
Rechazo papal a la fertilidad asistida
El Vaticano volvió a condenar la inseminación artificial, el uso de embriones y la clonación
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ROMA.- No a la inseminación artificial, no a la fecundación in vitro, no al congelamiento y destrucción de embriones, no al uso de células madre embrionarias para la investigación, no a la clonación humana. En un nuevo documento sobre bioética difundido ayer, el Vaticano indicó claramente qué es lícito y qué no para la Iglesia católica, y confirmó su condena a cualquier manipulación del embrión humano que, reiteró, "tiene desde el principio la dignidad propia de la persona".
Con la instrucción "Dignitas Personae", un documento de 36 páginas elaborado por la Congregación para la Doctrina de la Fe y aprobado por Benedicto XVI, el Vaticano responde a las cuestiones surgidas a raíz del avance de las ciencias biomédicas, y actualiza la instrucción "Donum Vitae", de 1987.
"El documento probablemente será acusado de contener demasiadas prohibiciones, pero hay que reiterar que la Iglesia siente que tiene que darles voz a quienes no tienen voz", dijo monseñor Luis Francisco Ladaría Ferrer, durante la presentación a la prensa.
La instrucción está dividida en tres partes. En la primera, que aborda aspectos antropológicos, teológicos y éticos, recuerda que "el cuerpo de un ser humano, desde los primeros estadios de su existencia, no se puede reducir a un conjunto de células". Destaca, además, que "el origen de la vida humana tiene su auténtico contexto en el matrimonio y la familia".
En la segunda parte, el documento condena sin medias tintas todas las técnicas de fecundación artificial heterólogas y homólogas que sustituyen el acto conyugal. Estas "se desarrollan como si el embrión humano fuera un simple cúmulo de células que se usan, se seleccionan y se descartan", denuncia.
El texto excluye la fecundación in vitro, la eliminación y el congelamiento de embriones, el congelamiento de óvulos, la ICSI (inyección intracitoplasmática de espermatozoides), así como el diagnóstico preimplantatorio de embriones, que define como "una práctica abortiva precoz, expresión de una mentalidad eugenésica".
Indica, sin embargo, que son admisibles las técnicas "que se configuran como una ayuda al acto conyugal y a su fecundidad". Al respecto, como el documento no dice de qué se trata, con evidente incomodidad durante la conferencia de prensa, se explicó que una de esas técnicas consiste en que el esposo utilice durante el acto conyugal una especie de condón, cuyo contenido luego es inyectado en la esposa. "Es éticamente inaceptable la disociación de la procreación del contexto integralmente personal del acto conyugal", sentencia.
La instrucción también les dice no a las nuevas formas de anticoncepción, como el espiral o DIU (dispositivo intrauterino) y la llamada "píldora del día después".
En la tercera y última parte, el documento se manifiesta en contra de la clonación humana y terapéutica. Rechaza el uso de células madre embrionarias y considera "lícito" usar las extraídas de organismos adultos, del cordón umbilical y de tejidos de fetos muertos de muerte natural.
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