
Rechazan los liberales los argumentos de Klein
Controversia por los conceptos que sostiene la autora
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Con No logo vendió un millón de ejemplares y se ganó el interés de los lectores de todo el mundo. Con La doctrina del shock , que presentó ayer en la Feria del Libro, tal vez Naomi Klein no corra la misma suerte. Al menos, no con los intelectuales argentinos, que contestaron a la escritora canadiense sus afirmaciones de que "el neoliberalismo no es democrático", o de que "se expande gracias a los shocks que se producen sobre las sociedades como consecuencia de grandes catástrofes".
"Yo diría, cuando menos, que no conoce la historia. Lo que ella dice es exactamente al revés", afirma Roberto Cortés Conde, profesor de Historia Económica de la Universidad de San Andrés, al tomar como ejemplo las catástrofes militares y las convulsiones sociales y económicas que dieron lugar a la Revolución Bolchevique o al nazismo en la Europa del siglo XX.
El sociólogo cordobés Sofanor Novillo Corvalán, profesor emérito de la Universidad Católica de Córdoba, coincide al destacar en Klein, con todo respeto por la visitante -aclara-, "un inmenso desconocimiento de la historia del capitalismo y de la historia del liberalismo".
Según explica, el surgimiento del capitalismo a mediados del siglo XVI significó un cambio drástico y positivo, a partir del cual el mundo conoció una nueva forma de organización social, política y económica.
"No solamente distinta sino enemiga de las formas anteriores", dice Novillo Corvalán, ex profesor por concurso de las universidades nacionales de Córdoba y Río Cuarto.
"Así, la primera víctima del proceso capitalista fue el sistema feudal. Más tarde, y ya con la brújula ideológica que el capitalismo le dio al liberalismo naciente con las doctrinas de John Locke y de Adam Smith, se logró que el mercantilismo, que fue un sistema proteccionista, colonialista y estatista, se batiera en retirada. Mas adelante se pudo acabar con las monarquías pues el capitalismo liberal había comenzado a adoptar para sí el régimen democrático de gobierno", enumera.
Tampoco el historiador y analista Rosendo Fraga comparte la teoría de Klein en el sentido de que el capitalismo se extiende con las crisis. La escritora había dado como ejemplo la Guerra de las Malvinas.
"No me parece. Por el contrario, diría que fue la democracia la que se extendió con ella, ya que forzó la democratización y precipitó el final del gobierno militar", dice el director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría.
"El liberalismo fue la respuesta que algunos intelectuales y sociedades crearon para salir del atraso y la esclavitud de las autocracias", dice el historiador José Ignacio García Hamilton. "Su desarrollo nada tuvo que ver con catástrofes naturales o humanitarias, sino con el anhelo de libertad y riqueza", coincide.
La escritora habla de neoliberalismo, pero no explica ni define lo que realmente entiende por liberalismo, según coincidieron en señalar los intelectuales consultados.
Para Cortés Conde, se trata de un término muy ambiguo que se usa para denostar a movimientos más neoconservadores de los años 90.
"La historia muestra que el socialismo se ha impuesto con más crisis que el neoliberalismo o el capitalismo. La gente quiere grandes cambios económicos cuando las cosas andan mal y cuando andan bien, opta por el no cambio", asegura Fraga.
En total coincidencia, Novillo Corvalán afirma: "No sé lo que es el neoliberalismo. Pero sí sé lo que es el liberalismo y puedo afirmar de un modo categórico: hoy no se puede ser liberal si no se es democrático. Los verdaderos progresistas son los liberales".
Pero donde el discurso de Klein despertó más controversias fue en relación con su afirmación de que, si bien el modelo económico de Friedman puede ser impuesto parcialmente en una democracia, "requiere condiciones autoritarias para instrumentar su auténtica visión".
García Hamilton señala la contradicción: "El término liberalismo viene de libertad y es precisamente lo contrario del autoritarismo. Si se es autoritario o se aplican métodos violentos, no se es liberal".
Cortés Conde destaca que el liberalismo es central al funcionamiento pacífico de la sociedad porque permite la expresión de cada uno de los ciudadanos en un sistema político de representación popular.
Para Fraga, el problema de Klein es que pretende frenar o impedir la globalización.



