenes que brillan alucinadas frente a nosotros. El ojo humano no ve lo mismo que el de la mosca o el del zorro. Mirar es alucinarse; pero ver es seleccionar. Casi nunca miramos; casi siempre estamos viendo. Para ver debemos recortar; elegir un fragmento de ese magma. Ver es una forma de armar una historia sin relato (salvo el relato básico de nuestra vida: aquí duramos; aquí insistimos). El ojo es poeta: ya allí se recorta el mundo y lo que se ve es una producción de la mente del sujeto más que un reflejo objetivo de la cosa en sí (¿existe “cosa en sí”?). Así como sabemos, con Wittgenstein, que el límite de nuestro mundo es el límite de nuestro lenguaje, también sabemos que el mundo que percibimos es el que producimos nosotros mismos. Ver (percibir), recordar, pensar son formas de construirnos una vida. La obra de Oscar Muñoz (Popayán, Colombia, 1951) es una poética y sutil reflexión sobre nuestras formas de ver el mundo.
Protografías es la primera retrospectiva de Oscar Muñoz que se exhibe en América Latina. Fue organizada por el Museo de Arte del Banco de la República (MABR) en Bogotá y contó con la curaduría de José Roca y María Wills. Reúne 70 obras, entre dibujos, esculturas, instalaciones, fotografías y videos, que repasan los momentos esenciales de los 40 años de producción del artista colombiano.
Al ingresar en la sala, el espectador se enfrentará con una obra bajo sus pies. Ambulatorio (1994-95) es una gran aerofotografía de la ciudad de Cali que está pegada en la base de un vidrio de seguridad. El paso de los espectadores a lo largo de los años ha ido rompiendo las capas inferiores del vidrio, ofreciendo una imagen craquelada de esa fotografía aérea (que parece un mapa realista de Cali). La obra fue producida en plena época de la guerra de los carteles de la droga, cuando muchas ciudades colombianas eran muy inseguras y caminar por ellas daba miedo. La fragilidad del vidrio (a pesar de su resistencia laminada) es una poderosa metáfora de la fragilidad de la vida frente a la violencia urbana.
Uno de los aciertos de Protografías es que no muestra un recorrido cronológico: no confía que la línea del tiempo pueda develarnos la forma oculta en que la obra de Muñoz se ha ido desarrollando. Por el contrario: construye núcleos poético-temáticos con trabajos distintas épocas (e incluso de soportes diferentes) que ayudan a recontextualizar las significaciones posibles de una producción que apuesta más a lo abierto, a la metáfora que al relato cerrado o a las explicaciones.

Toda la obra de Muñoz es una meditación sobre el poder de las imágenes. La imagen río del recuerdo: ¿recordamos lo que vimos o ver una imagen antigua nos crea un pasado que no vivimos? La imagen que perdura más allá de la muerte. La imagen que se diluye en el agua (como metáfora del paso del tiempo y de la muerte: del recuerdo). La imagen que sobrevive al referente. La imagen seriada, que disuelve al individuo en el grupo. La imagen anónima, descontextualizada, sin historia. El momento único que sobrevive en una imagen. La imagen-recuerdo, que sólo se puede leer en el contexto con la historia con la que dialoga.
Los curadores proponen el término de "protografía" para caracterizar una obra como la de Muñoz, que trabaja con otros tiempos que los de la fotografía. Se trata del momento anterior o posterior al que registra la fotografía: ese instante en el que se congela la acción y se la arrebata del flujo del tiempo. Ya sea por su fluidez o por la dispersión gozosa de los soportes, la obra de Muñoz (aun cuando trabaja con fotografías) hace estallar esa coagulación de la hemorragia temporal que es el milisegundo en el que la foto se registra. Por ejemplo, en Narcisos las imágenes (en carbón sobre agua) se van transformando con el paso del tiempo, con el proceso de evaporación del medio. Además, Narciso es un cuestionamiento a la imagen que enamora al propio sujeto que la produce, ya que los retratos que flotan en el agua no tienen como referente al que los observa: no hay un espejo acuoso que refleja a un sujeto, sino un reflejo sin objeto.
En la instalación A través del cristal (2010) se reproduce una foto dentro del marco que la contenía, pero sobre el fondo se ve, sobreimpreso, un video que reconstruye el contexto en el que la foto tenía sentido. Por ejemplo, una de las fotos es el retrato de un joven que se fue a vivir al extranjero y en el video se ve la casa de su madre, vacía, y a ella limpiando todo el tiempo un living que ya nadie usa. La reiteración de los rituales como una forma de evocar lo ausente. En Archivo por contacto (2008) se presentan muchas fotos de personas anónimas que cruzan el puente Ortiz (que era uno de los centros urbanos más concurridos de Cali). Al ser un lugar tan popular había fotógrafos profesionales que vivían de tomar allí fotos de los transeúntes. Este archivo reconstruye la historia imposible de ese pasado ido para siempre. Retrato (2004) es una videoproyección en la que se ve al artista pintar con tinta aguada sobre piedra caliente un retrato que jamás se termina, ya que el calor evapora las pinceladas.
Malba exhibe una de las obras más conocidas de Muñoz, sus Cortinas de baño (1985-1986) con imágenes del cuerpo de personas en actitud de bañarse: parecen esas estatuas de lava de Pompeya, que bajo la piedra conservan los restos calcinados de las personas que fueron alcanzadas por la erupción del Vesubio. Pixeles es una serie de retratos realizados con café sobre cubos de azúcar. Vistos de cerca parecen obras abstractas (por efecto del pixelado). De lejos recuperan el sentido figurativo. Sedimentación (video, 2011) es una obra de una poesía trágica que abruma. Un par de manos toman fotografías o papeles en blanco y tiran las imágenes en un sumidero o las recogen de allí y las vuelven visibles. Es una compleja metáfora sobre la vida, el recuerdo, las imágenes que nos presentan ante los otros y la forma en que vemos (recordamos y olvidamos) a los demás. Nos muestran en acto como todo, por grande que sea el orgullo de alguien, acaba yéndose por el sumidero.
Adn
- Oscar MuñozPopayán, 1951 Se graduó en 1971 en la Escuela de Bellas Artes de Cali. Invitado a la Bienal de Venecia 2007 por Robert Storr, en cuarenta años ha creado una obra coherente que lo convierte en referente indiscutido de su país. Su obra integra importantes colecciones públicas y privadas.



