
Pondrán profesores tutores en todos los secundarios porteños
Seguirán personalmente a los alumnos
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El seguimiento de los alumnos por medio de un profesor tutor, la acción de docentes coordinadores para planificar lo que se enseña en materias afines y la discusión de mecanismos para evaluar el desempeño de los profesores conforman los cambios principales en la escuela secundaria que el gobierno porteño introducirá a partir de este año.
Se trata de medidas que apuntan a mejorar el aprendizaje de los alumnos, explicó a LA NACION la secretaria de Educación del gobierno porteño, Roxana Perazza, al anticipar la puesta en marcha de medidas que algunas escuelas ya están instrumentando.
Acompañada por la subsecretaria de Educación, Flavia Terigi, la funcionaria destacó que el objetivo es “crear una escuela media más cerca de los chicos, que pueda garantizar condiciones de trabajo más favorables para los profesores y mejorar los aprendizajes”.
Terigi aclaró que mientras algunas medidas –los profesores tutores y coordinadores– ya están en ejecución, otras –la reformulación de los sistemas de evaluación de los desempeños docentes y la revisión del régimen de calificaciones de los alumnos– serán discutidas este año con los directores de escuelas y sometidas a consultas con los docentes, con la intención de establecer cambios para el año próximo.
"Escucharemos todas las inquietudes y propuestas. Nos gustaría un sistema educativo que no sea tan rígido y homogéneo para todos los niveles del secundario", dijo Terigi, al admitir la posibilidad de que en los cursos superiores pueda instrumentarse un régimen de asistencia por materias, así como asignaturas cuatrimestrales u otras alternativas a la repitencia escolar.
Por ejemplo, mencionó la opción de que los chicos que repitan por rendir mal tres o cuatro materias no tengan que cursar de nuevo todo el año, sino sólo las materias en las que fueron reprobados, junto con créditos adicionales por trabajos especiales, tal como lo aplican determinadas experiencias piloto en algunas escuelas. "Los cambios no apuntan a dar más facilidades ni bajar los niveles de exigencia, sino a promover dispositivos que contribuyan a que los chicos aprendan más", dijo Perazza.
Las medidas se aplicarán en las 160 escuelas secundarias porteñas, que tienen 102.000 alumnos y 5000 docentes.
Tutores y coordinadores
La experiencia de los profesores tutores, muy extendida en los colegios privados, fue aplicada el año último por el gobierno porteño en las llamadas Escuelas de Reingreso, donde se aplicó el Programa Deserción Cero, que permitió recuperar en el aula a chicos que habían abandonado los estudios. La figura del profesor tutor se consolidó en los colegios privados en los últimos 25 años, con experiencias que conforman a los directivos, dado que afianza el vínculo de los docentes con los alumnos y de ambos con la institución. Se trata de una modalidad que se encuentra en escuelas de los Estados Unidos, entre otros países.
Cada curso de primero y segundo año tendrá un profesor tutor, que tendrá tres horas semanales rentadas para ocuparse del seguimiento de los alumnos, darles apoyo y orientación, y facilitar su inserción social en la clase y en la propia escuela. "Se ocupará tanto de cuestiones pedagógicas -proponer clases de apoyo a los alumnos que necesiten- como de convivencia y disciplina", explicó Terigi.
Este año habrá unos 2000 profesores tutores -uno por cada división- en todas las escuelas medias. En primer año, los elegirá el rector, entre una terna propuesta por los docentes. En segundo año, también los designará el director, pero la propuesta será presentada por los propios alumnos. La elección del tutor surgirá del plantel de profesores con que cuenta el curso. Eso implica que seguirá dictando las clases de su materia e incorporará las funciones de seguimiento y apoyo a los alumnos, para lo cual dispondrá de tres horas de trabajo adicionales para el trabajo con los chicos y reuniones con padres y docentes.
Los profesores coordinadores se ocuparán de articular las materias de áreas afines, para evitar superposiciones y planificar los métodos. Habrá un docente específico por cada área (ciencias exactas y naturales, ciencias sociales, comunicación y expresión, y tecnología) y se estima que serán unos 700 en todos los colegios.
Perazza y Terigi explicaron que todos los cambios se aplicarán en las escuelas estatales y los colegios privados podrán adoptarlos o no, según su ideario y sus proyectos institucionales. Son muchos, sin embargo, los establecimientos particulares que ya tienen tutores.
Otros cambios que ya están en ejecución son la reformulación de los talleres que se dictan en los primeros años de las 37 escuelas técnicas, para que "dejen de ser un espacio de aprendizaje de habilidades y manualidades para convertirse en sitios de elaboración de proyectos con fuertes conocimientos técnicos", precisó la subsecretaria.
Evaluar a docentes y alumnos
A diferencia de las reformas que ya se aplican, los cambios más controvertidos serán puestos en discusión a lo largo del año, con la idea de ejecutarlos en 2006. La medición del desempeño docente significará el replanteo de un sistema de evaluación que ya rige, pero que se ha convertido en un trámite burocrático. Hasta tal punto es así que está extendida la creencia de que todos los docentes eran calificados con un puntaje entre 9,75 y 10. "Como ya hicimos en el primario, vamos a modificar la hoja de cálculo, que hoy apunta a promover el trabajo individual de los profesores y valorar aspectos como la asistencia y la puntualidad más que la calidad de la enseñanza", explicó Terigi.
Anticipó que se busca unificar los criterios para evaluar a los alumnos. "Hoy dos chicos pueden aprobar matemáticas de primer año en dos escuelas distintas y no necesariamente los docentes aplicaron los mismos criterios."
Terminar el secundario
Cada escuela secundaria tendrá ahora una nueva misión: tomar el teléfono y conectarse personalmente con los chicos que en los últimos cinco años terminaron de cursar, pero quedaron adeudando materias.
Así, el gobierno porteño extenderá a todas las escuelas el programa Proyectos de Terminalidad, puesto en marcha hace dos años en forma experimental en 28 escuelas; también, permitió graduarse y obtener el título a 385 alumnos.
Cada año unos 1000 estudiantes egresan del secundario pero mantienen sin rendir algunas materias. Las escuelas se comprometen a darles clases de apoyo y alentarlos a que se animen a presentarse al examen. “Que la escuela contacte a los ex alumnos fortalece el vínculo y genera resultados positivos”, dijo Terigi, al repasar las experiencias piloto aplicadas en los últimos dos años. El año último se extendió a 79 instituciones. Si bien los resultados de 2004 aún no se conocen, Perazza y Terigi confían en que han sido superiores. “Si tomamos los últimos cinco años, estimamos que hay unos 4500 chicos por recuperar.”
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