
Recuperan un cuadro robado de Pedro Figari
El cuadro "Corrida de toros", un óleo de 1935 del pintor uruguayo Pedro Figari, que había sido robado de una vivienda en Buenos Aires en noviembre de 1997, fue localizado por Interpol en Nueva York y retenido en la sede de Christie´s de esa ciudad cuando la casa rematadora se aprestaba a subastarlo en su tradicional remate de arte latinoamericano.
El hallazgo de la obra, robada de una casa ubicada en la calle Juez Tedín, en Barrio Parque, de esta capital, sucedió en mayo último, pero la noticia sólo se conoció ayer y fue confirmada a LA NACION por fuentes policiales y por Margaret Doyle, directora de Relaciones Públicas de Christie´s en Nueva York.
Según datos de Interpol, en los últimos tres años se registró más de un centenar de robos de obras de arte en la Argentina, tanto en museos como en colecciones privadas. Se sabe, sin embargo, que muchas otras sustracciones no se denuncian. En los últimos meses, los sabuesos de Interpol investigaban 160 casos registrados en nuestro país.
El Centro Nacional de Protección del Patrimonio Cultural, organismo creado recientemente por Interpol Argentina, había difundido en su página de Internet la foto del cuadro de Figari robado, que también figura en las colecciones de arte con el nombre de "La Pica".
Al ver la obra publicada en el catálogo de Christie´s, que se ofrecía en su subasta del 28 de mayo a un precio estimado entre 20.000 y 25.000 dólares, la seccional de Washington de Interpol dio parte a la justicia estadounidense, que ordenó retirar la obra del remate.
Desde hace seis meses que "Corrida de toros", óleo de 33 x 35 centímetros, está retenida en la sede neoyorquina de Christie´s del Rockefeller Plaza. Curiosamente, la semana próxima Christie´s realizará una nueva subasta de arte latinoamericano, en la que también se ofrecen obras del pintor uruguayo.
"El cuadro se halla en nuestra custodia, la habíamos retirado de subasta y ahora esperamos instrucciones por parte de la Justicia", señaló ayer Doyle a LA NACION, en diálogo telefónico desde Nueva York.
El periodista Anthony Faiola, ex corresponsal del Washignton Post en Brasil, había comprado en 1999 el cuadro en la casa Castells & Castells, de Montevideo, por una suma que no trascendió, según fuentes allegadas a la investigación y la reconstrucción que hizo LA NACION.
Faiola, que según se informó hoy reside en Tokio, "compró el cuadro de buena fe y dos años después lo puso en venta en el remate", revelaron fuentes cercanas a la investigación.
En noviembre de 1997, una familia del Barrio Parque -cuya identidad se mantuvo en estricta reserva- había denunciado un robo en su domicilio en la calle Juez Tedín en el que delincuentes se habían llevado, además, otro cuadro de Maurice Utrillo, varias piezas de platería y valiosos objetos decorativos.
"Este lote (el 66) se vende con un certificado de autenticidad firmado por Fernando Saavedra", se lee en el catálogo que Christie´s publicó en mayo. Allí se señala, también, la procedencia y la fecha de adquisición de la obra: la casa Castells & Castells, en una operación realizada en Montevideo en 1999.
"Antes de cada remate nosotros mandamos las fotos de todos los cuadros a The Art Loss Register", afirmó Doyle, en referencia a la empresa internacional que se ocupa de recuperar obras de arte desaparecidas en todo el globo. "Ellos revisan cada uno de los lotes y si alguna obra aparece como robada, inmediatamente nosotros la sacamos de remate", explicó.
El juez de instrucción Luis María Bourel, en quien recayó la causa, libró un exhorto a la justicia norteamericana para reclamar la restitución del cuadro de Figari a sus reales propietarios.
En Nueva York, Doyle no pudo precisar si la obra también había sido reclamada por Faiola, como tampoco cuál fue la reacción del periodista al conocer el verdadero origen del cuadro que ofrecía a subasta.
Pintor tradicionalista
Abogado penalista, educador reformista, periodista y ensayista, Pedro Figari (1861-1938) fue un pintor tardío. Se adentró en el arte, primero como dibujante de escenas ingenuas de hombres primitivos, bailes gauchescos y temas costumbristas, hasta volcar su expresión estética a través de una paleta clara y sosegada.
Una vez que tomó el pincel, recién a los 60 años, decidió mudarse a Buenos Aires y abandonar todo por el arte. Su producción resultó febril: pintó más de 3600 obras en sólo 12 años, que plasmó con talento y belleza.
Las costumbres, los personajes característicos del Río de la Plata, los negros y sus candombes fueron la temática central de sus telas, junto a la vida del gaucho y su hábitat en la llanura.
Sin embargo, las vivencias de Figari en París, donde vivió ocho años, y sus viajes por Europa, lo inspiraron para pintar vistas de Venecia, recrear las corridas de toros; el tema del cuadro robado que tiene una pincelada de tonos suaves.
Pero Figari se propuso documentar también el pasado uruguayo y rescatar tradiciones sociales perdidas en el tiempo. Si bien se sitúa su paleta en la tradición posimpresionista, Figari estaba en las antípodas conceptuales de esa corriente. El revivía el pasado en un presente continuo.
Su personal manera de pintar tiene seguidores en todas partes. Y su obra integra importantes colecciones en Buenos Aires, Londres, París y Nueva York.




