
Premiarán la solidaridad en las aulas
El gobierno porteño reconocerá a las escuelas que promuevan actividades en beneficio de la comunidad
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Proyectos educativos que no sólo busquen mejorar la enseñanza académica, sino que también aporten alguna mejora concreta al barrio y a la comunidad, serán recompensados por el Gobierno de la Ciudad.
Se estimulará, así, el desarrollo de las experiencias solidarias, que ya comenzaron a asomar en escuelas que conviven con distintas realidades a lo largo y a lo ancho del país.
Alumnos y docentes que se dedican a arreglar y poner en condiciones hogares de ancianos y escuelas que dan clases de computación a desocupados son algunas de las experiencias que se conocieron en el lanzamiento del Concurso Escuelas Solidarias, que el jefe de gobierno porteño, Aníbal Ibarra, compartió con profesores y estudiantes que ya trabajan en el camino de la ayuda al prójimo.
Una docena de alumnos contó sus recientes experiencias en proyectos solidarios y dejó en claro su satisfacción y alegría por la tarea realizada y la incorporación de conocimientos teóricos desde la práctica.
Una convocatoria que atrapa
El año último, 152 propuestas de escuelas porteñas fueron presentadas en el certamen organizado por el Ministerio de Educación de la Nación. En la jurisdicción porteña existen unas 850 escuelas estatales, entre primarias y secundarias, a las que concurren 350.000 alumnos. El número se duplica si se suma la enseñanza privada, que representa casi un 50% de la oferta educativa en el distrito.
La convocatoria nacional para impulsar los proyectos escolares solidarios resultó altamente positiva. Prueba de ello es que la experiencia se extiende ahora, por iniciativas locales, a distintos puntos del país.
Así, Mar del Plata, Tucumán, Catamarca y la ciudad de Buenos Aires, entre otras, tendrán ahora sus propios concursos. En el caso de la jurisdicción porteña, la Secretaría de Educación premiará a diez escuelas que ya estén realizando proyectos solidarios. El objetivo es destacar instituciones que desarrollan planes innovadores en los que se conjugue la excelencia educativa con la solidaridad social.
"Es esencial que estos dos factores se den conjuntamente", puntualizóla directora del programa nacional Escuelas y Comunidad, Nieves Tapia, una luchadora en esto de afianzar las prácticas solidarias en la política educativa. "La fuerza es de abajo hacia arriba", explicó Tapia, en diálogo con La Nación .
"No es común observar que la formación en valores esté en acción. En la ciudad es una tarea pendiente; por eso, y por la cantidad de proyectos que se presentaron en el 2000 en el Concurso Escuelas Solidarias de la Nación, quisimos lanzar este premio en el nivel local", señaló el secretario de Educación porteño, Daniel Filmus.
Quienes se presentarán
"Esperemos ganar este año", confesó Rivka Fischler, coordinadora del proyecto solidario en el colegio privado Martín Buber (Armenia 2362), que ya tiene seis años de antigüedad. El plan escolar consiste en capacitar en inglés e informática a personas sin trabajo.
Treinta alumnos (de un total de 250) están involucrados en el dictado de clases a personas de entre 30 y 60 años, en horario extraescolar. "De los 25 desocupados que se presentan por año, la mitad consigue trabajo", comentó orgullosa Fischler, sorprendida ante la reciente inquietud de los padres por participar.
"Sé bastante de computación y tenía ganas de ayudar. Es increíble ver que algunas de las personas a las que les enseñás consiguen trabajo. Trabajar con mayores, además, me ayuda a crecer a mí. Es un rol inverso al de la escuela, donde soy alumna, porque me transformo en docente", explicó Sheila Niebieski, reciente egresada del instituto.
"Además se forma una comunidad muy rica de alumnos, profesores, ex alumnos, todos trabajando por una misma causa", agregó.
Las experiencias de las escuelas son de las más variadas. Entre los institutos que también se presentarán al certamen porteño está el Ciclo Básico de Formación Ocupacional N° 1 (Martín García 370), un secundario con formación laboral, que tiene un proyecto de jardinería y cocina solidaria.
Desde hace cuatro años los alumnos mantienen el jardín de la Casa Garrahan, y este año harán un proyecto de recuperación de nueve hectáreas en el sitio lindero, donde se iba a construir la ciudad judicial. "El proyecto tiene un fuerte impacto comunitario. Es esencial que esté arraigado en una comunidad; si no, es imposible transmitir valores", explicó Jorge Orue, director del colegio.
Otros proyectos están relacionados con el padrinazgo de escuelas de frontera o carecientes del interior. A lo largo de los años, entre viajes y visitas, los alumnos de los establecimientos porteños explicaron que no sólo lograron mejorar las instalaciones edilicias de los colegios (construir nuevos edificios o redes de agua corriente) del interior, sino también aprender geografía de manera especial y encontrar riqueza al conocer otras culturas.
"A mis chicos los ayuda enormemente salir de su micromundo del barrio, la escuela y su familia", explicó Mirta Marinucci, vicedirectora de la Escuela N° 12, del distrito escolar de Núñez (Crisólogo Larralde 5934), que cuenta con un proyecto de ayuda a la escuela Domingo F. Sarmiento de Villaguay, Entre Ríos.
Un viaje con sentido
También se escuchó de boca de las directivas de la Escuela N° 15, del barrio de Flores (Segurola 1104), un proyecto llamado "Un salto a Salta". Los alumnos de 7° grado, de un nivel socioecónomico muy bajo y que vienen de familias donde la droga y el alcohol son moneda corriente, colaboran con una escuela en Salta durante su viaje de egresados.
"Como no tenemos dinero para costear un viaje a Bariloche o a Córdoba, nos conectamos con la escuela de Salta, que nos necesita", explicó Adriana Sabella, la directora.
"Los chicos vuelven fascinados. Hacen todo tipo de trabajo (jardinería, artesanías) y se dan cuenta de que hay alumnos con más necesidades que ellos, lo cual los ayuda a poner sus problemas en perspectiva. Y lo bueno es que se cambia el sentido del viaje de egresados. En lugar de ser una oportunidad para el consumo, se vuelve algo pedagógico y solidario", expresó Sabella.
Las ideas solidarias parecen inagotables. Filmus espera que no menos de 300 proyectos se presenten al flamante certamen. A medida que la crisis social aumenta -y en el marco del Año Internacional del Voluntariado-, no es raro pensar que las mentes y los corazones de miles de alumnos se ensanchen y las prácticas pedagógicas solidarias se multipliquen.
Quizá también gracias a esta gran red de brazos y manos que se entrelazan en todo el territorio argentino la escuela pública goza hoy -según un estudio de Graciela Ršmer que publicó anteayer La Nación - del segundo puesto en la escala de confiabilidad institucional.
Dónde presentar los proyectos
- Los establecimientos educativos porteños,ya sean privados o estatales, tienen tiempo hasta el 10 del mes próximo para presentar sus trabajos para participar en el Concurso Escuelas Solidarias. Las propuestas se reciben en la Secretaría de Educación de la Ciudad de Buenos Aires, Paseo Colón 255, o en el Ministerio de Educación de la Nación, Pizzurno 935. Deberán llenar un formulario que pueden retirar de la Web, en la página www.eyc.me.gov.ar . Los proyectos serán evaluados por un jurado y los diez ganadores recibirán computadoras, menciones honoríficas y colecciones de libros.
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