
Pesadilla sin fin
1 minuto de lectura'

La delicadeza de la mano apoyada contra el vidrio como si lo estuviera acariciando contrasta con el orificio en el cristal astillado. Un orificio que es una rotura, una herida en una superficie que antes era tersa y que ahora se muestra áspera, dañada en medio del entramado de ramas y hojas. Es la marca de una bala que ha penetrado en una puerta del Centro Hospitalario Fontaine, en Puerto Príncipe. Miembros de la pandilla Brooklyn, que se dedican a los secuestros extorsivos, rodearon el hospital y dejaron atrapados a mujeres y niños hasta que finalmente la policía logró liberarlos. Hace años ya que las pandillas aterrorizan a ciudadanos indefensos y los toman de rehenes. Como esta mano cautiva de un trabajador del hospital, atrapada en una violencia que se multiplica por doquier. No solo en Haití. Aquí también y en tantos otros lugares donde la pesadilla de la crueldad se sofistica sin límites y sin fin.
1
2“Esculturas habitables”: techos con moscas, paredes animal print y un living digno de faraones
3De malquerida a reinona: cien palabras para comprender el universo creativo de Rosalía
4Intelectuales reaccionaron a los dichos de Milei sobre “terroristas disfrazados” de estudiantes, profesores y periodistas
