
Pirandello, un amor y el fascismo
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¿Hasta dónde Luigi Pirandello adhirió, verdaderamente, al fascismo? Visitaba a Mussolini en el Palazzo Venezia y se dejaba deslumbrar por el trato que recibía. Un día Pirandello le propone fundar un Teatro Nacional de Prosa y el Duce lo aprueba, pero el proyecto no se concreta. El escritor carece de olfato político y el régimen lo usa:él es demasiado prestigioso como para que prescindan de su figura.
Esas revelaciones salieron a la luz a través de las cartas que Pirandello envió a Marta Abba y que el escritor Matteo Collura enhebra en un lúcido paneo en torno a aquella compleja peripecia humana: Il gioco delle parti. Vita straordinaria di Luigi Pirandello , publicado por Longanesi.
Marta despertó en Pirandello -ya veterano, entonces- una inusitada pasión. "En aquel escenario que se mantenía bajo una luz débil se le había aparecido la mujer que había esperado toda la vida: su actriz", dice el biógrafo. "Ella era una maravillosa materia prima nacida para ser plasmada, un espíritu elegido que ahora había encontrado a su maestro, el golpe de fortuna más fuerte."
Ese fue el encuentro de Pirandello con la Abba, "aquella muchacha de cabellos rojizos y mirada magnética". La misma que, en una de las cartas, hará exclamar al apasionado Luigi: "Ayúdame, ayúdame, por favor, Marta mía, no me abandones... deposito toda mi vida en Ti, mi arte eres Tú; sin tu respiración muero..." En esta debilidad tardía podría entreverse cierto, pero el biógrafo evita el chisme y exalta, en cambio, la feliz gravitación que Marta ejerció en la producción teatral de Luigi.
El deslumbramiento fue liberador: "Su mujer, loca -enumera Collura-, los hijos, que habían quedado engrampados a su vida; la misma Lietta, adorable criatura con quien habría debido compartir el tedio de los años que le restaban, todo, como por encanto, se había escabullido de su vida. Ahora era un hombre libre".



