Proa sueña con ser una "casa de cultura"
Con su sede del barrio de La Boca reciclada y ampliada, ofrecerá actividades culturales y servicios para los visitantes
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Una casa de cultura del siglo XXI. Eso será, a partir de mediados de octubre, la Fundación Proa, en el barrio porteño de La Boca, que en estos días se está reciclando para ofrecer en un nuevo proyecto más espacio para muestras, actividades culturales y servicios que permitirán que el visitante pueda permanecer todo el tiempo que desee.
"Cumplimos diez años e hicimos un balance de lo que fue la actividad de Proa. Podemos concluir que fue un verdadero aporte a la ciudad de Buenos Aires. Proa tenía la obligación de aggiornarse a la nueva tecnología y a los nuevos estándares internacionales. Se compraron más casas y se tomó la decisión de seguir alojados en el barrio de La Boca", contó a LA NACION Adriana Rosenberg, directora de la institución.
El edificio que ocupaba hasta ahora -en Av. Pedro de Mendoza 1929- crecerá en superficie total un 150 por ciento. Y en cuanto a metros lineales de salas de exhibición, el crecimiento será del 92 por ciento. Todo el proyecto se trata de una gran inversión privada de la Fundación Rocca.
El proyecto arquitectónico respeta el sentido histórico del edificio, tanto exterior como interior, a la vez que se compromete con la contemporaneidad de una institución como Proa, explicó a LA NACION el arquitecto Caruso, del estudio Caruso-Torricella-Architetti, que elaboró el proyecto.
En la planta baja habrá una amplia y confortable recepción y tres salas de exhibición. En el primer piso habrá otra sala para exposiciones, una librería-archivo, un auditorio para cien personas y un foyer . Y el segundo piso albergará un bar restaurante y la terraza.
¿Cuál será la primera percepción que tendrá el visitante al ingresar en Proa? "Servicio, atención al cliente y va a sentirse un poquito en otro mundo", respondió Rosenberg.
Los servicios tienen que ver con una buena recepción, guardarropa, confitería, baños, lo que permitirá a los visitantes poder pasar más tiempo. La contemporaneidad se va a reflejar también en un espacio concebido para poder reflexionar, poco decorado -más bien con una estética minimalista-, donde predominarán el color blanco y la madera. Y habrá mucha luz.
Al ritmo de la ciudad
Rosenberg se refirió a la nueva Proa remitiéndose al término alemán kunsthalle . "Son lugares que van al ritmo de la ciudad, con exhibiciones temporarias y acciones. Son multidisciplinarios, dinámicos y no tienen patrimonio propio que custodiar. Si bien la institución ya estaba inscripta en esta línea, hoy apelar al término kunsthalle supone no sólo hacer exposiciones de arte", explicó.
"Nos manejamos desde el punto de vista de una casa de cultura, y el concepto de cultura hoy es mucho más amplio; una parte son exhibiciones, pero también el video, las instalaciones, la proyección en la fachada, el teatro, las herramientas sonoras", dijo. También en el proyecto se contempló la interacción con el entorno urbano. Conceptualmente, la parte exterior será tan importante como el interior.
Casi como una consecuencia natural, en esta nueva etapa se desplegará más el concepto de experimentación, y la idea de contar con un auditorio y una librería-archivo está enmarcada en la tendencia actual acerca de la reflexión y la crítica sobre el arte.
La idea es que todos los ámbitos del edificio estén interconectados. "Hoy el artista se maneja en todos esos ámbitos", dijo Rosenberg, y señaló: "Por eso es emblemático que abramos en octubre con una muestra sobre Marcel Duchamp, porque fue él quien abrió el camino de todo ese territorio. Y la muestra va a mostrar eso, que juega al ajedrez, que saca una fotografía, que hace un libro de artista, que pinta".
Con el título "Una obra que no es una obra de arte", la exhibición sobre Duchamp es una producción propia de Proa en la que viene trabajando desde hace dos años. Tomará todo el edificio y reunirá 150 obras de relevancia, como, por ejemplo, el emblemático Gran vidrio (del Museo de Estocolmo) y sus ready mades . Rosenberg señaló que es la primera muestra latinoamericana sobre Duchamp. Se completará con un coloquio sobre el artista francés.
Esta nueva etapa de Proa piensa captar a un público más joven debido a los proyectos más experimentales. Siempre va a haber también una muestra importante de la historia del arte. "Nos vamos a ir aggiornando en el siglo; vamos a estar mucho más cerca de la segunda mitad del siglo XX que de la primera", dijo Rosenberg. La entrada seguirá teniendo la modalidad de bono contribución.
Toda una apuesta de crecimiento cultural en el sur de la ciudad de Buenos Aires.
Cultura en obra
Además de la Fundación Proa, muchos grandes museos y centros culturales de la ciudad proyectan o tienen en marcha obras de expansión y remodelación.
Doble superficie
- El Museo Nacional de Bellas Artes proyecta duplicar su superficie con la construcción de un edificio equivalente al actual. Se hará un concurso internacional para elegir el proyecto de ampliación, cuyas bases estarán listas en unos 45 días, según dijo su director, Guillermo Alonso.
Expansión subterránea
- El Malba prevé su expansión en el nivel subterráneo, por debajo de la plaza contigua a su edificio de Figueroa Alcorta 3415. Sumaría así 4000 metros cuadrados a su superficie.
Nueva cara
- En el Centro Cultural Recoleta se reactivó la refacción del auditorio y se está trabajando en el mejoramiento de la fachada.
Revive el Mamba
- Este año se retomaron las demoradas obras del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires (Mamba), que duplicará su superficie, con un acervo de 6000 obras.
Refacciones oficiales
- La Secretaría de Cultura de la Nación realiza un programa de restauración de museos nacionales y edificios de cultura que incluye las fachadas del Museo de Arte Decorativo, las Academias Nacionales de Artes y de Letras, obras en el Museo Roca y en edificio de la Casa Nacional de Cultura.
Libros antiguos
- También está en construcción el Museo del Libro, que albergará parte de la colección de libros antiguos de la Biblioteca Nacional.





