
Presentaron el libro inédito de Pablo Neruda y Matilde Urrutia
Reúne versos del narrador chileno, adornados con flores seleccionadas por ella
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Podría definirse de este modo: la lujosa edición del libro inédito de Pablo Neruda y Matilde Urrutia, titulado "Oda a las flores de Datitla", es una amalgama de poesía y ciencia. De arte y naturaleza. O sea, un herbario poético.
Pero mucho antes de eso, en 1956, esa fusión de hojas y flores recogidas por Urrutia en las playas de Atlántida, Uruguay, a las que el incomparable Neruda les puso versos -hoy convertida en una obra numerada y de edición limitada, de US$ 152- fue la creación espontánea de dos seres que se amaban en forma clandestina.
El libro fue presentado anteayer en el Malba, donde el actor Jorge Marrale leyó algunos versos. Estuvo presente el ahijado de Neruda, el arquitecto Ramiro Insunza, que durante ocho años peregrinó por editoriales para conseguir la publicación de la obra.
El 23 de septiembre próximo se cumplirán 30 años de la muerte de Neruda y el año próximo, en varios países, habrá conmemoraciones por el centenario de su nacimiento.
La Fundación Neruda no considera esta "Oda a las flores de Datitla" como parte de las Obras Completas del vate, como se le llama en Chile.
Fue la chilena Corporación Sintesys, que preside Alejandro Malpartida y dedicada a descubrir proyectos donde se aúnan el arte y la ciencia, la que se interesó por la edición de esta solitaria obra. Según su titular, "no hubo interés por parte de las grandes editoriales". La publicación consta de 2000 ejemplares numerados, que se distribuirán en la Argentina, Uruguay, Chile, México y España. Se vende sólo por Internet, en el sitio de la editora.
Neruda lo tenía claro: quería una edición facsimilar, lo que exige un proceso costoso y casi artesanal, posible sólo para especialistas, ya que la pieza que resulta es una obra de arte para bibliófilos y coleccionistas.
Flores, hojas y versos
Cuando dejó Uruguay con destino a Chile, adonde regresaba después de una larga ausencia, el poeta puso el herbario poético en manos de quien había sido su anfitrión, el arquitecto y cineasta Alberto Mántaras, que amaba la obra de Neruda hasta la obsesión, para ser publicado. Pero los avatares financieros se lo impidieron.
Con el devenir de los años, apareció en escena Insunza. Sus padres habían protegido al vate y a su entonces segunda esposa, Adela del Carril, cuando en los años 40 era perseguido en Chile por su adhesión al comunismo.
Ya en las "Odas elementales", comentó Insunza ayer a LA NACION, aparecía el poema a las flores de Datitla en forma descontextualizada. Insunza dijo que el desinterés de la Fundación Neruda respondió a que el libro fue creado por Neruda y Urrutia durante su época de romance clandestino. Por entonces, el poeta aún estaba casado con Del Carril.
El amor de Neruda y Urrutia había nacido en México, por esos caprichos ineluctables del azar, si es que existe. Ella era su secretaria cuando el poeta vivió en el país azteca a fines de los años 40. Pero no se atrevieron a hacer pública su pasión hasta algún tiempo después, según el relato entusiasta de Insunza, que no ahorró detalles.
De la edición hecha por Sintesys, la fundación que tiene los derechos de la obra de Neruda recibirá el 10% de los ejemplares editados, contó Malpartida a LA NACION. Y agregó que los 100 primeros ejemplares publicados en Chile, con preciosismo en la caligrafía de Neruda, ya que los versos son manuscritos, tienen un costo de US$ 590.
"Pablo y Matilde juntaban hojitas, ramas, flores y otros vegetales, y él iba escribiendo los versos que esa naturaleza le inspiraba. Neruda siempre tuvo esa idea de fusionar la naturaleza con la poesía. Con ese objetivo creó el proyecto Cantalao (una licencia lingüística del poeta, porque la palabra no existe) para que allí se unieran a crear artistas y científicos, pero nunca prosperó", relató Insunza.
LA NACION envió ayer un correo electrónico a la Fundación Neruda, en Chile, para procurar constatar algunos datos respecto del libro. Pero no hubo respuesta.
En diálogo con LA NACION, Malpartida puso reparos en facilitar un ejemplar numerado para fotografiarlo, pero finalmente prestó el ejemplar destinado al herbario del Museo de La Plata. "El papel provino de la República Checa y de Italia, por dar un ejemplo", dijo.
Y al referirse al costo del ejemplar, agregó: "Tuvimos que desvestir a un santo para vestir a otro. Dejamos de lado otros proyectos para poder abocarnos a éste. Somos una fundación vinculada a la ciencia, no una editorial".
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