Para empezar a leer, nada mejor que los clásicos en lugar de Harry Potter
El crítico literario Harold Bloom recomienda Shakespeare, Tolstoi y Chejov para chicos de nueve años
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NUEVA YORK.- Recién recuperado de una operación a corazón abierto, y entre visitas a médicos y forzadas clases de gimnasia, Harold Bloom, el crítico literario más famoso de los Estados Unidos, acepta encantado una entrevista de LA NACION. Sólo pide una cosa -más que pide, implora-: "¡No me hagan hablar de Harry Potter! ¡El estrés, el estrés!", dice, exagerando su voz de enfermo.
La cabeza más visible de una cruzada contra los textos de Rowling (a los cuales acusa de ser mala literatura, sin imaginación y repleta de clisés) ha decidido abandonar las críticas y emprender un contraataque. Para ello publicó un libro, "Relatos y poemas para niños extremadamente inteligentes de todas las edades", que en febrero saldrá con bombos y platillos en español (Alfaguara), con los textos que él considera que sí valen la pena. ¿Sorpresa? Recomienda a Chejov, Shakespeare, Chesterton, Tolstoi... a partir de los nueve años.
"Son los libros que habría elegido Borges para chicos", asegura este gran conocedor y admirador de la obra del escritor argentino, al cual incluyó no sólo en su famoso "Canon occidental", sino también en su reciente libro "Genios de la literatura".
"Tiene a todos sus favoritos: Chesterton, sin el cual Borges es inimaginable; Kipling, a quien adoraba en verso y en prosa, así como a C. S. Lewis y Lewis Carroll. Esta tradición anglosajona, obviamente, no es casual: todos saben que la lengua materna en su hogar era el inglés, ¡a tal punto que leyó a Cervantes en una traducción antes que en español!", se entusiasma.
En la selección de Bloom -que la prensa especializada automáticamente denominó "El canon infantil"- no hay escritores contemporáneos ni latinoamericanos.
"La razón es muy simple, querida niña -explica con el tono de veterano profesor que usa en sus clases de literatura en las universidades de Yale y de Nueva York-: prácticamente no conozco escritores latinoamericanos del siglo XIX que hayan resultado interesantes para chicos. Y no puse ningún texto publicado después de 1914 de ninguna nacionalidad porque la magia y la fantasía que me interesaba recrear fue destruida por los horrores de la Primera Guerra y nunca más se recuperaron."
Claro que, como era de esperar, tampoco hay demasiados libros actuales para chicos que lo convenzan.
"No acepto la categoría de literatura para niños, que hace un siglo tenía alguna utilidad, pero que ahora es más bien una máscara para la estupidización que está destruyendo nuestra cultura literaria. Casi todo lo que hoy se ofrece comercialmente como literatura para chicos sería un menú insuficiente para cualquier lector de cualquier edad, en cualquier época. Yo leí casi todo lo que he reunido en este libro entre los cinco y los 15 años, y lo sigo leyendo a los 71", subraya.
-¿Qué es peor?, ¿que los chicos lean malos libros o que no lean nada?
-Cuando empecé mi lucha contra Harry Potter, muchos padres me decían que, con él, sus hijos al menos estaban leyendo algo. Stephen King, el autor de esos espantos de terror, vino en mi ayuda. Escribió una reseña en The New York Times donde decía, con toda seriedad, que los chicos que leían a Harry Potter a los 9 o 10, en la adolescencia iban a leer a Stephen King. ¡Está exactamente en lo cierto, no es que vayan a pasar a Cervantes o a Shakespeare!
-Sin embargo, no es que usted tenga algo en contra del miedo, porque en su selección hay cinco cuentos de fantasmas...
-No todo tiene que ser simple y alegre para ser buena literatura para los chicos. Los cuentos de fantasmas les encantan, aunque los puedan asustar. También hay cuentos clásicos de Andersen o de los hermanos Grimm que son muy feroces, pero con tal calidad estética que evita que se conviertan en algo tipo Marqués de Sade. Diría que los libros para chicos pueden ser sanamente feroces, pero nunca crueles.
-¿Cómo se forma un buen lector?
-Hay tres maneras. Por un lado, están los padres, que les leen mucho cuando son pequeños, y cosas de gran calidad, aunque no complicadas, como los "Cuentos de la selva" o "Alicia en el país de las maravillas". Por el otro están las maestras, muy dedicadas en los grados inferiores y que verdaderamente saben de literatura y no se marean por fenómenos comerciales, algo que cada día existe menos. Y por último están estos casos inexplicables, casi una selección natural de chicos que, solitos, prefieren el libro al Nintendo e instintivamente eligen lo mejor para leer y que son un alegre "pito catalán" a todo lo que se dice sobre la era de la imagen en la que vivimos.
-¿Y a qué edad se puede empezar con Shakespeare?
-A partir de los nueve lo pueden disfrutar, comenzando con algo relativamente simple, como "Romeo y Julieta", "Julio César" o"Macbeth", que con su historia de sangre y miedo puede ser un favorito. "Don Quijote" también puede ser leído desde muy temprano, aunque Dante, que con Shakespeare y Cervantes son los tres escritores más importantes que tenemos, es demasiado complicado para la mayor parte de los lectores hoy en día y, de cualquier manera, no serviría para chicos.
-¿Y que ganan los chicos con la buena literatura?
-Estar a solas con un buen libro desarrolla la personalidad y permite comprenderse más a uno mismo, no importa la edad. Releer los libros de Lewis Carroll es recordar lo fuerte que es Alicia y puede ser una forma de compartir su independencia porque, con sus siete años, es enormemente valerosa y -al igual que Hamlet- sólo está loca según los ojos con los que se la mire.
Perfil
Vida privada: Harold Bloom nació el 11 de julio de 1930 en Nueva York. Es profesor en la Universidad de Yale desde 1955. Está casado y tiene dos hijos.
Obra: escribió 19 libros, más de 350 comentarios en textos de crítica literaria y editó más de 30 antologías.
Temas: tras varias obras dedicadas a la poesía romántica y a los textos sagrados, escribió "El canon occidental" (1994), el best seller en el que reivindica el lugar de Dante y de Shakespeare.





